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9 Plantas claves en el futuro por su resistencia al cambio climático (Puede que tengas algunas en tu casa)

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Las plantas son seres vivos que, al igual que los humanos reaccionan ante los cambios en el ambiente. Para subsistir, necesitan energía solar y absorber nutrientes del medio que las rodea. El aumento de la temperatura por el cambio climático afecta su desarrollo, pero distintos estudios científicos encontraron que algunas de ellas tienen una mayor capacidad de adaptación tanto a condiciones de sequía, como al calor extremo y a la acumulación de gases del efecto invernadero.

Genial.guru comparte contigo algunas de estas plantas y semillas que podrían resistir al cambio climático y ser claves en el futuro de la humanidad. Elige la que te gustaría plantar en una maceta o tu jardín.

1. Opuntia o nopal

Este género de plantas de la familia de los cactus consta de más de 300 especies distintas que habitan en casi todo el continente americano, desde la Patagonia hasta el sur de Estados Unidos, en el sur de España e Italia y en el norte de África.

Un libro publicado por Naciones Unidas la describe como “oro verde” ya que sus frutos, las tunas o higos chumbos, muy populares en México y Argentina, tienen altos niveles de nutrientes, vitaminas, minerales y antioxidantes. Sus semillas y tallos son buenos para la salud, mientras que los insectos que viven y se alimentan en esta planta proporcionan tinta para textiles y cosméticos. También puede ser usada para generar bio gas, una fuente alternativa de energía que se produce por la propia degradación de la planta.

Como todo cactus, puede sobrevivir a climas áridos, a la sequía y a períodos cortos de muchas lluvias. Otro punto que la hace resistente al cambio climático: crece muy fácil de forma silvestre.

2. Zanahoria silvestre

Daucus carota, mejor conocida como zanahoria silvestre, crece en malezas y jardines y es casi incomible por sus duras fibras. La que sí es comestible es la subespecie sativus, una de las hortalizas más conocidas en todo el mundo y cuya raíz consumimos de varias formas: cruda, cocida, al horno, al vapor o frita.

La versión silvestre es originaria de Afganistán, Pakistán e Irán, pero hoy crece a lo largo de varias regiones de Asia y Europa. Uno de sus grandes valores reside en que en sus genes puede estar la respuesta para crear zanahorias que sí sean comestibles y que al igual que su versión salvaje resista la sequía y la elevación de la temperatura.

3. Sedum

Estas plantas forman parte de la familia de las suculentas (o Crassulaceae, el nombre oficial). Se las puede encontrar en varias latitudes del planeta por su fácil adaptación a distintos climas y el poco cuidado que requieran. Por estas razones y por su belleza son muy utilizadas en jardinería, sea en una pequeña maceta o en espacios más amplios.

Sus hojas carnosas tienen la capacidad de almacenar agua y de ahí el nombre de suculentas. Esto hace que puedan sobrevivir a largos períodos de sequía, excesiva radiación solar y también precipitaciones, todas condiciones que produce el cambio climático. También soportan fuertes vientos, heladas y ataques de insectos. Por eso además son un género muy recomendado para los llamados techos verdes: la utilización de plantas para recubrir azoteas de casas y edificios, que entre otras cosas sirve para combatir el efecto invernadero.

4. Banana silvestre

Musa acuminata es una hierba considerada como un progenitor de la banana comercial. En estado silvestre, hay ejemplares que conservan su genética pura y son más resistentes al paso del tiempo, a los cambios de clima y a las pestes que la banana que podemos comprar en las tiendas.

Los expertos del jardín Kew de Londres, uno de los espacios botánicos más importantes del mundo, la eligió como una planta vital para el futuro. Al igual que la zanahoria silvestre ya mencionada, sus semillas podrían ser vitales para mitigar el impacto que el cambio climático tendrá sobre la alimentación.

5. Eusideroxylon zwageri

Detrás de este nombre difícil de pronunciar se encuentra un árbol poco conocido, nativo de países del sudeste asiático como Malasia, Indonesia y Filipinas. Si bien crece en zonas de bosque tropical, su resistencia a los cambios de clima se la otorga su tronco, conocido por ser el más duro y durable en el mundo.

