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20 Impresionantes historias de grandes reyes del flirteo

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A veces, un importante y hermoso sentimiento puede empezar con un momento divertido y hasta torpe. Y eso lo puede convertir en el mejor de todos: tendrás algo para recordar y reír junto a tus hijos.

Genial.guru recopiló para ti grandes historias de las primeras citas, que no son del todo románticas, pero sí muy interesantes. Nos gustaría compartirlas contigo.

  • Bajo en un ascensor para ir al aeropuerto, con el taxi ya esperándome a pie de calle. De repente, recuerdo que olvidé poner plantillas a mis zapatillas. Voy subiendo hasta el piso 20 en un elevador muy lento, pensando en entrar corriendo, coger las plantillas y volver con el ascensor aún esperándome. Entonces veo a una chica en mi planta. Le pido que me espere, por sólo unos 15 segundos. Ella me responde con una sonrisa coqueta y asiente. Corro, cojo las plantillas y oigo cerrarse las puertas del elevador y cómo se pone en movimiento. Pensando ¡pero sí le he pedido que me espere! Y allí, ella me estaba esperando, sin ascensor. ©innerpsy
  • Ella va por la calle, bonita y elegante. Me quedo helado por dentro, pero debo hablar con ella. Me acerco, sonriendo como un idiota, y entre dientes digo:
    "Disculpe, ¿qué hora es, por favor?"
    Ella saca su teléfono y la dice. Yo necesitaba todo esto sólo para iniciar una conversación y la cuestión principal estaba por delante. Por fin, me armo de valor y le pregunto:
    "¿Crees en Dios?" ©Zenn
  • Regresaba a casa en autobús mientras escuchaba la radio. Comentaban el horóscopo. Me di cuenta de que no tendría tiempo de saber lo que deparaba a mi signo. Y decidí ir a una parada más. Cuando me bajé del autobús, un chico bajó conmigo y me preguntó: "Disculpa, ¿tú también eres acuario, que vive cerca de la parada anterior?" ©Sarcasmo
  • Una vez nos contó nuestro profesor de historia: "Iba a casa desde la universidad y vi a un par de chicas, entonces, compañeros de grupo. Decidí impresionarlas: sigilosamente fui a una casa cerrada por reformas, me subí a una repisa en el primer piso y salté de unos 2 metros sobre el pavimento, justo delante de las chicas. Pero me quedé enganchado a una barra de metal... Como resultado, dos brazos fracturados y una conmoción cerebral. Viendo el lado positivo, las chicas me llevaron a su casa, llamaron a una ambulancia y luego me visitaron en el hospital. Ahora, llevo casado con una de ellas 25 años". ©LiteratureBlog
  • Adoro a mi papá. Cuando yo era un niño, él llegó a casa borracho, sacó un gatito de un bolsillo, y dijo: "¡Hijo, este es Kuku y es todo tuyo!" Mi madre estaba enojada al principio, pero luego se calmó. Un par de años más tarde, hizo lo mismo con un perro: "¡Hijo, este es Rex y es todo tuyo!". Mi madre estaba enfadada de nuevo pero luego se le pasó. Algunos años más tarde, mi padre llegó a casa con un compañero del trabajo y su hija y me dijo: "Hijo, esta es Ana. Bueno, ya sabes". Llevamos ya casados 3 años. ©kanomochka
  • En una pequeña cafetería de un concesionario de coches. Estoy bebiendo mi café. Detrás de la barra se encuentra una bonita chica rubia, Patricia. Una pequeña fila de clientes, todo el mundo tratando de impresionarla con chistes insípidos. Entonces Andrés, un exoficial del ejército, entra. Se disculpa, va directamente a la barra y pronuncia en alto: "'¡Silver!" Patricia, mirándolo, le da un paquete de Marlboro, respondiendo: "Éste es un hombre conciso y que va al grano". Andrés, pensando un poco, mirando fijamente a Patricia, suelta: "¡A las ocho!" A lo que ella responde, sin pensar: "¡A las nueve!". Al día siguiente, Andrés llegó tarde al trabajo, pero feliz. ©losfromspace
  • Una vez entré en un museo para matar el tiempo. Era bastante aburrido y comencé a distraerme haciéndome selfies. Un guardia muy guapo se me acercó y dijo: "Disculpe, señorita, pero por favor, no tome fotografías de las obras de arte". Me disculpé y le expliqué que sólo estaba tomando una selfie, a lo que me respondió: "Yo lo sé", y me guiñó un ojo. ©michacl
  • Yo estaba corriendo detrás de mi autobús, tropecé y caí a un charco. Un hombre llegó, me ayudó a levantarme y me preguntó: "¿Crees que nadando llegarías antes?". Y así fue como nos conocimos.
  • Cuando llegué a mi nueva escuela en el noveno grado, mi futura esposa ya estudiaba allí. Antes del 1 de septiembre, ella vio un nuevo apellido en la lista e hizo bromas sobre él, diciendo que era raro, riéndose con sus amigos. Ingenua. ©yegreS93
  • Una vez, yo coqueteaba con una camarera, una chica linda y rubia. Estábamos hablando, y ella me preguntó si yo tenía novia. Le dije: "No, pero si la tuviera, sé qué apariencia tendría. ¿Quieres ver su foto?" Ella dijo: "Sí, claro". Entonces me puse mi teléfono con la cámara frontal y se lo di. Cuando se vio a sí misma, sonrió ruborizada. ©oligarcheskort

