16 Pruebas de que en el teatro el verdadero espectáculo puede ocurrir no solo en el escenario

Historias
hace 2 años

Ir al teatro es un evento emocionante. Además del espectáculo y la actuación de los actores en sí, se garantizan muchas impresiones de la atmósfera que prevalece alrededor. Alguien que decide hablar por teléfono o comer algo en el salón principal, una trabajadora del guardarropa antipática, jubilados descontentos y niños ruidosos, todo eso le da al evento un encanto peculiar.

En Genial.guru, encontramos en la red 16 historias de los amantes del teatro que demostraron con su ejemplo que hay que estar preparado para todo en un evento cultural.

  • Estaba en el teatro. La actuación fue interrumpida por una mujer con tacones altos, que subió al escenario con un iPhone y les gritó a los actores para que se callaran. Verás, tenía una llamada importante de su “amorcito”, y en este maldito teatro, la comunicación era terrible en todas partes, excepto el escenario. Todos se quedaron boquiabiertos, ni siquiera hubo indignados. Y entonces un estudiante le arrojó una manzana. Y por hacerlo, recibió los aplausos más fuertes. En eso, la escenificación terminó, hasta los artistas salieron para hacerle reverencia. © Oídoporahí / VK
  • Estando en París, fuimos con toda la familia al espectáculo Moulin Rouge. Hermosas mujeres por todas partes y yo, un contento joven de quince años con una sonrisa de oreja a oreja. Durante el show, un enorme depósito de agua comenzó a surgir debajo del escenario. Unas chicas y un montón de serpientes nadaban dentro. Todos estaban encantados hasta que una serpiente de repente comenzó a arrastrarse por el borde y luego se deslizó afuera dirigiéndose hacia el auditorio. Me quedé sentado riéndome a carcajadas mientras todas esas personas honorables de alto rango saltaban en sus sillas y gritaban mientras la serpiente se deslizaba por el suelo. Dos hombres salieron corriendo de la bambalina, la agarraron y la arrojaron de vuelta al depósito de agua. A eso sí le llamo un espectáculo. © ichael11396 / Reddit
  • Entre el público había una madre con dos hijos adolescentes adultos. Después del primer acto, durante el intermedio, se levantó y se fue a alguna parte. Al rato, regresó. Y cuando comenzó el segundo acto, sacó unos burritos, y se los dio a sus hijos. El salón era chiquito. El olor a ajo era terrible. Desafortunadamente, ni siquiera había posibilidad de hacerle un comentario, para no molestar a los actores. © kelzaman / Pikabu
  • Esto ocurrió en La Cenicienta. Las hermanastras de Cenicienta fueron interpretadas por dos hombres. Y así, durante la escena en la que luchan por la oportunidad de probarse el zapato de cristal, uno de los actores, sin darse cuenta, se paró en el dobladillo del vestido del otro. Como resultado, el vestido se rompió y la pobre hermanastra terminó parada en el escenario exponiendo ropa interior masculina. © stagehog81 / Reddit
  • Hoy fui a una cita al teatro. Estaba muy preocupada, porque hacía mucho tiempo que no tenía citas. Pero todos mis miedos se disiparon cuando nos despertaron al final de la actuación, diciendo que ambos estábamos roncando al unísono con los actores de una manera divertida. Parece que somos la pareja perfecta. © caramelnom6 / Twitter
  • En la secundaria, hicieron la comedia Legalmente rubia. Según el guion, un mensajero llegaba a la casa de una de las heroínas. Pero cuando entró, su bolsa de mensajero se enganchó con la puerta y simplemente demolió todas las decoraciones del departamento. El actor no tuvo más remedio que cerrar la puerta y decir: “Parece que su casa necesita arreglo”. Y luego siguió haciendo su papel como si nada hubiera pasado. © khxrmit / Reddit
  • Estaba en el teatro. Por desgracia, olvidé sacar dinero del cajero y allí solo aceptaban efectivo. Antes del espectáculo sentí que tenía mucha sed. Pero bueno, creí que no pasaba nada y que podía aguantarme. Cuando llegó el intermedio salí y ya estaba muriendo de sed. Fui al baño, con la esperanza de tomar agua del grifo sin que nadie viera. Sí, claro, ¡nunca he visto tanta gente en un baño! En fin, por primera y única vez en mi vida, tomé agua del tanque del inodoro, ayudándome con las manos. Ahora es medio asqueroso recordarlo, pero entonces tenía mucha sed. © Oídoporahí / VK
  • La señora del guardarropa del teatro se negaba a aceptar el abrigo de piel de mi amiga porque no tenía cinta para colgar. Apenas la pudimos convencer. Una semana después, mi amiga fue a la ópera y, para colmo, fue con el mismo abrigo de piel. Entregándoselo al señor del guardarropa, comenzó a disculparse con él. Sin embargo, el anciano respondió que no debería preocuparse. Y ya en casa, descubrió que le había cosido la cinta al abrigo de piel. Encima lo hizo de manera prolija y profesional. Decidió agradecer al señor, volvió a la ópera, le costó pero lo encontró. Le ofreció dinero como recompensa. Él se negó: “Señora, usted es nuestro cliente. ¡Yo hasta he cosido botones si se rompían!”. © AlikSemenov / Pikabu
