9 Cosas que vale la pena saber para no caer en la trampa de los vendedores y comprar productos de calidad

Consejos
hace 4 años

Al ir a la tienda, todos queremos regresar de ella con los productos más beneficiosos y deliciosos. Pero, por desgracia, muchos de los productores y vendedores, en su deseo de ganar dinero, tratan de diversas formas de vendernos productos de liquidación. Por ejemplo, ¿sabías que la abundante verdura fresca en los paquetes de ensalada puede enmascarar ingredientes caducados? Pero los compradores se mantienen alertas y calculan todas las más nuevas artimañas de las personas oportunistas.

Genial.guru reunió para ti unos cuantos consejos con los que ya no serás una víctima más del fraude en los supermercados y siempre estarás satisfecho con los productos comprados.

1. Evita el empaquetado

Intenta no comprar productos en paquetes individuales que fueron envasados de antemano: la carne, salchichas, queso o verduras cortadas, marinados, frutas, entre otros. Es posible que estos productos estén manipulados o la fecha de caducidad esté llegando a su fin.

La fecha de embalaje, en este caso, no es indicador, ya que las etiquetas en ellos se pueden actualizar unas cuantas veces al día. Con esto, también incluso los productos frescos rápidamente se convierten en objeto de interés para las bacterias, por eso pide que te los corten y empaquen frente a ti, o cambia tu elección en favor de un producto similar en un empaque original.

2. Ten cuidado con la barra de comidas

Al comprar ensaladas preparadas, presta atención a la abundancia de ajo, especiasdecoración en forma de una gran cantidad de verduras frescas: frecuentemente, así esconden lo “caducado”. Además, al escoger una ensalada, recuerda que las que están mezcladas con pescado, carne y huevos se echan a perder más rápido que las verduras, y las ensaladas aderezadas con aceite vegetal son un poco más seguras que las ensaladas con mayonesa.

En general, es mejor dar preferencia a las ensaladas sin aderezo, las cuales pueden almacenarse hasta dos días. Y para protegerte de la mejor manera, asegúrate de que en la tienda se cumplan las medidas de seguridad estipuladas al trabajar con productos alimenticios.


En particular:

  • la ensalada preparada se guarda en un recipiente de vidrio; en un recipiente metálico, esta se oxida rápidamente y se debe de colocar en una vitrina por separado;
  • a cada bandeja se adjunta una cuchara por separado;
  • antes de servir el producto, el vendedor debe de usar un guante de plástico desechable.

3. Valora el estado del paquete

Costado arrugado, deformidad, fisuras, cartón arrugado con señales de viejas penetraciones, todos estos no son simples “defectos superficiales”. Cualquier daño al empaquetado puede ser una señal de un incorrecto almacenamiento, violando las condiciones de transporte e incluso, posiblemente, el transcurso de la fecha de vencimiento.

4. Aprovecha la posibilidad de ver el artículo

Los vendedores saben perfectamente cómo mostrar el producto. Tu tarea es intentar verlo con todos sus defectos. Así, por ejemplo, en las vitrinas, la iluminación se configura de tal manera que todas las piezas se vean frescas y apetitosas. Pídele al vendedor sacar la pieza que te haya gustado: en condiciones de iluminación habitual, esta puede verse completamente diferente.

Lo mismo con las “cosas congeladas”: no escojas los productos con una gran cantidad de glaseado de hielo. Frecuentemente, esto señala que, en varias ocasiones, fueron descongelados y congelados, y esto representa una amenaza para la salud. Además, visualmente, no podrás evaluar lo que se esconde bajo la capa de hielo, y por eso adquieres gato por liebre.

Intenta evitar los estereotipos: muchos, al escoger la carne cruda, ignoran aquella con una capa seca, considerando que el producto está rancio. Pero esto nada más nos indica que la carne ha estado al aire freso y no se ha puesto agria en polietileno. Pero una humedad excesiva, por el contrario, insinúa que los vendedores “refrescaron” el producto, regándolo generosamente con agua, la cual le quita todo el jugo a la carne.

