15+ Historias de coincidencias que ni siquiera los guionistas de Hollywood podrían haber imaginado

Historias
hace 3 años

Desde un punto de vista estadístico, las coincidencias son inevitables. Por ejemplo, la probabilidad de que en un grupo de solo 23 personas, 2 cumplan años el mismo día, es superior al 50 %. Y aunque todos somos adultos y sabemos que los milagros no existen, a veces suceden cosas que, aunque no queramos, nos hacen empezar a creer en algún tipo de fuerza sobrenatural.

En Genial.guru también entendemos que las coincidencias son accidentales; sin embargo, al reunir esta colección, en algún momento dudamos que este tipo de cosas sucedan sin la intervención de poderes superiores.

  • El 31 de diciembre, mientras sonaban las campanadas, quemé un deseo escrito en un papel: “Quiero mudarme a Noruega”. Era algo irreal, ya que no tenía posibilidad ni siquiera de irme a otra ciudad. A principios de verano, yo, de 26 años, sin trabajo y sin planes para el futuro, conocí a unos noruegos en un minibús: vinieron a nuestro país a filmar a unos biatlonistas para la televisión noruega. Su auto se había averiado y ellos deambulaban en busca del lugar que necesitaban. Me convertí en su guía. Me comunicaba en un inglés malo y con la ayuda de gestos. Ahora soy la esposa de un camarógrafo noruego. Amo mucho a mi escandinavo y vivo en una provincia noruega. © Oídoporahí / Ideer

  • Ayer por la mañana, al despedir a los niños que iban a la escuela, decidí revisar el duplicado de la llave. Salí al pasillo en pijama y cerré la puerta, pero no pude volver a abrirla. Los niños estaban en pánico. En camisón, en medio del frio, salí corriendo a la entrada y afuera vi a un hombre. Le pedí ayuda: que rodeara la casa para que mi hijo dejara caer la llave original por el balcón. Él me miró como si estuviera loca, pero cumplió con mi solicitud. Le agradecí y él se fue. Abrí la puerta. Mi hijo bajó las escaleras corriendo y dijo: “Mamá, este es el hombre de la entrada de al lado, a quien se le cayeron 100 dólares en la calle. Yo lo alcancé y se los devolví”. © Habitación n.º 6 / Vk

  • El día 31 regresé del trabajo molesta: los planes para Año Nuevo se arruinaron y mi hombre se fue de viaje de negocios. Entré al edificio llorando. Del ascensor salió Santa Claus (el hombre trabajaba a tiempo parcial). Me preguntó por qué en estos días festivos estaba llorando. Me puse a llorar más fuerte y él, calmándome, sacó una caja de su bolso: “Lamento que tuvieras que esperar mucho tiempo. Cree en los milagros, hija, definitivamente van a suceder”. Yo no tuve tiempo de decir nada, ya que él salió por la puerta. En el paquete había una cajita musical con una bailarina. Era igual a una que le pedí a Santa cuando tenía 12 años. En aquel entonces, nadie me la regaló, por supuesto. No sé quién fue, ¡pero a partir de ese momento comencé a creer en los milagros nuevamente! © Oídoporahí / Ideer

¿Dónde está el gato?

  • Estaba saliendo de una tienda el 5 de enero y vi mi bicicleta, que siempre dejaba en mi casa de campo. El mismo color, canasta, incluso el alerón trasero abollado de la misma forma. La cerradura también era roja, como la de la mía. Saqué mi llave y pude abrir el candado. Entonces pensé con seguridad que me habían robado la bicicleta. Llamé a la policía. Un abuelo salió de la tienda y le pregunté de dónde la había sacado. Él se rio y dijo que la tenía desde hacía 40 años y que también tenía sus documentos. Se subió y se retiró. La policía vino, me escuchó y se fue. Yo fui a la casa de campo, entré al garaje y vi mi bicicleta. Del mismo color, con el mismo candado y con la misma abolladura. © Habitación n° 6 / Vk

