14 Personas que se encontraron con sus excompañeros de clase y se quedaron con una impresión dudable

Gente
hace 2 años

Qué bueno es a veces recordar los días escolares, cuando hablabas de tus compañeros de clase con tus amigos en el último pupitre del aula o hacías travesuras durante el recreo. O recordar las largas lecciones en la universidad, donde los compañeros de estudios andaban despiertos toda la noche y luego se quedaban dormidos. Todos estos momentos del pasado, sin duda, deben recordarse en las reuniones de exalumnos.

En Genial.guru también nos encanta recordar con cariño nuestros años escolares o estudiantiles. Pero también hay historias desagradables, por las que no dan ganas de ir a las reuniones de exalumnos, para no experimentar una sensación de incomodidad.

  • Un colega mío fue a la reunión de exalumnos graduados en 1999. Llegó de ahí muy sorprendido y dijo: “¡Qué viejos que están todos! Las compañeras de clase ya son señoras mayores, las que aún no tienen familia ni hijos están más o menos, pero el resto está terrible”. Lo miré y vi a un hombre de mediana edad casi calvo y comprendí que no se había fijado en sí mismo. Más tarde me mostró fotos: las mujeres estaban bien arregladas, pero estaba claro que algunas estaban agotadas por la vida. Sin embargo, en general eran damas normales, todas con sus maridos. © Florida01 / Pikabu
  • En 2020 hubo una reunión de exalumnos (15 años de graduación) a la que no asistí. Nuestra clase era tan loca que todavía recuerdo el tiempo de la escuela con dolor. La reunión tuvo lugar, me lo contó una excompañera. Los chicos no han cambiado para nada: los mismos chistes, los mismos modales. Sobre todo se destacaba un muchacho, quien como en la escuela, era el bravucón de la clase. Resultó que también se había mudado a la ciudad donde vivía yo. Les dijo a todos que tenía su propio negocio ahí, y tenía tanto dinero que se cansaba de contarlo. Le pidió mi número a una compañera de clase. Por suerte, ninguno de mis compañeros tiene mis contactos. Volvamos al presente. El sábado decidí pedir una pizza. El pedido salió, me puse a esperar. Una hora más tarde, un repartidor estaba en la puerta. Reconocí a mi compañero de clase en el repartidor. En realidad, era el mismísimo “hombre de negocios” de mi ciudad. Al verme, sonrió y se acercó para abrazarme. Intentó varias veces entrar al departamento con las palabras: “Hermano, ¡¿qué pasa?! No nos hemos visto en tantos años. Sentémonos, recordemos nuestra juventud”. Lamentablemente, no compartí su entusiasmo. El compañero de clase, como si no hubiera notado mi reacción, pidió mi número de teléfono con el argumento: “Así nos encontramos otro día y charlamos”. Recibí mis 2 esperadas pizzas, le di 2 dólares de propina y cerré la puerta. © ZfRom / Pikabu
  • Para mí, la mayoría de mis excompañeros siguen teniendo el mismo aspecto que en la escuela, aunque haya pasado un cuarto de siglo. Pero hubo un caso: un señor me llamó por mi nombre. No lo reconocí, pero dije hola. Pensé que probablemente era algún conocido de mis padres. Pero dijo: “¿No me reconoces? ¡Soy yo, Juancito Gonzales!”.
    ¡Dios mío, casi me desmayé entonces! Salí con él hace mucho tiempo. Pero yo veía a una persona mirándome, y parecía como si tuviera 20 años más que yo. ¿Cómo pudo pasar? ¿Tal vez es porque la genética de todos es diferente? Bueno, el estilo de vida, por supuesto, también juega un rol importante. © Tsunada / Pikabu
  • Era nuestro aniversario de 10 años de graduación, así que decidimos juntarnos. Llamamos a la maestra de la clase. Durante un mes y medio acordamos dónde, en qué fecha y otros detalles. Incluso pasamos la fecha varias veces para que todos pudieran ir. Al final vino un chico de otra ciudad y yo, el resto desapareció. Algunos avisaron menos de una hora antes de la reunión, y otros no dijeron nada (yo ya estaba allí). Alguien también prometió que vendría pronto. Bueno, entre los tres (el chico, la maestra y yo) lo pasamos muy bien. ¿Y este año qué? “Oh, deberíamos juntarnos, vamos a juntarnos”. Yo mejor paso. © Anjutaka / Pikabu
