8 Razones por las cuales un alumno sobresaliente en la escuela no sobresale en la vida real

Psicología
hace 4 años

A cualquier padre le agradan los logros de su hijo. Se siente bien cuando los chicos pueden cumplir de manera destacable las tareas escolares y a menudo reciben la aprobación de sus maestros. Algunos padres se acostumbran a esto. Y a otros les parece que ser un excelente estudiante es la responsabilidad directa de un niño. Siguen insistiendo, incluso cuando el chico pierde interés en alguna disciplina.

Pero ¿realmente es tan bueno recibir excelentes notas y estudiar todo el tiempo?

En Genial.guru hemos recopilado una lista de explicaciones sobre por qué ser un excelente alumno en la escuela no equivale a tener éxito en la vida. Y encontramos las razones por las cuales exigir que el chico tenga calificaciones excelentes puede conducir a consecuencias muy deprimentes.

1. Arruinará su salud

Si el niño tiene tiempo para sacar buenas notas, practicar deportes y pasar tiempo con sus compañeros, todo está bien. Pero, en el mundo real, muchos chicos experimentan un gran estrés. Pocas veces “el trabajo” del niño se limita solo a la escuela. A menudo, los padres agregan a esto las clases de música, inglés y otras tareas adicionales, además de los deberes de la casa.

En un intento de hacer que su heredero sea un genio, los padres no toman en cuenta las posibilidades de su organismo. Frecuentemente, no prestan atención a la actividad física, a menos que el niño mismo no esté interesado en esto. Aparentemente, esta es la razón por la cual cada vez más chicos en el mundo tienen sobrepeso y pasan su tiempo libre frente la computadora para desconectarse de la realidad. Sin embargo, la salud física y mental del niño son tan importantes como la inteligencia: necesitan ser desarrolladas y protegidas para crear un individuo muy equilibrado.

2. No aprenderá a priorizar correctamente

¿Qué es más importante, conseguir las mejores notas en todas las disciplinas en el trimestre, o no ser un alumno excelente, pero prepararse para una conferencia importante, que ayudará a ingresar a la universidad? La respuesta parece ser obvia. Pero no para aquellos que están acostumbrados a tener las mejoras notas. En la escuela secundaria, para estos niños sigue siendo más importante conseguir la aprobación de los padres y profesores que elegir algo que les ayudará a tener éxito en la vida adulta.

Ser un alumno sobresaliente está bien. Pero será más importante enseñar a un chico navegar en la vida real y determinar lo que realmente va a ser bueno para él, que aprender mucha información de memoria.

3. No aprenderá a motivarse

Puede parecer que los alumnos sobresalientes son los niños más motivados. Pero este no siempre es así. Muchos de ellos desde una edad temprana, debido a la presión de sus padres, tienen la habilidad de conseguir buenas notas y hacer sus tareas a tiempo. En la escuela secundaria, estos niños siguen con buenas calificaciones, pero evitan otras actividades donde necesitan controlarse. Otros están motivados por el miedo al castigo o la desilusión de los padres, y esto es lo que los hace estudiar mucho.

Una persona adulta tiene que elogiarse a sí misma, alentar y forzar. Aquellos que durante su infancia no se acostumbraron a hacer nada sin presión externa, tienen el riesgo de convertirse rápidamente de una persona sobresaliente a un perdedor.

4. No desarrollará habilidades sociales

En las películas para adolescentes hacen bullying y se burlan de los alumnos sobresalientes, y ellos no pueden defenderse. Este estereotipo, lamentablemente, no siempre dista de la verdad. El conocimiento no reemplazará la comunicación. Puedes decirte todo lo que quieras, que tu hijo es especial y está muy por encima de sus compañeros de clase mal educados. O pensar que, al ir a la universidad, todo cambiará. Pero las habilidades sociales no aparecen de la nada. Ellas, como otros, necesitan ser desarrolladas. De lo contrario, al final, un niño inteligente va a envidiar a un alumno regular, pero sociable, que se comunica fácilmente con las chicas y les agrada a los maestros quienes sobreestiman sus notas.

Es importante que una persona adulta sepa relacionarse y comunicarse fácilmente con los demás. No es necesario aislar al niño de sus compañeros por el bien de las buenas calificaciones.

5. Se acostumbrará a evaluarse a sí mismo y a los demás por logros externos

A los niños no les gustan los alumnos sobresalientes porque se consideran mejores que los demás. Pero es difícil culpar al chico por esto: desde una edad temprana se acostumbra a pensar que las buenas calificaciones lo hacen bueno, y viceversa...

Esta lógica no solo le impedirá hacer amigos, sino que también puede arruinar su vida adulta. Después de todo, si uno se evalúa solo por los logros, cualquier falla le convertirá de ser un ganador a un perdedor. Es importante que el niño entienda el valor incondicional de él mismo y de los demás, de modo que comprenda que las notas y otros logros externos tampoco determinan ni su personalidad ni las personalidades de quienes lo rodean.

6. Evitará los fracasos

Todo el mundo, tarde o temprano, tendrá que enfrentar un fracaso. Y es mejor si sucede temprano. Entonces, el niño aprenderá a lidiar con las emociones desagradables y seguir adelante. Si se acostumbra a la idea de que todo se logra fácilmente, lo más probable es que en la vida adulta va a evitar y tener miedo a los fracasos.

Para las personas que están acostumbradas a evaluar sus habilidades como innatas, el fracaso es una señal de que no son tan inteligentes ni talentosos. Aquellos que entienden que las habilidades se desarrollan, consideran un fracaso como una lección y los inevitables errores en el camino hacia la mejora. En otras palabras, es más útil para un niño obtener una nota mala, subirla y aprender una lección de esta situación, que estudiar desesperadamente y tener miedo de obtener una nota mala.

7. No aprenderá a pensar creativamente

Las buenas calificaciones son en gran parte el resultado de la buena memoria y la perseverancia. Pero la vida adulta no ofrece soluciones listas y no pone notas por los resultados de una prueba. El niño tendrá que enfrentar complejos problemas éticos, a menudo tomar decisiones en situaciones en las que no existe una decisión única y correcta, analizar de forma independiente los datos y sacar conclusiones basadas en ellos.

La imaginación, el pensamiento y la lógica son mucho más útiles en la vida que la capacidad de memorizar dos párrafos durante una noche. Vale la pena centrarse en el desarrollo de estas habilidades del niño, y no en la obtención de notas perfectas.

8. No aprenderá a defender su punto de vista

Si tu hijo estudia mucho, cumple con las tareas responsablemente y obedece todas tus instrucciones, no te emociones tanto por su complacencia y subordinación.

Los niños pueden jugar al fútbol todo el día, leer libros sobre historia o novelas de ciencia ficción. Y es normal: defender tus intereses e intentar evitar lo que no quieres hacer. Si el niño no está interesado en nada más que en buenas calificaciones, trata de cumplir con todos los requisitos de los adultos y tiene miedo de objetar: las cosas van mal. La obediencia y la debilidad no son las mejores características para la vida adulta. Es mejor dar al niño al menos una libertad mínima y la responsabilidad de tomar decisiones, incluso en la educación. Desarrollará independencia y facilitará el resto de su vida.

Por supuesto, no está mal ser un alumno sobresaliente. Pero no hay nada terrible en tener notas promedio. Al final, el éxito en la vida no está determinado por un certificado escolar. ¿Cómo afectaron tu vida tus calificaciones en la escuela?

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