  • Vivo en Australia, pero nací en Dubái. Cuando era niño, todos los fines de semana mi madre me llevaba al Hilton Beach Club, se sentaba en una tienda de dulces y comía pasteles. Luego nos fuimos de Dubái, yo ni siquiera lo recuerdo bien. Cuando cumplí 17 años, vino un nuevo compañero a nuestra clase. Se había mudado de una ciudad vecina. Nos hicimos amigos y a veces lo llevábamos a su casa. Una vez, mi papá le preguntó: “¿Dónde naciste?”. Él dijo: “En Dubái. Mis padres eran pasteleros en el Hilton Beach Club”. Me quedé asombrado: hacía 16 años, todos los fines de semana me sentaba frente a sus padres y comía lo que ellos me preparaban. © unknown author / Reddit

  • Un día tomé un taxi y me fui al centro de Toronto. Al bajar del auto me di cuenta de que había dejado mi móvil en él. Traté de llamar a mi teléfono, después a la compañía de taxis, y finalmente lo di por perdido y continué mi velada. Después de dar vueltas por toda la ciudad, volví a subir a un taxi. Y pensé que ya había visto al conductor en alguna parte. De repente me di cuenta de que estaba en el mismo vehículo. Después de buscar un poco, encontré mi teléfono atascado entre los asientos. Lástima que 2 días después lo lavé en la lavadora junto con mis jeans© myrevenge / Reddit

  • Mi amiga y yo compramos unas galletas de la fortuna. Abrí una: “Hoy es mejor no concretar acuerdos”. Por la mañana recibí un SMS de un amigo: me pidió que le enviara dinero. De repente me llamó y me dijo que no le enviara nada: estafadores lo habían pirateado. Abrí la siguiente galleta: “El color verde no siempre significa que puedes seguir adelante”. En ese momento llegamos a un semáforo que tenía luz verde. Tironeé a mi amiga y justo un coche pasó a alta velocidad a un par de centímetros de nosotros. Abrí la tercera: “La suerte está en tus manos, úsala rápido”. Tomé un billete de lotería y no podía creer lo que estaba viendo: ¡el premio era de 135 USD! © Habitación n°6 / Vk

  • Mi amiga me presentó a un chico. Estuvimos paseando con él y nos contamos sobre nuestros recientes viajes familiares. Resultó que estuvimos en Las Vegas al mismo tiempo y vivimos en el mismo hotel. Entonces, de repente, el chico me dijo: “Te vi en Las Vegas”. Mencionó el lugar donde me había visto, justo cuando mi hermana y yo posamos para una foto. Fuimos a mi casa y encontramos la fotografía. En el fondo estaban Jack y su hermano. © Girlfromnorthcountri / Reddit

  • Soy el jefe de una pequeña empresa. Hubo problemas con la seguridad en el trabajo y le pedí al administrador de sistemas, Diego, que instalara cámaras en el lugar. Lo hizo. Estaba sentado en mi oficina, hablando por teléfono con mi esposa. Le comenté que quería un café y luego lo olvidé. Pasados 10 minutos, Diego entró y me propuso ir a tomar una taza de café. Después de un par de días estando en la cocina me di cuenta de que Internet no funcionaba. Me quejé en voz alta de que Diego había hecho algo mal. A los 10 minutos todo empezó a funcionar. Pasaron un par de días más, estaba sentado en el inodoro y me di cuenta de que se había terminado el papel higiénico. Maldije en voz alta. En un minuto, alguien estaba llamando a la puerta. Era Diego, quien traía un paquete completo de papel higiénico. © Habitación n°6 / Vk

  • Cuando era niña no me gustaba dormir en mi habitación, así que dormía con gran placer en la sala, donde ardía la chimenea. Allí me quedaba dormida rápidamente en el sofá. Una noche no pude dormir y me fui a mi cuarto. Una hora más tarde se derrumbó el techo de la sala. Mis padres se apresuraron a buscarme entre los escombros, pero yo estaba a salvo en mi habitación. © Oídoporahí / Ideer

