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Mi esposo y yo hemos dormido por separado durante 7 años, y eso nos hizo mucho más felices

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Mi esposo y yo llevamos 8 años viviendo juntos, y en 7 de ellos hemos dormido en habitaciones separadas. Y no, no se debe a que peleemos mucho, ni por los niños (que, por cierto, no tenemos), sino simplemente porque nos sentimos más cómodos así. Podrías pensar: “¿Qué hay de malo en eso? Duermen en habitaciones separadas o se van de vacaciones de a uno, sí, pero ¿cuál es el problema si son felices así?”. Sin embargo, al establecer tus propias reglas en el matrimonio puedes enfrentarte a estereotipos que pueden impedirte vivir de la manera en que deseas hacerlo.

Decidí contar exclusivamente para Genial.guru por qué llegamos a ese “formato” de sueño, cuáles son las ventajas y también cuál fue la reacción de nuestros amigos y familiares al enterarse de nuestra decisión.

Cómo comenzó todo

Una noche, me desperté sola en la cama. Sin embargo, recordaba claramente que me había ido a dormir con mi novio. Fui sigilosamente a la habitación contigua y lo encontré durmiendo tranquilamente en el sofá. “Bien”, pensé, “averiguaré qué le sucedió por la mañana”.

Durante el desayuno, tuvimos un diálogo similar al siguiente:

— ¿Por qué fuiste a otra habitación?

— ¿Sabes? No podía dormirme. Dabas vueltas y resoplabas, y cada vez que te movías me despertaba.

— Hmm, bueno, está bien. No sabía que dormía tan inquietamente.

La situación se repitió la noche siguiente. Nos quedamos dormidos juntos, pero nos despertamos por separado. Entonces me di cuenta de que necesitábamos hablar.

Durante la conversación, descubrimos que nos costaba dormir juntos. Mi novio recordó todas las disputas por la falta de sueño: él roncaba, yo lo despertaba. Él no dormía lo suficiente y se enojaba. A veces, yo resoplaba en sueños, él me despertaba y yo ya no podía volver a dormirme. A menudo, uno de nosotros se despertaba porque hacía calor o porque el otro se había levantado para beber agua, y una vez tuve una pesadilla y, dormida, metí un dedo directamente en el ojo de mi novio.

Además, nos dimos cuenta de que teníamos ciclos de sueño completamente diferentes. En ese entonces, yo tenía un horario libre, y mi actividad máxima recaía en las tardes y en las noches: podía ver películas o leer hasta las 0:00, y despertar alrededor de las 9:00 o 10:00. Pero mi novio debía entrar a trabajar a las 9:00, así que era extremadamente importante para él dormir lo suficiente. Sin embargo, debido a los problemas asociados con el sueño conjunto, no dormíamos más de 6 o 7 horas por día. Como resultado, tanto él como yo nos volvimos más irritables, cansados ​​y nerviosos.

En pocas palabras, llegamos a la conclusión de que sería mejor para nosotros dormir en habitaciones separadas, ya que teníamos esa oportunidad. Para ser honesta, al principio no consideré eso de dormir separados tan bien como mi novio. Es decir, para mí era un poco extraño. Estaba acostumbrada a que, generalmente, las parejas durmieran juntas. Pero mi novio estaba maravillosamente bien: empezó a quedarse dormido rápidamente, se levantaba lleno de energía, preparaba el desayuno y se iba al trabajo feliz.

Como resultado, nuestras disputas se redujeron al mínimo: la mayoría de los motivos de pelea desaparecieron, y nos volvimos más tranquilos en general. Además, comenzamos a trabajar mejor y de manera más productiva: antes, debido a la falta de sueño, era difícil para ambos levantarnos y ordenar nuestros pensamientos.

