Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

Si te molesta cuando alguien come con la boca abierta, existe un término especial para ti

¿Alguna vez has notado que te irritan increíblemente las personas que mastican un chicle con la boca abierta? ¿O las que beben té con un sorbo “sonoro“? ¿O las que comen una manzana con mucho ruido? Si es así, no te apresures a culpar a los demás por la ausencia de buenos modales. Tal vez tengas misofonía, enfermedad cuyo nombre significa ”odio hacia los sonidos".

El término “misofonía“ fue inventado en 2001 por los neurobiólogos estadounidenses Pawel y Margaret Jastreboff para referirse al transtorno neurológico caracterizado por una reacción extremadamente negativa de una persona a ciertos sonidos tales como el ruido al masticar, el chasquido de los labios, el clic de un bolígrafo o el sonido al teclear. Al escuchar uno de esos sonidos, las personas que padecen de misofonía, sienten enojo, irritación e incluso una ira que no pueden controlar. Y los pensamientos en su cabeza cambian de ”¿Lo estará haciendo a propósito?" a “¡Lo voy a matar!”.

Además de sus manifestaciones emocionales, la misofonía tiene síntomas bastante físicos. Las personas con este diagnóstico pueden sentir una presión en la cabeza y en el pecho, tensión muscular y pulso agitado. En algunos misofónicos los sonidos irritantes provocan fiebre, otros sudan, les falta el aire o incluso sienten un dolor parecido al del piquete de una abeja.

Si en la descripción de los síntomas de misofonía te reconociste, no te preocupes. Las investigaciones llevadas a cabo en la Universidad Northwestern de Illinois, mostraron que la sensibilidad elevada a los sonidos puede ser una señal del pensamiento creativo. Durante un experimento, en el cual participaron 97 personas, se descubrió que la habilidad de filtrar las señales acústicas en las personas creativas está peor desarrollada que en las personas promedio.

Aún no se han descubierto métodos 100% eficientes para tratar la misofonía, pero para suavizar los síntomas en la actualidad se emplean distintos ejercicios para la relajación y terapia cognitivo-conductual: a los pacientes se les enseña a tratar la reacción negativa que provocan en ellos los sonidos molestos. En algunos casos se les pueden recetar antidepresivos y fármacos que ayudan a reducir el nivel de ansiedad.

Imagen de portada Warner Bros.