11 Características que se transmiten por genética (Spoiler: los “huesos anchos” agradéceselos a tus padres)

Salud
hace 4 años

Los científicos todavía no pueden decir con exactitud hasta qué punto influyen los genes y el entorno en una persona. No obstante, determinaron por qué peculiaridades de la apariencia y el carácter podemos estar agradecidos a nuestros padres. En este artículo, te contaremos sobre aquella herencia tan rica que recibimos de ellos a través de los genes.

Por desgracia, de nuestros progenitores heredamos no solo las ventajas del tipo “un pelo voluminoso”, sino también distintas enfermedades. En Genial.guru, intentaremos contarte tanto de la herencia genética positiva como de la negativa.

1. Impulsividad

Aunque no existe un solo “gen de impulsividad”, los científicos están convencidos de que este rasgo de carácter puede heredarse. Los hijos de padres impulsivos estarán más predispuestos a la misma conducta. En muchos aspectos, es la influencia del entorno: el niño ve cómo se comportan, tanto mamá como papá, y los copia. Pero el componente genético también está presente.

Los científicos estadounidenses Laura Bevilacqua y David Goldman realizaron un estudio en el que encontraron varios alelos de diferentes genes que pueden afectar la impulsividad. Al mismo tiempo, los científicos están convencidos de que existen muchos de esos alelos. Pero, para lograr encontrarlos a todos, hacen falta más personas y datos sobre sus genomas.

2. La naturaleza del sueño

La hipersomnia (somnolencia diurna excesiva), insomnio o parasomnias (distintos trastornos del sueño) vienen condicionados por nuestros genes. Por supuesto, a menudo, la somnolencia o el insomnio son provocados por las circunstancias, tales como el estrés o el nerviosismo en vísperas de un acontecimiento importante. Pero si este estado te acompaña durante toda tu vida, y no de manera temporal, significa que la genética definitivamente juega un gran papel aquí.

3. Agresividad

Los científicos están convencidos de que algunas personas se convierten en agresivas, no solo por el entorno y una educación deficiente. Consiguieron encontrar un “gen guerrero” que hace que un individuo esté más predispuesto a la agresividad, propenso a los juegos de azar y el riesgo.

Investigaciones recientes sugieren que, tal vez, este gen descubierto haga que una persona no sea más agresiva ni más dado a las apuestas, sino más sensible a sus propios intereses, lo que lo obliga a ser más incisivo y arriesgado. Y esto ya puede ser percibido por los demás como agresividad.

4. El reflejo de estornudo por la luz

El reflejo de estornudo debido a la exposición a una luz es propio del 18-35% de la población en nuestro planeta. Se manifiesta con un repentino estornudo en ese momento en que la retina del ojo se irrita a causa de una fuerte luz.

Los científicos descubrieron que esta característica también se nos transmite genéticamente. Todavía en 2010, un grupo de expertos en genética dirigido por Nicholas Eriksson de la compañía 23andMe estudió los genomas de 10 000 clientes de esta empresa. Como resultado, lograron aislar dos genes que son responsables del reflejo de estornudo a causa de la luz.

5. Clinodactilia

La clinodactilia es un defecto en el desarrollo de los dedos que a menudo se manifiesta en la curvatura del dedo meñique. Hasta ahora, los científicos sospechan que esta peculiaridad se transmite a los niños genéticamente.

Si la curvatura es insignificante y no interfiere con la persona, esta puede vivir con ella toda su vida. Pero si el dedo está demasiado torcido, solo la intervención quirúrgica ayudará a corregir la situación.

6. Forma de los lóbulos de las orejas

Con mucha frecuencia, se difieren dos tipos de lóbulos de las orejas: pegado y separado. Anteriormente se los consideraba un ejemplo clásico de la herencia dominante y la recesiva. Pero los científicos han descubierto que también existen tipos intermedios de lóbulos, cuando se observan varias transiciones de un extremo a otro. Y en su formación, en total, influyen varios genes.

