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10 Historias de "primeras citas" donde algo salió mal

La primera cita es un evento tan emocionante que a veces suceden cosas curiosas imposibles de recordar sin una sonrisa.

Genial.guru encontró 10 historias sobre las citas donde algo salió mal. Tal vez también te ha pasado algo similar.

  • El chico decidió comprarme helado. Elegí uno sabor a chocolate. Cuatro horas después de un paseo magnífico, me llevó a casa y en el momento más importante me sentí incómoda. Me preguntó que si tenía en mi rostro algunos rasgos peculiares. No entendí su pregunta. Entonces aclaró que incluso los lunares más grandes se podían ocultar con maquillaje y que eso no tenía nada de vergonzoso, que yo le gustaba mucho y que con la medicina moderna todo se podía arreglar. Desconcertada, me despedí, entré a casa y vi en una de mis mejillas una mancha enorme de helado.
  • Para nuestra primera cita, llevé a la chica al karaoke. Escogió la canción de Whitney Houston "I will always love you" y la cantó increíble. Todo hubiera sido perfecto pero antes de cantar, ella gritó fuertemente "¡Se la dedico a mi ex!".
  • Le propuse a mi nuevo amigo ir a ver una película independiente. Llegamos al cine, la primera función era para la película "Shortbus": ni el título, ni el cartel nos decían nada. Compramos los boletos y ocupamos nuestros asientos esperando la peli. En la conversación descubrí que él no hablaba inglés y la película era en el idioma original. Lo cual significaba que tenía que leer subtítulos. También resultó que tenía miopía. Me tranquilizó cuando empecé a disculparme, decía que no había problema, que lo importante era que la película fuera buena. Empezó la peli y la primera escena mostraba algo extraño... Luego la cámara empezó a deslizar lentamente hacia atrás y resultó que se trataba de cierta parte anatómica de un hombre acostado en una bañera. Los personajes principales de la película eran ese pervertido, una ninfómana y un chico con su amante anciano; y había demasiadas las escenas explícitas. Le proponía irnos, tenía la cara roja como un cangrejo, ambos nos sentíamos avergonzados e incómdos. Vimos la película hasta el final, casi no conversamos. Pensé que ese era el fracaso más grande de mi vida. Pero resultó que la cosa no acabó ahí.

    Después del cine, fuimos a la estación del metro por un túnel subterráneo donde de pronto me sentí muy mal. En aquel año todo el mundo se enfermó de una especie de gripe intestinal y, al parecer, yo también me contagié. Solo logré decirle: "¿Seguirás siendo mi amigo si vomito ahora?". Me llevó al tren, retorcida y sudada por el dolor. Jamás volvimos a salir. Pero ahora se ha convertido en un recuerdo gracioso :)
  • 10 minutos antes de la primera cita con un chico, una paloma hizo popó encima de mí. Aquel día descubrí que el excremento de paloma olía muy muy mal. No me atreví a comentárselo al chico y apestaba todo el tiempo a caca de paloma. Creo que eché a peder la primera impresión.
  • Llevé a una chica a Starbucks porque se me había olvidado su nombre de tanta emoción.
  • Un chico, conociendo mi pasión por la fotografía, me invitó a una cita muy temprano, a fotografíar la niebla. Fue en noviembre, hacía frío, yo llevaba dos cámaras fotográficas y una mochila enorme.

    Después de 2 horas de caminar, llegamos al lugar; él bajó por las escaleras y me gritó desde abajo que desde la orilla la vista estaba increíble. Di unos pasos hacia donde estaba él y de pronto me caí al agua. Lo único que pensé fue: "¡El agua parece de color café!".
  • La cita estaba tan perdidamente fracasada que le pagué 10 dólares al mesero para que derramara "por accidente" una bebida sobre mí.
  • Invité a una chica al cine por primera vez. Hacía frío y ella llegó con una bufanda amarrada alrededor del cuello, bella y sonriente. Diez minutos después de que iniciara la película, al darme cuenta de que la peli era una basura, decidí que tenía que rescatar la situación de alguna manera. Empecé a hacer comentarios divertidos de todo lo que pasaba en la pantalla. Ella se reía pero no me volteó a ver ni un segundo, ¡estaba mirando la pantalla todo el tiempo! Me esforzaba por hacer bromas pero todo en vano. Luego ella me contó que unos días antes de la cita se había lesionado el cuello y le pusieron un collarín. ¡Y simplemente no podía voltear la cabeza! No quería cancelar la cita y por eso había disimulado el collarín con la bufanda.
  • Se trataba de una especie de una cita a ciegas. Mis amigos decidieron presentarme a alguien, me dijeron que llevara una botella de vino tinto. Siendo una persona muy hábil, llegando a su casa, me tropecé en el umbral de la puerta de la sala, y me caí rompiendo la botella en el apoyabrazos del sillón. El sillón no era de piel y hasta aquel momento solía ser blanco. Nuestra relación terminó ahí sin haber empezado.
  • Salimos del metro, íbamos caminando por el paso inferior y de pronto yo, segura de mí, bella en mi vestido rojo, contenta con mi cita exitosa y básicamente enamorada, me tropecé y me caí justo enfrente de sus ojos. Sentía dolor, vergüenza, miedo y quería que la tierra me tragara para llorar. Pero de repente sentí sus brazos en mi cintura, me ayudó a levantarme, a limpiar la sangre de mis rodillas, me abrazó y me besó. Luego admitió que mi consternación le ayudó a armarse de valor.
Basado en material de thequestion, boredpanda