Antecedentes y lo que dice la ciencia

Para comprender mejor los pormenores de dormir separados, comencé a estudiar la experiencia de generaciones anteriores. Bueno, descubrí que, en la Antigua Roma, la cama conyugal no se usaba para dormir en absoluto, sino que estaba destinada a los placeres del amor, después de lo cual cada uno se iba a su propia habitación. En Gran Bretaña, durante la época victoriana, tampoco era una costumbre dormir juntos en la misma cama. En Rusia, antes de la revolución, los aristócratas tenían habitaciones matrimoniales separadas, y, en las cabañas campesinas, el marido y la mujer, por lo general, pasaban la noche en partes de la casa diferentes.

La tradición de dormir juntos llegó con la revolución industrial, cuando la gente comenzó a mudarse a las ciudades. Los departamentos pequeños simplemente no les dejaban a los cónyuges otra opción más que compartir una cama.

Luego, sintiéndome casi como una aristócrata, decidí recurrir a la ciencia y encontré el libro del profesor de sociología Paul Rosenblatt, Dos en una cama. Él llegó a la conclusión de que el sueño conjunto a menudo provoca diversos trastornos de la salud psicoemocional, y puede causar insomnio, estrés e incluso neurosis. El científico entrevistó a docenas de parejas y descubrió que, a menudo, el dormitorio es el principal “centro de tensión”. En particular, los cónyuges suelen discutir por cuestiones cotidianas, como si se les puede permitir a las mascotas subir a la cama o fumar y comer allí.

Además, los conflictos a menudo surgen debido a los ronquidos, a la costumbre de ver la televisión, cubrirse con toda la manta o por la brillante pantalla de un teléfono móvil. Finalmente, pueden surgir disputas feroces debido a la temperatura del dormitorio: a unos les gusta el calor, y a otros, el aire fresco. El profesor afirmó que, en muchos casos, el problema se resuelve simplemente mudándose a la habitación vecina, pero las personas tienen en la cabeza el estereotipo de que dormir juntos es mucho más natural.

Otro experto en el sueño, Neil Stanley, también abogó por dormir por separado en el British Science Festival: “Dormir es una actividad egoísta. No tienes que compartirla con nadie”.

Los psicólogos también dicen que, para la psique masculina, la necesidad de compartir la cama con alguien es un factor irritante. Tienen incorporada en su subconsciente la necesidad de defender su lugar de descanso de un enemigo potencial. Así que, la presencia de otra persona les molesta y no les permite relajarse por completo. El hecho es que, cuando las personas duermen juntas, su sistema nervioso no puede relajarse y descansar completamente. Además, para las mujeres, esto no es tan crítico, ya que soportan estos inconvenientes más fácilmente que los hombres, quienes realmente se sienten más cómodos durmiendo solos. No sé si es así o no siempre, pero, en el caso de mi novio, era cierto.

Los horrores en los foros de mujeres

Todavía existe una creencia bastante generalizada de que las camas separadas entre un esposo y una esposa son la primera señal de que algo no está bien en la pareja. Más aún, la primera señal son las mantas individuales, mientras que las habitaciones separadas ya indican que puedes dar por terminada una relación.

Averigüé esto en los foros de mujeres, donde había una opinión inequívoca: ¡dormir por separado es horroroso! Los argumentos eran básicamente los siguientes: “¿Y qué pasa con el deber matrimonial? ¿Y qué hay de quedarse dormidos abrazados?”. Aquí hay un ejemplo clásico de una respuesta a esta pregunta:

Después de leer este tipo de comentarios, pensé que, aparentemente, los viejos estereotipos todavía estaban profundamente arraigados en nosotros. Después de todo, nuestras abuelas creían en todo tipo de signos y supersticiones populares que podían estropear una relación. Recuerda el clásico consejo: nunca te vayas a la cama sin reconciliarte. Ellas intentaban seguir una lógica simple: si funcionaba en la mayoría, entonces era lo correcto. Dormir por separado o irse de vacaciones en diferentes momentos significa una ruptura del patrón.

Qué extraño, solía pensar que, en el siglo XXI, ya no había nada que nos sorprendiera en términos de relaciones. Pero no, dormir en una cama, preferiblemente debajo de una sola manta, sigue siendo una imposición importante.

