Una psicoterapeuta explicó por qué el culto moderno del deporte y de las dietas ha ido demasiado lejos

Psicología
hace 4 años

En pocas palabras, un trastorno alimenticio es un problema alimentario que aparece en un contexto de problemas psicológicos. Mucha gente piensa que una relación complicada con la comida solo surge en personas de carácter débil o en los “anormales”. Otra opinión popular es que los trastornos alimenticios no tienen nada que ver con las personas que se dedican a los deportes. Ambas son completamente incorrectas.

En primer lugar, un trastorno alimenticio no tiene que ver con comida, sino con la ansiedad y con la aversión por el propio cuerpo. Si conoces el sentimiento de ansiedad, o hasta de asco, al mirar tu propia figura, no estará de más averiguar qué es lo que te está pasando.

Genial.guru habló con la psicoterapeuta Anna Zubova, que nos explicó por qué todos deberíamos reflexionar sobre este tema.

Las causas generalmente son invisibles e “inocentes”

1. La genética

Si bien los expertos no concuerdan entre ellos en el porcentaje exacto, sí lo hacen en cuanto a la fuerte relación entre la herencia y el desarrollo de este desorden. Por ejemplo, la profesora Tracey Wade, de la Universidad de Flinders, concluyó que los genes determinan la probabilidad de desarrollar un trastorno alimenticio y depresión en un 50 %.

2. La familia

  • ¿Has escuchado a tus familiares hacer comentarios relacionados con el peso, la figura o los hábitos alimenticios desde la infancia? Desde las mal llamadas bromas cariñosas, tipo “¡Mi pequeña hipopótoma!”, hasta la cruel crítica “¿Quién te va a querer tan gorda?”. Si eres padre y te has dado cuenta de que le hablas así a tu hijo/a, es importante que renuncies a este hábito cuanto antes. Incluso si “lo hago con amor”
  • Hay otras formas seguras de crear una relación enfermiza con la comida: el control, el castigo o el estímulo con su uso: “si obtienes una buena nota, iremos a una pizzería”, “si llegas tarde, no habrá postre”. Más adelante, para los adultos que han crecido en estas condiciones, la comida deja de ser un alimento, y se convierte en una superposición de emociones. De ahí la incapacidad de controlar el hábito de comer en exceso bajo estrés, etc.

3. El mundo en el que vivimos

Hoy en día, no tenemos ninguna oportunidad de escapar de la propaganda de las figuras ideales y de la obsesión por el fitness. La cultura de la dieta no relaja sus tentáculos, beneficiándose de nuestro eterno descontento con nosotros mismos. No todos los que siguen estas tendencias tienen trastornos alimenticios, pero las dietas se convierten en un disparador de ellos para la cuarta parte de las personas que las han hecho.

4. Las características individuales

Esta lista incluye las patologías congénitas del sistema nervioso, y las características del tracto gastrointestinal y del sistema endocrino. Aunque es cierto que este tipo de desviaciones son raras.

Este esquema no es más que para manejarse más cómodamente: cada caso de desorden alimenticio es una compleja mezcla de las causas de base + traumas personales. El trauma siempre es muy individual: distintas personas pueden vivir la misma experiencia de manera completamente diferente. Así que el intento de tranquilizar a alguien con las palabras “Bueno, yo tuve lo mismo, pero estoy bien”, no funcionará en absoluto.

Los que están en la zona de riesgo son los muy rellenos, los muy flacos... y los muy atléticos

Aquí hay algunos de los tipos de trastornos alimenticios evidentes y no evidentes para nada, que puedes llegar a ver en ti mismo o en tus seres queridos:

  • Anorexia

Las personas sanas se muestran desconcertadas: ¿acaso los anoréxicos no se dan cuenta de lo terrible que se ven? Pero el punto no es lo que ven, sino lo que sienten. Las personas que tienen este trastorno se vuelven locas de pánico si engordan más no sea 100 gramos, y no soportan la apariencia de su propio cuerpo. Además, la garantía de cualquier clase de tratamiento exitoso es la voluntad de realizarlo. La única forma de salvarse, es comenzar a comer, pero eso es exactamente lo que una persona así no quiere hacer. Es una situación patológica. Por eso la anorexia es líder en el número de muertes no solo entre los trastornos alimenticios, sino también entre todos los trastornos mentales.

  • Comer en exceso compulsivamente

La psiquis de las personas busca desesperadamente una manera de relajarse: alguien al final de un día difícil puede “beberse un vasito”, alguien descarga la ira en los seres queridos, y alguien alivia el estrés comiendo algo rico. Dependiendo de la gravedad de la situación, puede ser un pedazo de pastel, o puede ser el pastel entero. Es fácil adivinar que las personas con un trastorno por atracones muchas veces tienen exceso de peso. Después del ataque, experimentan un fuerte sentimiento de culpa e incomodidad, las emociones se acumulan, y, como resultado, llega otro ataque.

Las personas que están lejos de tener este problema, generalmente concluyen “autoritariamente” que se trata de una falta de fuerza de voluntad. Pero podrías aconsejarle con el mismo criterio que alguien se cure con la fuerza de voluntad una fractura expuesta. El tratamiento correcto para este problema sería trabajar todos los factores de entrelazamiento que provocan el desorden.

  • Bulimia

La persona que está en el poder de la bulimia es extremadamente cruel con su cuerpo y con sus deseos alimenticios. La base es la misma: el odio y y la aversión hacia su cuerpo. El desafortunado comienza a hacer dieta (cuanto más severa, mejor, por supuesto), y cuando el hambre pasa factura, todo termina en una frustrante vergüenza y, lo más importante, la limpieza. Este “ritual de purificación” generalmente consiste en vómito autoinducido, pero a veces también se usan los laxantes o los diuréticos. Igual que la dieta, la limpieza necesariamente debe ser desagradable, solo así se expía el terrible sentimiento de culpa e incomodidad.

