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15 Divertidas historias a la hora de pedir matrimonio

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Genial.guru recopiló 15 casos sobre el momento más emocionante en la vida de cualquier enamorado donde sucedió algo totalmente fuera de lo habitual.

  • Una vez, en verano, mi pareja y yo nos encontramos bajo una fuerte lluvia y entramos en una tienda cercana que resultó ser una tienda de novias. La lluvia era constante y se prolongaba mucho. Para evitar el aburrimiento, decidí probarme un vestido de novia. Mi pareja me vio con él, lloró de la emoción y me pidió matrimonio. Tan sólo llevábamos un mes juntos.

  • Hoy, después de cuatro años de romance, finalmente le pedí a mi novia que se casara conmigo, y ella me respondió: "Wow-Wow-Wow, hombre, que no corras tanto".

  • Un día sucedió algo que me tomó totalmente desprevenida. Estaba con mi pareja sentada en un pequeño restaurante chino, que ni siquiera tenía baño. Sin embargo, durante la comida, de repente, sentí que necesitaba ir justo allí con urgencia, por lo que dejé de comer y comencé a estar inquieta en la silla. Mencionando el dolor de barriga y la necesidad que tenía de tumbarme, convencí a mi chico de que regresáramos a casa. Casi cumplí esta misión, pero justo frente a la puerta me di cuenta de que ya no podía aguantar más y, por alguna razón, grité en voz alta: "¡Ya es hora!". Desesperadamente corrí a los arbustos cercanos y sufrí una catástrofe china. Esta historia terminó cuando, al día siguiente, mi novio me propuso matrimonio, ya que, según él, ya sabía demasiado sobre mí para ser sólo mío.

  • A pesar de que trabajo como subdirector en una gran empresa, en el fondo soy un excéntrico natural. Por mi profesión, tengo que volar a menudo. Cuando el avión está tomando altura, me entretengo y, al mismo tiempo, a los pasajeros a mi alrededor, pronunciando en voz alta los números misteriosos de la serie de televisión “Perdidos“/”Lost“: 4, 8, 15, 16, 23, 42. Hace un año, durante el despegue del vuelo Moscú — Múnich, pronuncié de nuevo estos números, y pude oír a la chica de al lado murmurando: “¡Llegó la hora de la aventura!”. Entonces, le propuse matrimonio.

  • Mi novio me dijo una vez: "Para agosto no planifiques nada. ¡Tendremos un evento!". No planifiqué, pero tampoco entendí nada.

  • En la fiesta anterior de Año Nuevo, escribí en un papel un deseo: que mi novio me pidiera matrimonio. Con la duodécima campanada, prendí fuego a esa nota, la tiré a la copa de champán y lo bebí todo muy rápidamente. Mi pareja, sabiendo que soy, en principio, un poco rara, no prestó mucha atención a que yo masticaba las cenizas. Sacó el anillo y se puso de rodillas... Sólo pude gritar: "¿Ya? ¡Tan pronto!"

  • Le pregunté a mi novio: “Si nos casáramos, ¿qué familia crees que seríamos?“. Él respondió: ”Es todavía demasiado pronto para hablar de ello, llevamos juntos tan sólo tres meses“. Yo estaba de acuerdo con él, pero en mi interior, de alguna manera, estaba triste.

    Al día siguiente, yo iba al trabajo y, de repente, me molesta una gitana ofreciéndose a adivinarme el futuro. Además, era una mujer rara, pintada, como un travesti. Trato de deshacerme de ella, pero me persigue. Entonces digo: “¡Vete dónde tú sabes, vete ya!” Y ella responde con calma, una sonrisa y una voz familiar: ”Ve, ve, solamente llévate tu anillo“. Y me entrega una caja con una alianza: ”Seremos una familia alegre... no te aburrirás".
  • Decidí pedirle matrimonio a mi novia. Llevábamos juntos 7 años. Llegamos a un restaurante caro. A petición mía, el camarero puso el anillo de compromiso en un pastel. Y cuál fue mi sorpresa cuando ella, al ver el anillo, sin dudar un momento, pensó que lo había perdido el cocinero durante la preparación. Y fue a devolvérselo.

  • Estaba tan cansada de esperar a que mi novio me pidiera matrimonio que decidí hacerlo yo misma. Y él contestó: “Voy a pensarlo“. Al día siguiente, de camino a casa, vi una docena de tipos rudos en motocicletas que conducían por la calle y de repente se detuvieron justo a mi lado. Uno de ellos, con un ramo de rosas, se puso de rodillas y me lo pidió. Le dije: ”Quítate el casco, al menos". Mientras mi futuro marido se quitaba el casco, se le cayó el anillo y se perdió. De repente todos los transeúntes tenían una divertida vista: una docena de motociclistas brutales, abandonando sus motocicletas, arrastrándose por el suelo, examinando cuidadosamente el asfalto. ¡Dios, amo a este idiota!

  • Mi marido me propuso matrimonio de una forma inesperada, se limitó a decir con una certeza injustificada: "Piensa en un número de 1 a 1000, si lo adivino nos casamos de inmediato". Y éste fue el mayor milagro de mi vida, adivinó el número sin problema. Me alegro tanto de eso...

  • Simplemente iba con mi amigo en el metro y yo reía porque él no estaba afeitado ese día, así que cantaba: “Con la barba que tienes, a todo te diré que sí“. Y en broma empezó a hacer un montón de preguntas a las que yo respondía ”sí“. De repente, puso una cara seria y dijo... “¿Quieres casarte conmigo?”

  • Mi padre se puso de acuerdo con el conserje del albergue para llamar a mi mamá y decirle que tenía que abandonar la habitación. Y cuando mi madre, llorando, pidió que se resolviera el problema con la vivienda, mi padre llegó en un taxi con un ramo de flores, las llaves de un nuevo apartamento y una propuesta de matrimonio. Mi madre todavía no sabe que era un astuto plan.

  • Mi novio quería pedirme la mano de una manera poco habitual. Preparó makis y en uno de ellos puso el anillo. Al final, confundió en qué maki estaba y se lo comió.

  • Y para terminar una historia que demuestra que es mejor pedir matrimonio sin amigos alrededor:
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