  • Tengo más de 40 años, soy africano, he vivido, estudiado y trabajado en 7 países de África, Europa y Asia. Un día estaba sentado en un pub en Tokio, eran las 18:00. Entró un hombre y nos pusimos a hablar. Su nombre era Steve, acababa de mudarse y se había instalado en el barrio. Británico, recientemente había cumplido 40 años. Durante la conversación descubrimos que vivimos 7 veces en las mismas ciudades, al mismo tiempo, en las mismas áreas. Íbamos a los mismos pubs y restaurantes, conocíamos a la misma gente. Trabajamos en campos relacionados. Pero en todos esos años, nunca nos cruzamos. Hasta esa noche, cuando nos vimos en un pub desconocido de Tokio. Esto fue hace más de 30 años. Todavía estamos en esta ciudad y nos tratamos como hermanos. © Louis Nthenda / Quora

  • Vivo en Berlín. Mi vecino, un señor mayor, recientemente me invitó a tomar una taza de té. Me contó que en 1944 lo trajeron a Lebensborn. Fue adoptado, y le dieron nombre y apellido alemán. Algunos de sus documentos sobrevivieron milagrosamente, así que sabe que nació en 1940 y que su nombre verdadero es Michael Makalin. Me pidió ayuda para encontrar a sus parientes. Y ahora estoy sentada en estado de shock: mi apellido de soltera es Makalin y soy de la misma ciudad. © Oídoporahí / Ideer

  • Compramos helado con una amiga, uno para cada uno. Ella abrió el suyo y vio que le faltaba la mitad, solo medio vaso. Se molestó y dijo: “¡Alguien se quedará con la mitad de mi helado! No es justo”. Abrí el mío y tenía una mitad adicional encima. Le di a mi amiga la porción que le correspondía... © Habitación n°6 / Vk

  • Mi hermana y yo vivimos en países diferentes: yo en Polonia y ella en Canadá. Un día, me llamó por teléfono. Ambas estábamos conduciendo en ese momento. Y ambas estábamos volviendo desde un taller de automóviles, ya que habíamos ido a cambiar los neumáticos. Durante la conversación descubrimos que el nombre de su mecánico de automóviles era Sergio. Y el nombre del sujeto que me atendía a mí también era Sergio. El mismo día, en diferentes continentes, fuimos simultáneamente a que nos cambiaran los neumáticos dos Sergios.
    Seis meses después, yo de nuevo estaba yendo a cambiar los neumáticos. Mi hermana volvió a llamar y me preguntó qué estaba haciendo. Respondí que estaba llevando el auto para que le cambiaran las ruedas. Le pregunté qué estaba haciendo ella.
    — Uh, mmm... También estoy yendo a cambiar los neumáticos.
    — ¿Ahora?
    — Ahora.
    — ¿A lo de Sergio?
    — Sí, a lo de Sergio. © Julie Boltnieva / Facebook

  • Trabajo en un bar en Manhattan. Era de día, había un par de clientes. Entró un hombre viendo algo en una computadora portátil que tenía con él. Empezó a charlar conmigo: “Ah, y tú, ¿de qué ciudad eres? Vamos, mi esposa también es de allí”. Me contó lo malvada que era su pareja y me mostró una foto de mi amiga. Vivíamos en distintas zonas, y en seis meses de mi vida en Nueva York no había visto a su marido. Así nos conocimos. © Luckybr / Pikabu

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Comentarios

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Menos mal que la niña que siempre dormía en la sala, esa noche se fue a su habitación

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aun no lo veo comoleto ,pero em sorprendio de las chica en las vegas !! y el de diego 😹😹 diego por las camaras veia todo y escuchaba TODO

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