  • Los chicos fitness, los veganos y los activistas del estilo saludable de vida

Difícilmente hayas esperado ver a las personas de cuerpos ideales en esta lista de trastornos. ¿Qué clase de trastorno puede haber aquí? La persona cuida su figura, hace una dieta y practica deportes. Un estándar moderno por excelencia.

Aclararemos de antemano: no hay nada de malo en hacer deportes por placer y no comer cualquier cosa sin pensar. Estamos hablando de aquellas personas que, siguiendo las tendencias modernas, se entregan fanáticamente al culto de la delgadez y cuya vida literalmente pierde sentido sin ella.

El precio de este estilo de vida supercorrecto es la obsesión con la comida (qué se puede comer, a qué hora, con qué, la cantidad de calorías...), la constante ansiedad, entrenamientos agotadores que no se pueden saltear y que hay que hacer en cualquier estado. Una enorme cantidad de la energía comienza a invertirse en una sola faceta de la vida, alrededor de la que gira el resto del mundo.

No es por nada que nació el concepto de “bulimia deportiva”: entrenar tanto más duro cuanto más implacable sea la culpa que sufres por haberte permitido comer algo incorrecto (“¡estoy gordo!”), o por el hecho de que tu cuerpo no sea lo suficientemente perfecto (“¡soy flojo!”).

A la vez, la gente que le rinde culto masivo a la religión dietética no es aquella que se dedica al deporte profesionalmente. Se trata de personas comunes (en su mayoría mujeres) que viven en un constante miedo de que sus cuerpos no sean lo suficientemente perfectos, lo que significaría que ellos mismos, según las condiciones de la cultura moderna, serán outsiders. Piensa en las personas más exitosas y famosas de nuestro tiempo y verás lo insignificante que es entre ellos el porcentaje de “poco esbeltos”. El control total sobre el cuerpo, el deseo de encajarlo en un estándar de belleza, independientemente de la edad, de la constitución y de los indicadores individuales de salud, hoy en día, desafortunadamente, es común.

  • Body Positive

Una advertencia importante: estamos hablando de la forma pervertida que adoptó en la actualidad la idea original del Body Positive. En el marco de las inflexibles propagandas de las dietas, emergieron unas protestas igual de inflexibles que niegan el deporte y el deseo general de cuidarse a uno mismo: “Sí, yo como cualquier cosa y peso mucho, pero amo mi cuerpo como es!”. Lamentablemente, hacer caso omiso de los problemas obvios relacionados con el peso y la salud, definitivamente no tiene nada que ver con el amor y con la preocupación por uno mismo.

De toda la lista, solo los primeros tres puntos parecen realmente graves. Pero, en realidad, el mayor peligro reside en los dos últimos, porque están clasificados como “aprobados socialmente”. Una persona con anorexia para nosotros está claramente enferma, mientras que un “chico fitness” merece respeto y admiración. Pero, en el fondo, un estilo de vida saludable fanatizado y el Body Positive son dos extremos de un mismo rechazo de uno mismo. Y aunque todo gira constantemente en torno a la comida, no se trata de ella en absoluto.

¿Cómo darme cuenta de que yo o mis seres queridos no estamos bien?

Intenta responder honestamente estas preguntas:

  • ¿Alguna vez has notado que comes incontrolablemente?
  • ¿Lo que has comido te genera sentimientos de vergüenza, culpa o tristeza? ¿Sientes un insistente deseo de eliminar las calorías ingeridas?
  • ¿Te resulta difícil sobrellevar los sentimientos referentes a tu dieta o a tu figura?
  • ¿Cuentas las calorías, mides el tiempo para la próxima comida, toma en cuenta qué es exactamente lo que debes comer, etc., sin prescripciones médicas especiales?
  • ¿Te preocupas seguido por tu apariencia, sientes ganas de perder peso o miedo a engordar?
  • ¿El nivel de tu autoestima está relacionado con el peso y con la delgadez de tu cuerpo?

Si has respondido afirmativamente al menos tres de estas preguntas, es posible que seas propenso a los trastornos alimenticios. Y, en este caso, te recomendamos encarecidamente contactar a un especialista.

Pero no todos los especialistas son igual de buenos

  • Busca a un psicólogo especializado en los trastornos alimenticios.
  • Ten especial cuidado si el terapeuta declara que trabaja con cuestiones de peso y garantiza un resultado en X meses. En el mejor de los casos se trata de una mala publicidad; en el peor, este terapeuta es simplemente dañino.
  • Al acudir a cualquier clase de terapeuta, debes y tienes derecho a preguntarle sobre su propio psicoterapeuta (supervisor). Si se trata de un especialista competente, debe tener un supervisor. Si no, es un charlatán o un autodidacta.

Resumamos

No hay nada anormal en querer perder peso o verse bien. Lo importante es no preocuparse de que algo esté mal con tu cuerpo, aun si ahora está más relleno o más delgado de lo normal. A lo largo de la vida el cuerpo crece, obedece a las hormonas, acumula y pierde peso, se enferma, envejece; es decir, cambia constantemente. Una actitud tranquila hacia los procesos naturales, un trabajo corporal asociado con el placer y el cuidado, y no con el rechazo hacia uno mismo: ese es el verdadero amor que deberíamos tenernos.

Ilustrador Nikolay Gusev para Genial.guru

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