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Me mudé a Suiza hace 6 años y aún me sorprenden las peculiaridades de la vida en este país

Hola, me llamo Irina. Antes vivía en Moscú, pero en algún momento de mi vida, me di cuenta de que quería cambiar radicalmente mi destino. Dejé el trabajo como especialista de marketing en una empresa grande, me mudé al pequeño cantón del Valais en Suiza y ya llevo 6 años viviendo en este país de montañas y chocolate. Sí, debo reconocerlo, la adaptación no fue tarea sencilla para mí, pero, con sinceridad, creo que valió la pena.

Especialmente para los lectores de Genial.guru, voy a mostrar este lado de la vida en Suiza que no aparece en folletos turísticos. Y como bono, contaré qué lugares en este país carísimo puedes visitar de manera totalmente gratuita.

Cómo se presentan y conocen las personas aquí

En Suiza, más del 20 % de todos los matrimonios se contraen con extranjeros. Aunque la manera de conocerse entre los habitantes locales es un tanto peculiar. Es poco probable que sean los primeros en acercarse a ti: no porque no les caigas bien, sino porque las personas aquí tratan de no invadir el espacio personal de los demás.

Sí, son amables, sonríen y están abiertos al contacto. Pero pedir tu teléfono o invitarte a algún sitio ya es una decisión demasiado seria. Los varones suizos son modestos por su naturaleza y muy moderados. Por eso, en este país la iniciativa por parte de las mujeres siempre es bienvenida.

La cita se acuerda con antelación, a veces, hasta un mes antes. Los habitantes locales tienen toda su vida bien planeada. Así, el hombre encuentra un hueco libre en su agenda y te lo ofrece. Lo importante es que no te olvides de la cita planificada al pasar un poco de tiempo. Ten en cuenta que los suizos siempre se acuerdan de cualquier cita planificada, incluso si la misma está prevista para dentro 6 meses.

Muchas veces, oí que la cuenta en el restaurante se divide a partes iguales. En realidad, no he conocido un solo caso de este tipo, pero si para ti es fundamental pagar por ti misma, nadie te lo va a impedir.

Y, por cierto, citas una vez cada dos semanas, en la primera etapa de una relación, es algo absolutamente normal. Esto no significa que no le gustes a esa persona. Los suizos tienen su propio ritmo, sin prisa, por lo que rehúsan a parecer pesados.

Cómo es la vida de casada con un suizo

Los habitantes locales pueden parecer un poco aburridos y predecibles. Son bastante tranquilos y para nada conflictivos y, sinceramente, a veces me falta un poco de drama en las relaciones con ellos. Pero, en compañía de un suizo, te sientes protegida y segura.

Por ejemplo, yo soy muy emocional, mis sentimientos fluyen al límite. Me siento bien con una persona que apela a mi razón, enfría mi ímpetu y pone mis pies sobre la tierra. También soy extremadamente espontánea, puedo levantarme por la mañana y decir: “¡Ya, nos vamos hoy a la República Dominicana!”. A lo que mi esposo sonríe y dice: “Una idea maravillosa. Pero primero, vayamos al trabajo y a la escuela. Por la noche, al volver, lo hablamos y vemos cuándo podemos ir allí”.

Al mismo tiempo, los suizos ven en su esposa su personalidad, apoyan sus intereses, tanto moral como económicamente. El esposo nunca reprochará a su media naranja su manera de vestir o comportarse y nunca le cederá las responsabilidades de la limpieza, los niños y la cocina.

Suiza tiene su propia percepción de la belleza femenina

Al principio, miraba a las suizas un poco de arriba a abajo. Sus uñas despintadas y su cabello cano sin tinte, sus zapatos demasiado cómodos y la ausencia de maquillaje, ropa sin planchar y arrugas profundas. Ahora tengo ganas de agarrar por los hombros a aquella yo y sacudirla bien.

Me di cuenta de que aquí nadie está obsesionado con su apariencia y no trata de verse más joven. Para ellos, la belleza es salud. Física y psicológica.

Y además, envejecen de manera digna. No sufren por su edad, sino que viven a su gusto en cualquier etapa de la vida. Los hombres mayores son felices con sus parejas de la misma edad. Las besan, las apoyan y no se fijan en las jovencitas.

