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10 Estereotipos populares acerca de China que no tienen nada que ver con la realidad

10 Estereotipos populares acerca de China que no tienen nada que ver con la realidad

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La viajera, maestra de kung fu y simplemente buena persona y amiga de Genial.guru, Masha Pipenko, ama y conoce China como la palma de su mano. Ya ha escrito varios artículos para nosotros acerca de este país (este y este). Esta vez intentó desmentir todos los estereotipos extraños que relacionamos con China y los chinos.

Seamos sinceros: a muchas personas los chinos les caen mal. Esta actitud se debe a los turistas chinos que no encajan mucho con la cultura oriental, así como también a las opiniones superficiales de las personas occidentales que visitan este país sin profundizar en él.

Yo personalmente adoro China y a los chinos, y me entristece ver cómo la primera impresión, no siempre positiva, puede dar lugar a una actitud negativa y a malentendidos. Por eso decidí reunir los estereotipos más frecuentes acerca de los chinos y compartir mi punto de vista de qué es lo que sucede en realidad.

  • Los chinos no tienen modales. Comen con la boca abierta, escupen y se empujan. Bueno, eso es cierto. Sin embargo, desde el punto de vista de los chinos, una persona bien educada y con buenos modales debe poseer totalmente otras cualidades que la mayoría de los extranjeros que visitan este país no tienen. Sonarse la nariz con una servilleta, llamar a una persona mayor por su nombre, dejar que tu amigo pague la comida, sentarse en el asiento de honor (enfrente de la puerta): todas se consideran faltas graves a la etiqueta china. Simplemente los chinos, por ser bien educados, nunca te lo dirán. Y señalarle un error a una persona es igual a hacerlo "perder la cara". Un chino con buenos modales jamás lo haría. Sin importar lo que piensen los extranjeros, los chinos piensan en primer lugar en la comodidad de los demás. "Nos esforzamos tanto por entender qué es lo que necesitan los demás que simplemente no sabemos formular qué es lo que queremos nosotros mismos, ni en los pensamientos", me dijo una vez una amiga.
  • Los chinos desalmados comen gatos y perros. Todos hemos visto fotos impactantes con camiones llenos de perros que participan en el festival de carne. Sin duda, es algo terrible. Pero no empezaré la polémica acerca de por qué comer vacas y puercos está bien, y a los perros no. Simplemente citaré palabras de una estudiante china: "¿Cómo es posible que alguien coma perros? ¡Son nuestros amigos! En la tele siempre nos dicen que debemos cuidarlos". Sí, comen perros en China pero la cantidad de gente que lo hace es mínima. A la mayoría de los chinos no les gusta esta práctica.
  • Todos los chinos se parecen. ¡No, no se parecen! Además de que los chinos de Malasia son muy diferentes digamos a los chinos de Singapur, en la China continental también puedes distinguir a los sureños de los norteños. Claro, si vienes a China por primera vez, la abundancia de los rostros asiáticos se mezclan en uno solo, pero dentro de unas semanas empiezas a ver lo diferentes que son.
  • Todos los chinos son de estatura baja. En primer lugar, la "baja estatura" de los chinos estaba vinculada a su dieta. En los últimos 20 años, debido al aumento del nivel de vida, los chinos crecieron bastante. Esto se nota especialmente comparando la estatura de los alumnos escolares de ciudades grandes y ricas y pueblos pobres. Cuanta más proteína consumen los niños, más altos son. Uno de los maestros de kung fu que tuve me comentó que hasta los 17 años, mientras vivía en su pueblo, solo comía carne una vez al año. Ahora todo ha cambiado. Yo con mi estatura de 1.70 no me siento gigante en un vagón de metro de Shanghái al lado de un grupo de adolescentes que a veces son una cabeza más altos que yo.
  • La mercancía china es de baja calidad. Sin duda, la mayoría de la mercancía china deja mucho qué desear. Sin embargo, si volteas tu iPhone, revisas las etiquetas de Reebok o Adidas, comprados en tiendas de marca, verás "Made in China". La calidad de la mercancía la determina el cliente, no el fabricante, por lo tanto, todas las quejas deben ir a las personas que definen la calidad y el precio de la producción, no a aquellos que producen la mercancía.
  • China es un país barato. Lo escucho todo el tiempo y no es cierto. En primer lugar, existe una gran diferencia entre el costo de vida en ciudades grandes y en la provincia. Digamos, en una ciudad pequeña en el centro de China puedes alquilar un departamento grande y cómodo a 200 dólares al mes, al mismo tiempo, en Shanghái difícilmente encontrarías un departamento de un cuarto en unos 500 dólares. El mismo iPhone en China vale más que en otros países, a pesar de que se producen aquí mismo. Lo único que sí es más barato en China a comparación con otros países es comer afuera.
  • Los chinos se la pasan comiendo arroz. La pregunta más frecuente que recibo es esta: "Tienes 3 años viviendo en China, ¿no te has cansado de comer puro arroz?". Chicos, la comida china es la más variada del mundo. Para empezar, aquí encontrarás muchas más verduras que en los países de occidente. Sin mencionar las maneras de cocinar los platillos y la variedad de especias. El arroz no se come como un platillo principal, más bien tiene la función del pan. En los restaurantes, por lo general, se sirve al final de la comida en caso de que aún no te sientas satisfecho. La comida china ofrece una gran variedad de platillos dependiendo de la temporada y la región, pero no solo arroz y tallarines como supone la mayoría.
  • Castigos muy duros por crímenes de drogas. La crueldad del castigo indigna infinitamente a muchos extranjeros. A diferencia de otros puntos de esta lista, este no es un estereotipo sino una verdad: en China esto se castiga severamente. Por almacenar, consumir y difundir droga el castigo va desde muchos años de prisión hasta la pena de muerte. Pero no es una crueldad sino una necesidad de la cual depende el bienestar del país en general. En el siglo XIX y a principios del siglo XX, una tercera parte de los chinos eran adictos al opio, así que no es de sorprender que el gobierno intente evitar que vuelva a pasar.
  • Todos los chinos son maestros de kung fu. Ajá, y todos los estadounidenses son adictos a las hamburguesas. El kung fu es una parte inseparable de la cultura china. Básicamente cada película o serie de televisión que se trata de temas históricos, incluye episodios con peleas de kung fu, sin mencionar un sinnúmero de películas de acción. Los chinos practican kung fu, pero el nivel de la mayoría es muy bajo: como el nivel del futbol callejero, más o menos.
  • Solo pueden tener un hijo por familia. Recordando este estereotipo, ni siquiera les preguntaba a mis amigos si tenían hermanos o hermanas hasta que en las conversaciones empezó a salir el tema y resultó que casi todos tienen un hermano o a veces varios. También descubrí que un hijo es señal de una familia de una ciudad grande, al mismo tiempo que en la provincia tener dos-tres hijos es una norma. Los padres solo pagan una multa a la hora de registrar al niño, o a veces lo dejan sin registrar. Vivir toda la vida en un pueblo sin tener papeles es algo muy común. Por cierto, a partir del 1 de enero de 2016 a los chinos se les permite tener dos hijos. Así que ahora oficialmente podemos considerar este estereotipo desmentido.

Claro que incluso el contacto más superficial con otra cultura puede provocar muchas inquietudes. Lo importante es no olvidar que todos somos personas. Y en vez de sacar conclusiones precipitadas, intentemos no sentirnos superiores a nadie e intentar entender qué es lo que está detrás del comportamiento de las personas de otro país.

Masha Pipenko para Genial.guru
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