Sin embargo, la forma de los lóbulos de las orejas también se hereda genéticamente.

7. “Genes de alta montaña”

Uno de los principales problemas de la vida cuando se está a una elevada altura es la baja presión atmosférica que conduce a la falta de oxígeno en el cuerpo. En una persona que ha pasado toda su vida al nivel del mar y luego sube alto por las montañas, aumenta su cantidad de glóbulos rojos, es decir, las células sanguíneas que transportan oxígeno. Una gran cantidad de eritrocitos hacen que la sangre se vuelva viscosa, lo que puede conducir a enfermedades cardíacas. Con el tiempo, se desarrolla la llamada enfermedad crónica de la montaña.

En la mayoría de los sherpas (habitantes del este de Nepal, cerca del monte Everest, así como en la India), el cuerpo se enfrenta a la falta de oxígeno sin consecuencias negativas para su sistema cardiovascular. Es esta adaptación a la altitud la que está condicionada genéticamente.

8. Longevidad

Los científicos llevan mucho tiempo estudiando a las personas longevas en un intento de determinar qué influye más en la esperanza de vida. Los resultados de varios estudios han demostrado que estas personas tienen pocas cosas en común, en cuanto a la profesión, nivel económico y educación. No obstante, albergan características similares. Muchos de ellos no fuman, no sufren de obesidad y saben afrontar bien las situaciones de estrés. Además, la mayoría de ellas son mujeres.

También se sabe que los hermanos y hermanas de los longevos, en general, también viven más años, incluso si llevan un estilo de vida menos saludable. Las enfermedades típicas de los ancianos (como las enfermedades cardíacas o la diabetes) aparecen más tarde en ellos que en las personas no longevas. Y esto demuestra el origen genético de aquellos que disfrutan de una larga vida.

9. Sudoración

Puede sonar un poco extraño, pero los genes también son responsables de cómo y cuánto suda una persona. Sin embargo, los especialistas aún no han logrado determinar la ubicación exacta del gen que tiene la responsabilidad de esto.

La sudoración a la hora de practicar deporte es normal y común en todas las personas. Pero si sudas constantemente, sin importar el tiempo ni la actividad física, entonces, lo más probable es que hayas recibido este “bono” de tus progenitores. Además, puede ser un síntoma de que sufres de algunas enfermedades, por lo que vale la pena acudir a un médico.

10. Miopía

Los estudios en los que los especialistas analizaron si la miopía se hereda o no en las familias revelaron que esta enfermedad puede transmitirse, realmente, de generación en generación. En general, los hijos de padres miopes están más predispuestos a desarrollar miopía que otras personas, aunque los científicos no niegan que la miopía también puede desarrollarse debido a la influencia del entorno.

11. Predisposición a la obesidad

El índice de masa corporal (IMC) de una persona depende en gran medida de sus genes. Tampoco, en este sentido, se puede negar la influencia del entorno, pero los científicos están convencidos de que hasta el 70% de las diferencias entre el porcentaje de grasa de diferentes personas se reduce a su ADN.

Por supuesto, una persona con genes “malos” estará mucho más predispuesta a la obesidad. Pero esto no significa que debas tirar la toalla a la hora de cuidar tu figura. Con mayor frecuencia, si una persona está sana, el peso puede cambiar atendiendo a una regla sencilla: quemar más calorías que consumirlas.

Y un buen ejemplo lo tenemos con el actor Jonah Hill, quien, al igual que su hermana, es propenso a sufrir de sobrepeso, aunque a veces, para diferentes papeles, se ve obligado a adelgazar de forma notoria. Seguramente, no es una tarea fácil para él, pero lo consigue.

Incluso si has heredado la impulsividad o la agresividad de tus padres, no te desanimes. Después de todo, tenemos que contar con la influencia del entorno y tu propia fuerza de voluntad. Sí, te será más difícil poner límites, pero, aun así, es posible.

Y tú, ¿qué has heredado de tus padres? Cuéntanoslo en los comentarios.

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