Ahora me gusta ver los rostros vivos y vivir en una sociedad que no está obsesionada con la apariencia. Muchos años después, me veo a mí misma como una de estas ancianas risueñas que consiguió llegar a su tumbona para tomar el sol. A mi derecha, mi esposo refunfuña por algo, y a mi izquierda, mis amigas toman champán con las manos temblorosas. Ni siquiera oigo la mitad de lo que ellas dicen, pero nos reímos y nos da igual la apariencia que tenemos.

Por qué no suelen convertir al niño en el centro del universo

Me gustan los niños suizos. En su mayoría, son autosuficientes, obedientes, bien educados y amables. Desde que nace, el niño es percibido como una persona, se respeta su espacio personal y se exige lo mismo a cambio por parte de este. Los padres suizos fomentan la autosuficiencia y no se apresuran a acudir en cuanto los niños protagonizan el primer reclamo, se les enseña a esperar y se establecen los límites necesarios.

Además, aquí no temen a las enfermedades. ¿Enterovirus? ¡Pasará! ¿Piojos? ¡Cosas de la vida! ¿Resfriado común? ¿Acaso es una enfermedad? A los niños no los abrigan demasiado. ¿Zapatillas de deporte en invierno? ¡Sí, por supuesto! Después de unos entrenamientos con un tiempo frío, los niños, con frecuencia, regresan a casa con pantalones cortos y camisetas. No está lejos, no les dará tiempo a resfriarse.

A los niños no los sobreprotege toda la familia. ¿Está sentado en un charco? Lo bañaremos por la noche. ¿Come arena? “Hijo, esto no es para comer, pero no pasa nada si ya lo has probado”. La frase favorita: “C’est pas grave” (“¡Eso no es grave!”).

Los niños ayudan en casa. Los padres no son sus criados, por lo que todos los quehaceres domésticos los realizan juntos. Los padres no acompañan a sus hijos a la hora de hacer los deberes, no controlan sus calificaciones y no los instigan para que ingresen en la universidad. Ellos deben tomar decisiones por su propia cuenta sobre a dónde dirigirse después.

Por qué en las escuelas no hay asignaturas difíciles

Al principio, me impactó el sistema educativo suizo. Mi hijo mayor, Max, resultó que estaba tan bien preparado teóricamente que tuvo que pasar de curso para estudiar con niños de mayor edad.

Ahora me di cuenta de que aquí, en la base del modelo educativo, está el enfoque práctico y el respeto por las características individuales del niño. A los pequeños se les enseña a realizar tareas domésticas, orientarse sobre el terreno, le dan a conocer el arte y dedican mucho tiempo a los deportes.

Existe una asignatura general llamada “Ciencia”. Abarca un poco de cada materia. Se considera que un cartero o un vendedor no necesita recibir clases de química. Y aquellos que quieran saber más pasarán a recibir una educación superior.

Desde los últimos cursos de la escuela comienza un plan de estudios difícil y se realiza una gran criba, quedando solo los mejores para ingresar en las universidades.

Lo que me gusta de este país

Voy a contar las cosas que considero realmente geniales en la vida cotidiana.

  • La enfermedad más complicada, sin lugar a dudas, será tratada y se realizará cualquier operación en caso de que sea necesario.

  • Después de un divorcio, una mujer nunca se quedará sin pensión alimenticia y el niño sin su padre.

  • Nadie se te acercará con comentarios, consejos o críticas y no te juzgará por tu apariencia, vida personal o estilo de crianza con los hijos.

  • Cualquier trabajo se valora y está bien remunerado (en este sentido, el trabajo artesano equivale al intelectual).

  • Está prohibido tener un solo conejo de Indias, un pez, un canario o una vaca. Solo en pareja. Se considera que estos animales sufren en soledad y necesitan de compañía. La excepción a esta norma pasa por los perros y los gatos.

  • Las calles son seguras, a los niños les dejan salir a pasear e ir a la escuela solos.

  • Todos se preocupan voluntaria y conscientemente por el medio ambiente: clasifican los desechos, ahorran agua, compran productos y alimentos en envases que pueden reciclarse.

  • Los suizos son honestos y concienzudos: para ellos es algo normal limpiar los excrementos de su perro, devolver la pertenencia olvidada a su propietario o dejar dinero por la compra en caja sin estar el dependiente.

Es necesario dar más detalles sobre la honestidad

Una vez me cobraron de más en una tienda: en vez de una bolsa de tomates, escanearon 16. Es decir, pagué alrededor de 50 USD en lugar de 3 USD. Me di cuenta de la cantidad que pagué con la tarjeta solo cuando regresé a casa. Tuve que volver a la tienda. De camino, pensaba que insistiría en que los dependientes revisaran las cámaras de seguridad o hicieran inventario.