  • Cuando mis padres tuvieron su primera cita, decidieron ir a un espectáculo de Broadway en el que actuaba John Malkovich. En ese momento, mi madre era una gerente importante de una marca grande y trabajaba mucho. El día del musical estaba muy cansada, pero no canceló la cita, las entradas ya estaban compradas. Sus asientos estaban en la segunda fila y mi madre se terminó quedando dormida. Se despertó del hecho de que el propio John Malkovich la miraba desde el escenario e incluso dejó de actuar. Hizo una larga pausa, esperó a que ella se despertara y luego continuó su discurso. Ahora toda la familia le hace bromas y ella está segura de que Malkovich la odia. © Lindseyindia / Reddit
  • Era el estreno de un espectáculo. Los dos personajes principales tenían un diálogo en el escenario. De repente, uno de ellos se dirigió al otro por su nombre real, y no por el nombre del personaje. Tal vez nadie se hubiera dado cuenta, pero el actor, abandonando el escenario, exclamó sinceramente: “¡Maldita sea!”, con su micrófono aún prendido. Todo el público lloraba de la risa. © pixieprotector / Reddit
  • Decidí llevar a la novia de mi hijo conmigo al ballet. Nunca antes había visto actuaciones de ballet, estaba preocupada y un poco confundida. El espectáculo aún no había comenzado. Nos quedamos sentadas durante 15 minutos, esperando. Y entonces dijo: “Este grupo musical no es muy bueno, ¿no crees?”. Me reí a carcajadas: eran los músicos de la orquesta que afinaban sus instrumentos. © June Smith / Quora
  • Cuando era chiquita, fuimos con toda la clase a un espectáculo infantil. Me fascinó el actor que interpretaba a uno de los personajes principales. Creí que era el verdadero amor a primera vista, aunque infantil. Tenía muchas ganas de volver a ese teatro para verlo de nuevo. El amor terminó cuando decidí averiguar el nombre de mi amado príncipe. Resultó que era una chica, la actriz llamada Elena. © Oídoporahí / VK
  • Una conocida fue con su hijo de 5 años, Alejando, al teatro infantil. Era el cuento de hadas La bella durmiente. Era un fin de semana, la sala estaba llena. Los actores hacían un buen trabajo, toda la atención de la audiencia estaba concentrada en lo que sucedía en el escenario. Llegó el momento en que el príncipe fue a despertar a la princesa. El príncipe entró y empezó a recorrer la habitación llamando a la chica: “¿Dónde estás, amada mía?”. Los niños miraban con gran emoción, había un silencio intrigante. Y entonces se escuchó la voz sonora de Alejandro, llena de compasión: “¡Pero si está ahí durmiendo! ¡Con lo que tardas tú, mejor fíjate si sigue con vida!”. En fin, los actores pudieron continuar la actuación solo después de unos minutos, y la espalda y hombros de la bella “durmiente” se movían de risa durante mucho tiempo. © Argrnto / Pikabu
  • Fuimos con una amiga al teatro. Solemos ir con ropa informal: una blusa decente y unos jeans. Un vestido es demasiado pesado e incómodo para semejante ocasión, teniendo en cuenta que íbamos en metro. Una señora con un vestido elegante, un corte de pelo y un caballero acompañándola dijo en voz alta para que pudiéramos escucharla: “Cómo se puede poner jeans para ir a ver Shakespeare” y se fue. Se sentó delante de nosotras, daba vueltas y resollaba durante toda la actuación. Con su vestido recortado en la espalda. Lamentablemente, solo el hecho de ir al teatro no hace más inteligente a una persona. © Ponutoro / Pikabu
  • Estuve en el teatro esta noche. Mientras estaba sentada, se rompió la cremallera trasera de mi vestido. Como resultado, todo el intermedio anduve así: con la espalda descubierta. Ni una sola persona me avisó. ¡Vaya gente intelectual! Simplemente disfrutaban de mi vergüenza. © Oídoporahí / VK
  • Estaba dejando las cosas en el guardarropa. La agradable anciana que recibía la ropa sonreía y me hacía cumplidos. Después de la actuación, me quedé atónito: sonó un teléfono de botón en mi bolsillo interior. Escuché la voz inocente de esa misma anciana diciendo que había olvidado su teléfono en mi chamarra. Pidió que nos encontráramos. Cuando nos vimos, me apretó la mano con tanta fuerza y ​​me miraba de una manera que no pude soportarlo más. Me liberé y la regañé, diciéndole que yo tenía 18 años, cómo se atrevía a comportarse así. La pobre mujer retrocedió, comenzó a disculparse y luego, entre lágrimas, me dijo que yo me parecía mucho a su nieto, a quien había perdido. Dijo que lo extrañaba y solo quería tomar un té conmigo para que fuera más fácil soportar la pérdida. Nunca me había dado tanta vergüenza, así que la llevé a la cafetería más cercana, donde me contó sobre su nieto un largo rato. Acordamos tomar té todos los fines de semana. © Habitación № 6 / VK

¿Con qué frecuencia visitas el teatro? ¿Y qué situaciones inusuales te pasaron estando allí?

Imagen de portada Oídoporahí / VK

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