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13 Cosas que aprendí sobre Finlandia después de haber vivido allí medio año

13 Cosas que aprendí sobre Finlandia después de haber vivido allí medio año

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Finlandia se conoce en el mundo por los grandes resultados que obtiene su elaborado sistema educativo. Hoy en día, este país escandinavo es un rincón acogedor en la zona, la patria de los troles Mummin. Grandes pilotos y artistas elevan el nombre de este país por los cinco continentes.

Una de las autoras de Genial.guru vivió allí seis meses y pudo conocer de sus habitantes su país, cultura y grandes cosas bastante interesantes.

Se ve de inmediato quién es el turista.

  • Todo es agradable, cuidado y limpio a tu alrededor, y esto lo engloba todo: casas, tiendas, cafeterías, universidades, bibliotecas, residencias estudiantiles... Las calles, en casi todas partes, se mantienen limpias: puedes ver a los jóvenes que se sientan directamente sobre el pavimento y cómo su ropa sigue limpia tras reincorporarse.
  • En cualquier tienda, desde pequeñas panaderías hasta un hipermercado, se puede comprar un delicioso e increíble pan. Hay una gran selección de pan, tanto de trigo como de otros cereales. También hay albóndigas escandinavas (como las de IKEA) y un mar de diferentes dulces. Si te gustan los dulces no olvides de visitar la fábrica de Fazer, donde puede uno ponerse las botas con los bombones y chocolates de esta marca.
  • Finlandia es un paraíso para los introvertidos y los ciclistas. Allí, los ciudadanos respetan tu espacio personal, y los aparcamientos están llenos de bicicletas y no de autos. Por todas partes hay excelentes carriles-bici y, en principio, todas las condiciones para la práctica del deporte. Y los finlandeses te motivan perfectamente al ver cómo corren y van en bici con cualquier tiempo, en cualquier terreno y circunstancia, a cualquier edad.

Una calle en la localidad de Hyvinkää. Hay pocos habitantes, se encuentra a 40 minutos en tren de Helsinki.

  • Después de haber vivido en una ciudad grande, me hacía falta el ruido, la gente y el alboroto en el transporte público, dramáticamente. La lentitud de todo lo que me rodeaba me provocaba melancolía e irritación. Si me encontraba en la calle entre las 22:00 y las 7:00 horas, me parecía que caía en una película de terror: Una persona por kilómetro cuadrado, un silencio salvaje, mala iluminación, pocos autos, la vida se detenía, como si estuviese en punto muerto. Y yo, como Sid de "La Era de Hielo", solita, solita. En realidad, a todos los finlandeses les gusta estar en casa por las noches. Celebran las fiestas en casa, modestamente y en familia.

  • Todos hablan Inglés. Pero es importante pronunciar bien y manejar la gramática correctamente, pues lo aprenden desde la escuela. ¡Y muy bien!

  • Conejos y ardillas corren por debajo de las ventanas. En Finlandia, son aficionados a los bosques, la naturaleza y, por lo tanto, en cualquier lugar, tanto en la urbe como en zonas rurales, disfrutarás con innumerables árboles y zonas verdes. A 15 minutos a pie de mi residencia había un bosque, donde en pocos minutos se podía llenar un recipiente con arándanos.

  • Un país sin filas. 5 personas esperando en un supermercado es lo máximo. En la universidad, no tendrás que esperar para hablar con el profesor. En un banco, en cualquier ventanilla, un máximo de dos personas. Para tu curiosidad, por comparar, la población total de Finlandia es inferior a la registrada en Bogotá, Colombia.
  • El proceso de aprendizaje en una universidad finlandesa conlleva el mínimo estrés. Los profesores son siempre educados y hasta parece que están siempre a tu lado, piensan en ti, etc. Y los estudiantes son del mismo estilo que en el resto de Europa. Los jóvenes salen de marcha 2-3 veces a la semana (miércoles, viernes y sábado).
  • Mi profesora de lengua finlandesa nos explicaba las peculiaridades de la mentalidad local. Resulta que a los amigos y parientes no necesariamente hay que abrazarlos y darles besos en la mejilla: no les gusta en absoluto. Pero pueden estar totalmente desnudos en la sauna, entre todos, es algo normal. Hombres y mujeres, extraños entre sí, todos pueden estar completamente desnudos. Quienes no conocen esto, se darán cuenta cuando sean bichos raros luciendo traje de baño.
  • Los policías se ven fuertes, sobre todo, encima de sus motos. Y tú te sentirás como en una película en la que estás rodeado de los buenos que te salvarán si pasa algo.
  • La puertas de entrada finas y delgadas en los hogares (en todas partes) con inserciones de cristal, no te inspirarán confianza. Con grandes ventanas, habrá momentos que te generarán inseguridad e inquietud, sobre todo, al salir de casa o ir a la cama. En general, una vida tranquila. A veces, incluso demasiado.
  • Por cierto, hablando de la preocupación. Yo tenía un poco de miedo de que en mi apartamento pudiese entrar alguien poco amigable: puertas inseguras y tres chicas jóvenes (incluida yo) en diferentes habitaciones. Así que dormía con las muletas del inquilino anterior. Pensé: alguien entra y yo puedo gritar en mi idioma materno y asustarlo con las muletas. A cualquiera que quisiera entrar le daría miedo. De esta manera, intentaba calmarme. No he podido comprobar mi hipótesis, nadie nunca entró.
  • A pesar de lo cerrados que son los escandinavos en general, están siempre dispuestos a ayudarte, decirte y explicarte el camino, el horario de establecimientos, etc. Durante mi estancia respiré una tremenda calma y fui testigo de una enorme amabilidad, un modo de vida increíble del que tenemos muchas cosas qué aprender.
     

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Katerina Komarova para Genial.guru

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