Pero todo resultó ser mucho más sencillo: regresé, expliqué la situación y los dependientes, enseguida, se disculparon de inmediato y me devolvieron el dinero. Sin revisarlo y sin pruebas. También una vez mi amiga se compró dos suéteres. Volvió a casa y descubrió que en la bolsa solo había una prenda. Regresó a la tienda y dijo que no estaba el segundo suéter. Sin añadir pregunta alguna, le dieron otro.

Cabe destacar que en Suiza, muchas personas se rigen en base al honor de la palabra dada. Todavía me cuesta acostumbrarme a eso. Por ejemplo, aquí encontramos puntos de venta de verduras donde puedes llegar, escoger lo que te llevas y simplemente dejar el dinero en caja sin empleados. No hay nadie, ¡sin control! Pagas con honestidad.

Y debo reconocer que este sistema basado en la confianza funciona. La gente sabe que el precio de un engaño insignificante puede acabar siendo demasiado alto. Aquí existe una base de datos donde se registra cualquier infracción. Es visible para absolutamente todo el mundo: si quieres alquilar una vivienda, los propietarios visitan al sitio web y ven que estás registrado con actos deshonestos. Como resultado de esto, ya no puedes alquilar un departamento. Si vas a pedir un préstamo, en el banco podrán ver si tienes un mal historial financiero y adiós a que te den el dinero.

Y ahora, la Suiza imperfecta

Tantas palabras buenas se han dicho sobre Suiza que puede generarse la impresión de que es un verdadero Edén con los unicornios revoloteando sobre un colorido arcoíris. Pero, en mi opinión, este es un país lejos de ser ideal. ¿Por qué?

  • Sanciones por cualquier infracción: desde las plantas crecidas con descuido en tu terreno hasta conversaciones ruidosas con amigos (debes advertir a los vecinos con antelación sobre las fiestas y todo tipo de veladas).

  • La vida se detiene después de las 18:30. Todo está cerrado, tanto de lunes a viernes, como los fines de semana.⠀

  • El menú infantil en los establecimientos pasa por las pizzas y nuggets. No encontrarás restaurantes con zonas infantiles ni clubes educativos para los niños.

  • Los médicos no van a tu casa. Tienes que llevar a tus hijos con fiebre a la clínica. Solicitar una ambulancia cuesta tanto que es mejor “arrastrarse” hasta el hospital por tu propia cuenta.

  • Es imposible conseguir plaza en el kínder. Contratar a una niñera cuesta 25 USD por hora. Puedes llevar a tu hijo a una mamá de día (maman de jour) que está criando a sus hijos y por un precio especial está dispuesta a cuidar también de los tuyos. ¿Formación docente? ¿Conocimientos de metodologías de desarrollo infantil? No, ni lo sueñes.

  • Nadie tiene prisa. Compraste una cama, espérala durante 3 meses. Acuerdas una velada con amigos con 8-10 semanas de antelación. Para algunos médicos, la cita se da para seis meses después de haberla solicitado.

  • Alquilar una vivienda es todo un desafío: hay pocas opciones, muy caro y es difícil pasar el proceso de selección realizado por el propietario (a veces, un departamento puede ser solicitado hasta por 30 familias). Tendrás que preparar una montaña de documentos más elaborado que para un empleador: un certificado de un salario consistentemente alto; una historia sobre tu familia, trabajo y pasatiempos; un extracto de tu historial financiero. Y tampoco debes tener mascotas.

Cómo tratan en este país las cuestiones de dinero

Los suizos enseñan a los niños a planificar sus finanzas desde que son muy pequeños. La mayoría de ellos comienzan a recibir su dinero de bolsillo entre los 6 y 10 años de edad. Esto se hace para que el niño aprenda a administrar cantidades limitadas, a priorizar y planificar claramente su presupuesto.

Aquí no se puede hacer de otra manera. Suiza tiene un sistema de impuestos, deducciones y pagos tan complicado que sin cálculos constantes acabarás endeudado.