5. Ten cuidado con los productos brillantes

Los colores brillantes alegran la vista y se asocian de igual manera con un sabor impresionante. Sin embargo, esta norma no siempre funciona con respecto a los productos alimenticios. Por ejemplo, las frutas y verduras subterráneas frecuentemente poseen un tipo de cáscara pálida, manchas y abolladuras, pero son sabrosas y beneficiosas. Los cultivos de invernadero se ven buenos para elegir, pero pueden estar contaminados con productos químicos.

O el queso: muchos consideran que entre más brillante sea el color, entonces tendrá más grasa y la calidad del sabor será mejor. Pero el queso natural siempre es blanco o amarillo pálido y el tinte le da un tono apetitoso. Frecuentemente, este es un inofensivo pigmento de las semillas de achiote, y sin embargo, es evidente también que este no es criterio bajo el cual se necesite elegir un queso.

Del mismo modo, un color intenso en el salmón puede mostrar la existencia de colorantes químicos. Otro ejemplo es la cátsup y diversas salsas. A pesar de que la mirada involuntariamente se dirige a los frascos brillantes, es mejor tomar la decisión en productos con tonos naturales: precisamente esos son una prueba de que las materias primas utilizadas probablemente eran naturales.

6. Que no te de pereza buscar los productos necesarios

Para vender lo más caro posible, y como consecuencia, lucrarse con los productos, los vendedores los colocan en el lugar más visible: es decir en la parte central de las estanterías. Tales productos son notables, muchas veces conocidos por la propaganda publicitaria, pero no siempre tienen una buena composición y alta calidad.

Para que las tiendas pierdan el menor número posible en “productos caducados”, los empleados se aseguran de que los productos con una próxima expiración en la fecha de caducidad se encuentren en el borde de las vitrinas. La conclusión es simple: no tengas flojera de estirarte hacia los estantes superiores, agacharte hacia los estantes inferiores y echar un vistazo al interior de las estanterías, si quieres comprar un producto de calidad, fresco y barato.

7. Comprende literalmente la información en la etiquetas

Entonces la “crema agria” o “producto de crema agria” no se llaman así porque el fabricante quería un nombre que sonará “delicioso” o “científico”, sino porque simplemente no es crema agria. De la “crema agria”, “requesón”, “leche condensada” y demás nombres raros, venden, bajo la apariencia de alimentos tradicionales, sus análogos de materias primas de baja calidad.

Del mismo modo, no vale la pena considerar las etiquetas publicitarias con las leyendas “sin azúcar”, “no contiene colesterol”, “enriquecido con vitaminas” y demás frases similares como signo de una calidad absoluta. De hecho “sin azúcar” significa “con un montón de edulcorantes químicos”, y una mayor cantidad de vitaminas no siempre se considera una ventaja.

8. Da preferencia a los productos locales

Puede ocurrir lo contrario: aceptamos toda información sobre un producto basándonos en un anuncio publicitario vacío, sin prestarle una mucha atención. Por ejemplo, vale la pena tener en cuenta en la información que la producción fue elaborada por productores locales. Este es un criterio importante a la hora de elegir frutas y verduras, y también en los productos con una fecha de caducidad corta: leche, crema, requesón, entre otros.

Estos productos es mejor comprarlos de los productores locales, ya que un largo camino y la posible violación a las condiciones de almacenaje, pueden influir considerablemente en la calidad y el sabor.

9. Habla con el vendedor para pedir un consejo

Una cosa es ordenar de manera astuta los artículos en los estantes, y otra muy distinta es mentirle en los ojos al comprador. No pierdas la oportunidad de preguntarle al empleado de la tienda sobre la ubicación del artículo necesario, que tan fresco es, o cuándo llegará el próximo cargamento. Incluso si el vendedor intenta mentir, lo más probable es que tú, de todos modos, lo notes y realices la conclusión correcta.

En pocas palabras, es necesario elegir los productos con sabiduría y pasión, sin olvidar que cualquier vendedor puede hacer todo lo posible para que nosotros compremos precisamente ese producto. Sin embargo, vale la pena actuar con un poco de sensibilidad y prudencia, y en tu mesa siempre habrá solamente comida beneficiosa y deliciosa.

¿Qué reglas pones en práctica para elegir productos de calidad en el supermercado?

Comentarios

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Muy bueno, lástima que ilustren el artículo con sólo mujeres ¿los hombres no hacen compras en los supermercados? oh! espera! ellos están ilustrando las publicaciones de coches, las mujeres no conducen ?

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