El ejemplo de los famosos

Por cierto, resulta que, en Estados Unidos, el tema del sueño separado también es muy relevante. Un estudio mostró que alrededor del 31 % de los encuestados desearía dormir por separado. Esto es consistente con una encuesta realizada por la National Sleep Foundation, según la cual, casi cada cuarta pareja estadounidense duerme en diferentes habitaciones o camas.

También descubrí que muchas estrellas prefieren dormir solas. Por ejemplo, George y Amal Clooney eligieron esta opción. Parece que la razón principal fue el ronquido de George y el sueño demasiado sensible de su amada.

Además, la pareja estelar conformada por Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas también decidió dormir en diferentes habitaciones. Una vez, ella admitió que no quería aparecer frente a su esposo de una manera poco atractiva, por lo que acordó con Michael dormir por separado. Quién sabe, quizás por eso llevan 19 años viviendo en un matrimonio feliz.

Cambios para mejor

Durante los 7 años que mi esposo y yo dormimos en habitaciones separadas, nuestra vida mejoró significativamente. Puedo afirmarlo con absoluta seguridad. Al mismo tiempo, nuestra relación no empeoró. Es más, durante ese tiempo, incluso nos las arreglamos para casarnos al quinto año de dormir separados. Me parece que las habitaciones separadas no solo brindan un buen sueño, sino también independencia, porque todos queremos estar solos a veces.

Para ser honesta, dudo que hoy pudiera dormirme abrazada a alguien. El hecho de que ame a una persona no significa que quiera dormir en la misma cama con ella. Para mí no existe tal asociación. En cuanto al tema de la vida íntima, para mí, el sueño y la sexualidad son cosas completamente diferentes. No entiendo de dónde viene el estereotipo de que las parejas generalmente mantienen relaciones sexuales antes de acostarse a dormir. Nosotros tenemos un ritual de ir a la habitación del otro, besarlo y desearle buenas noches. Además, para compensar la falta de contacto táctil, comenzamos a pasar tiempo juntos y a abrazarnos mucho más durante el día.

Si nos vamos de vacaciones, por supuesto, no pedimos 2 habitaciones diferentes, sino que dormimos en una sola. Pero si existe la oportunidad de tomar un cuarto con dos camas individuales, entonces elegimos esa opción. Después de todo, no es tan importante dormir lo suficiente durante las vacaciones. En casos extremos, puedes “completar” el sueño en la playa o durante el viaje.

En cuanto a la reacción de los amigos, se dividieron en 2 bandos. El primero reaccionó a este hecho con bastante escepticismo, diciendo que a ellos les resultaría difícil quedarse dormidos sin abrazar a su alma gemela por la noche. El segundo dijo: “Guau, qué asombroso. Es una lástima que nuestro monoambiente no nos permita realizar el mismo experimento”.

Con los parientes fue más difícil. Mi suegra dijo tristemente que antes podíamos dormir juntos, pero ahora ya no... Mi madre dijo: “Vivan como quieran, pero lleven 2 juegos de ropa de cama cuando vayan a nuestra casa de campo”.

Consejo

Lo más importante que entendí fue que todas las parejas son diferentes y no hay una sola opción correcta de cómo construir una vida juntos. Si te sientes incómodo y sabes cómo mejorar la situación, habla. Mucho, y con calma. Explica tu posición. Lo principal es que no lo hagas durante las peleas y en momentos de descontento, sino solo agravarás el problema.

Entiendo que quizás este sea un consejo obvio, pero muchos olvidan lo importante que es decir lo que sentimos. Hay que transmitirle al ser querido la idea de que no hay nada personal en tu decisión, sino que simplemente eso te resulta más cómodo. Pide comprensión. Si a uno de los dos no le gusta esa forma de dormir, pueden buscar otra opción. Por ejemplo, pueden intentar dormir por separado algunas veces a la semana.

¿Tu pareja y tú duermen juntos? ¿Qué piensas sobre descansar en camas separadas? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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