Pero esta actitud hacia el dinero no guarda relación con la avaricia o la tacañería. Los suizos son generosos y están dispuestos a gastar su dinero. Un amigo mío quería regalarle a su novia un anillo y dijo que este mes tenía que pagar un certificado, en el siguiente regalaba algo a sus padres y ya después le compraría la joya. No se le ocurrió la idea de comprarle algo barato. El hombre, realmente, quería hacer un regalo costoso y simplemente planificó cuándo podría permitírselo.

Cómo pasan su tiempo libre los habitantes de este país montañoso

Una vez, mi esposo me propuso volar en parapente: le pareció muy romántico. Casi me salen canas por el miedo. Pero los habitantes locales llevan el amor por la altura en su sangre. Este país alberga abundantes estaciones de esquí magníficas donde, en invierno, puedes esquiar o hacer snowboard a la perfección: el sol, el viento, la sensación de libertad y del vuelo. Estas instalaciones pueden presumir de muchas cosas, salvo de tener precios económicos.

En las montañas, casi en todas partes encontramos puentes colgantes. Tengo la sensación de que algo allí puede romperse o salir hecho pedazos. Pero, por alguna razón, a nadie se le ocurre construir puentes sólidos de toda la vida.

A por las setas se debe ir a las montañas. Además, se considera que, cuanto más empinadas sean las pendientes, mejores serán las setas.

Mi esposo conoce los hábitats ocultos de los boletus de pura cepa y rebozuelos. Pero para llegar hasta allí hay que subir mucho. Cada vez que tratamos de hacerlo, me quejo de que solo las cabras de montaña son capaces de escalar estos acantilados. Fruto de esto, la última vez, mi esposo fue solo y trajo 10 kilos de boletus perfectamente seleccionados.

Mis amigos, a menudo, me invitan a restaurantes panorámicos ubicados en las montañas. Pero para esto, nuevamente otra vez, hace falta subir sobre el abismo en un teleférico. ¿Para qué llegar tan alto solo para comer? ¡Y qué decir sobre los caminos en las montañas! Si te asomas... oh, llévenme de vuelta al sofá con un té aromático.

El orgullo nacional de Suiza que desconocen los extranjeros

Suiza no es solo chocolate, queso y bancos. Pocos saben que los habitantes locales tienen otro motivo para sentirse orgullosos: vinos increíblemente sabrosos. ¿Nunca has oído hablar de ellos? Esto no sorprende. Los suizos se beben casi todo el vino que ellos mismos producen. Para la exportación, solo se separan del 1-2 % de lo producido con el alma.

La vid aquí se cultiva en condiciones que otros productores calificarían de imposibles. Los viñedos suizos se consideran los más altos de Europa. Con frecuencia, debido a la inclinación de sus pendientes, todo el trabajo debe hacerse a mano. Por eso, la producción de vinos suizos cuesta aproximadamente cuatro veces más que los franceses.

Bono: Suiza gratis

Aquí hay muchos lugares que puedes visitar sin gastar un solo centavo.

  • Museo de Historia Natural de Ginebra. Un lugar ideal en el que puedes conocer la fauna de Suiza y de todo el mundo.

  • En la orilla del lago Lemán, en Montreux, encontramos una calle de esculturas de celebridades con estatuas de Freddie Mercury, Vladimir Nabokov e Ígor Stravinski.

  • La catedral de Notre-Dame de Lausana se considera uno de los edificios más bellos de estilo gótico. Subir por su escalera empinada con más de 200 peldaños y sin pasamanos no se puede calificar de una tarea sencilla, pero el resultado valdrá la pena. Desde el mirador, donde se permite permanecer durante unos 15 minutos, se abre una hermosa vista panorámica de la ciudad y sus alrededores.

  • En el cantón de Valais, en el que vivo, en la ciudad principal de Sion, encontramos dos castillos medievales: Valère y Tourbillon. Están ubicados en la cima de la montaña. Cuando subas a los castillos podrás disfrutar de unas impresionantes vistas de la ciudad.

  • En Zúrich puedes ver las obras de Marc Chagall de forma gratuita: cinco vidrieras sobre la creación del mundo y la vida terrenal de Cristo adornan la Iglesia de la Abadía de Fraumünster.

  • Parque de vida salvaje en St. Gallen. Aquí puedes observar la vida de los animales que habitan en diferentes regiones de Suiza. En grandes recintos del parque viven ciervos, gamuzas, marmotas, linces y gatos salvajes.

¿Alguna vez has estado en Suiza? ¿Te gustaría mudarte a vivir allí y comenzar a llevar una vida tranquila entre las montañas y los prados alpinos?