  • Estuve en una reunión de exalumnos el año pasado. También vino un compañero de clase con el que no nos llevábamos bien, ya que siempre se agrandaba y se creía mejor que los demás. Llegó al encuentro en un auto deportivo de alta gama, se la pasó contando el exitoso hombre de negocios que era, lo mucho que había logrado en su vida y que había visitado muchos lugares. Pero cuando llegó el turno de pagar la cuenta, se disculpó por haber olvidado su billetera en casa y prometió transferir el dinero a la tarjeta. Bueno, suele pasar, pagamos por él. Toda la noche me reí muchísimo, ya que sabía que él estaba mintiendo. Lo que pasó fue que no se había comprado ese auto, como decía, sino que lo alquiló por un día en mi empresa para impresionarnos. No se lo dije a nadie, pero fue muy divertido. © Habitación № 6 / VK
  • Me encontré con un excompañero de clase en la caja de una tienda (y ni siquiera trabajaba allí, sino que hacía fila). Bueno, pensé que al menos deberíamos saludarnos.
    —Hola.
    —Oh, hola, no te reconocí.
    —¿Qué haces aquí?
    —Haciendo fila.
    —Yo también.
    Silencio total. Buena charla. Sí, muy buena. © alekseev__ivan / Twitter
  • El encuentro más incómodo con un excompañero de clase acaba de ocurrir. Estaba cortando el césped de manera relajada y un tipo en un auto se paró al lado de la señal de ALTO con la ventanilla baja. Nuestros ojos se encontraron y se miraron durante 3 segundos. Sacó la lengua y se fue. Maldita sea, pero si acabamos de graduarnos el año pasado. © weispfennig_t23 / Twitter
  • Viajaba en autobús. Había un muchacho sentado detrás de mí que habló en voz alta por teléfono durante todo el camino y me empezó a doler la cabeza. Al final me cansé de eso, me di la vuelta hacía él y resultó ser mi excompañero de clase. Qué encuentro más inesperado. © mils_dove / Twitter
  • Durante una caminata nocturna, mi hija y yo de casualidad nos encontramos con mi excompañero de clase. Conducía una motocicleta realmente genial. Se detuvo a saludar. Y entonces mi niña me preguntó por qué estaba charlando con el repartidor. © _valmulwa / Twitter
  • Un exbravucón de la escuela y, en general, un muchacho malo entró al taller local en la ciudad donde trabajé durante varios años después de graduarme. Tenía que cobrarle 1500 dólares para arreglar su auto. Fue un sentimiento asombroso. © TheMasterMekanik / Reddit
  • Sigo hablando con un par de personas de mi clase y es suficiente para mí. Los demás hace mucho tiempo me dejaron en claro cómo y qué tipo de personas son. Ya tenemos entre 35 y 36 años. Y hace un año me invitaron a un grupo privado en Viber. Rara vez escribía algo allí. Como resultado, me echaron, ya que, como les parecía, los juzgaba, guardaba silencio y escribía una vez cada 4-5 días. Y esas personas se consideran adultos, pensé yo. Después, claro, la que me había borrado pidió perdón. Solo que 8 meses después. Dijo que alguien de allí la convenció para que me eliminara del grupo, pero ella no tenía nada que ver con eso. Aun así, saqué mis conclusiones. © Karina Karinella / Facebook
  • A menudo me quedaba dormido en clase. Hace poco, unos conocidos a los que no había visto desde la escuela dijeron que recordaban algo de mí. Resultó que notaban que en mi cara siempre había huellas de los anillos en espiral del cuaderno. © MoeSzylack / Reddit
  • Fue una pérdida de tiempo (hablando de una reunión de excompañeros de clase — Genial.guru). Respondí las mismas 4 preguntas 30 veces: “Estoy bien”, “Casado, tengo hijos”, “Hice pocas cosas”. Y también tuve que contar sobre qué tipo de empresa tenía y qué hacía allí. © Sarcastic24-7 / Reddit
  • Hoy me encontré con un excompañero de clase en el trabajo. Una situación normal, pero él logró reconocerme y recordó mi apellido, a pesar de que estudiamos juntos solo hasta el quinto grado. Y eso que estudié en el quinto grado hace 26 años. ¡La memoria que tiene este muchacho! © selena_din / Twitter

¿Qué piensas de tus excompañeros de clase? ¿Tienen la costumbre de juntarse de vez en cuando?

Imagen de portada Habitación № 6 / VK

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