  • Un joven que me gustaba desde hace mucho me invitó a un restaurante. Yo era una estudiante sin dinero y que comía, básicamente, sólo pasta. Pensé: voy y pido sólo el café por si tengo que pagar por mi comida. Llegamos, nos dan la carta, él me dice: "¿Tienes hambre? Pide algo bueno. Pago yo". Estoy hojeando el menú, sonriendo. Y de repente, sobre la mesa, cae una gota de mi saliva. ©Сарказм
  • Un amigo mío perdió una vez una apuesta. Tuvo que ir a un edificio alto en la noche y gritar "¡José!", durante 40 minutos. Así que se acerca a la casa a las dos de la madrugada y comienza a gritar. En voz alta, sin parar. Unos 20 minutos más tarde, se enciende una luz en el tercer piso, se abre una ventana, y el agua fría de un barreño cae sobre nuestro amigo. Una chica se asoma por la ventana y dice: "Tú tienes, tal vez, la garganta seca. He decidido que te vendría bien un refresco". El chico sonrió y pidió que el agua estuviese templada para no coger un resfriado. En un par de minutos, otro recipiente con agua más caliente cayó. En resumidas cuentas, empezaron a hablar durante ese tiempo. Han pasado 5 años, están esperando a su segundo hijo, y cada año, el día de su aniversario, van a un parque acuático. ©pisechkin
  • Cuando estudiaba en la universidad trabajé como camarero. Una vez vi a un chico que se acercó a una chica y le dijo: "Hola, soy Emilio y voy a invitarte a cócteles hasta que te resulte atractivo". Ella sonrió. Él le preguntó qué deseaba beber. Ella lo miraba (y él era muy guapo), se volvió hacia mí y me dijo: "Agua, por favor." Estoy convencido de que pasaron una gran noche. ©oligarcheskort

  • Siendo estudiante trabajé en un centro comercial como limpiador y allí conocí a una hermosa y solitaria dependienta en una tienda. Mis comienzos fueron muy raros. En su departamento, cada vez cambiaba un poco la postura de cada maniquí: una mano aquí, una cabeza allí, que se miraran el uno al otro, etcétera. Yo esperaba a que ella lo entendiese, que yo estaba tratando de llamar su atención. Entonces, un día no la vi en el trabajo. Los rumores decían que ella había dejado el empleo y le dijo a su jefe que se volvía loca porque los maniquíes estaban vivos. El jefe se enojó y la dejó marchar. Si estás leyendo esto, lo siento. Sólo quería conocerte. ©ANTONIOKARTONIO
  • Estaba sentada en una cafetería, bebiendo un jugo y mirando a un chico guapo. Cuando nuestros ojos se encontraron, me atraganté y el jugo salió por la nariz. Tras reirse, el chico vino a mi mesa y me dijo: "¡Vaya, sabes atraer a los hombres!" ©nenasha16
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