Comercializado en Europa bajo el nombre de “Borneo ironwood”, su madera puede sobrevivir hasta un siglo en condiciones de sequía y también puede durar décadas sumergida en el agua sin perder su fuerza ni composición. Estas características hacen que sea relevante para las economías locales de las zonas donde crece y sea muy talado. Su crecimiento además es muy lento (requiere casi 200 años para alcanzar su tamaño maduro) lo que hace que se encuentre en peligro de extinción.

Sin embargo, hay varios espacios ecológicos que trabajan para preservarlo, como la reserva natural Sangkima, ubicada en la isla de Borneo. Allí se encuentra la especie más antigua de este árbol, plantado hace aproximadamente 1 000 años y que tiene un diámetro de 2,47 metros.

6. Escarlata globemallow

La escarlata globemallow (nombre científico Sphaeralcea coccinea) debe su nombre a sus flores de rojo intenso. Su resistencia al cambio climático viene dada por su adaptabilidad a climas secos. Su lugar natural de crecimiento son las zonas desérticas y semi desérticas de Estados Unidos y Canadá, como las Rocallosas.

También tiene la capacidad de crecer en distintos tipos de suelo: arenosos, arcillosos y salinos. Se puede decir que es un primo lejano del algodón ya que son de la misma familia, las malváceas. Posee unas raíces muy profundas que le permiten aferrarse bien a la tierra y buscar agua en la profundidad.

7. Trigo silvestre

Aegilops tauschii es un pariente silvestre del trigo que encontramos en productos tan cotidianos como el pan, las galletas y las pastas. Es importante como base para la modificación genética del trigo que durante siglos ocurrió de forma natural y que en los últimos años se realiza a través de la manipulación directa del genoma usando biotecnología.

Sus características, entre ellos la dureza de la espiga, lo hacen más resistentes que el trigo más comúnmente sembrado. Y por eso también es una respuesta a la creación de un trigo más adaptable al cambio climático.

8. Verbena

La verbena es una hierba que está presente en casi todos los continentes (Europa, Asia, África y América) por la posibilidad que tiene de crecer en una variedad de terrenos e incluso es muy común encontrarla al costado de los caminos en parajes rurales. Produce pequeñas flores en una variedad de colores (azules, rojas, púrpuras) y puede llegar a alcanzar hasta un metro de altura.

Crece rápidamente sin necesidad de mucha agua, tanto en climas templados como tropicales, lo que le da la habilidad de resistir el aumento de la temperatura, producto del cambio climático sin ninguna intervención artificial del hombre. Se propaga tanto por semillas como por sus raíces lo que le permite cubrir bastante terreno.

9. Romero

El romero es muy conocido como condimento debido al aroma de sus pequeñas hojas. Tiene la posibilidad de crecer en todo tipo de suelos, incluyendo los secos y arenosos donde otras plantas tienen pocas posibilidades de desarrollarse. Por esta situación y la poca agua que requiere es muy común encontrarlo en canteros o macetas en las viviendas.

En un futuro en el que la temperatura media del planeta se elevará, puede ser clave ya que además de tener aplicaciones gastronómicas como especia, tiene propiedades terapéuticas y farmacológicas. Sus hojas, que poseen un alto contenido de hierro, tienen principios activos que pueden servir como antiséptico, antiespasmódico, antioxidante, estimulante estomacal y diurético.

Bono: plantas y cultivos más resistentes gracias a la biotecnología

Así como el hombre es el principal responsable de la emisión de gases de efecto invernadero que provoca el cambio climático, también está buscando la respuesta para crear en el laboratorio plantas y cultivos más resistentes al aumento de la temperatura.

La biotecnología, que se encarga de aplicar la tecnología a los procesos biológicos, es una de las ramas de la ciencia que se está ocupando de esta cuestión. Por ejemplo, un equipo de científicos de la Universidad de California logró activar los receptores de las plantas que producen el ácido abscísico, una hormona natural que se segrega cuando hay sequía y que genera la reducción del crecimiento para bajar también el consumo de agua necesario.

¿Qué plantas te gustaría que pudiesen resistir al cambio climático? ¿O, a lo mejor, ya tienes alguna de nuestra lista en una maceta o en tu jardín? Cuéntanos en la sección de los comentarios.

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