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12 Mitos sobre la vista que debemos dejar de creer

Hay tradiciones que no cambian, son veneradas por casi todos los padres del mundo y se transmiten con esmero de generación en generación. Por ejemplo, "no mires cómo hacen una soldadura, te quedarás ciego", "no te pongas los lentes de otra persona, te quedarás ciego", "no veas mucho la televisión, te quedarás ciego" entre otros mitos.

Genial.guru ha decidido profundizar en las preocupaciones más comunes de los padres sobre el cuidado de la vista. ¿Y si lo que siempre te dijeron es una mentira?

Existen diferentes tipos de agua en cuestión:

  • En la bañera es mejor no sumergirse con los ojos abiertos. El cloro, con el que se desinfecta el agua del grifo y las tuberías desgastadas (si la casa es vieja), hace que el agua pueda contener microorganismos dañinos que pueden provocar irritación o conducir a una conjuntivitis.
  • En la piscina, mejor con una máscara de buceo. En las piscinas públicas, el agua contiene aún más cloro que el agua del grifo.
  • En estanques de agua dulce la situación es ambigua: puedes abrir los ojos en las zonas naturales y limpias, pero dentro de las ciudades, en los ríos y lagos, mejor que no. El agua en estos lugares por lo general contiene una mayor concentración de bacterias dañinas que pueden "regalarte" una infección no deseada.
  • En el agua de mar se puede abrir los ojos. Sin embargo, el efecto sobre ellos dependerá de la concentración de sal de los distintos mares. Por ejemplo, en el Mar Báltico y el Mar Negro, abrir los ojos es mucho menos incómodo, pero en el Mediterráneo y el Mar Rojo será más complicado y se hace necesario abrirlos lentamente (mejor así).

Este es uno de los mitos más comunes de la infancia. En realidad, tras ver una soldadura, uno no se queda ciego. Pero sí puede causar una quemadura en los ojos. Por eso no es de extrañar que los soldadores cubran sus caras: no es sólo para protegerse contra la chispas, sino también de la fuerte radiación ultravioleta.

¿Alguna vez has visto a los jugadores de videojuegos? Parpadean una vez cada 2 minutos, cuando la norma es una cada 15 a 20 segundos. Cuando estamos sentados delante de la pantalla, cometemos, sin darnos cuenta, el mismo pecado. Debido al escaso parpadeo, la película lagrimal se "actualiza" con menor frecuencia, por lo que la córnea se seca de forma prolongada y nos quejamos de la fatiga visual, dolores de cabeza y visión borrosa. Y por ahora es el único daño descubierto en los ojos que provocan las pantallas modernas.

Si te preocupa este problema, basta con utilizar gotas humectantes, hacer ejercicios para los ojos (como se muestra aquí), colocar a una distancia correcta y ajustar bien las pantallas de los dispositivos y, por supuesto, tomar un descanso periódicamente.

Uno de los grandes mitos es que la mala visión se hereda. La predisposición a la enfermedad puede ser heredada, pero no significa que acabe apareciendo durante la vida. Eso ya depende de tu estilo de vida, profesión, hábitos y esfuerzos visuales. Si tus padres tienen problemas con la vista y tú tienes miedo a que se desarrollen en ti, consulta con un oftalmólogo con el fin de evitar tal posibilidad.

Muchos creen que los lentes son una señal de que has perdido la batalla contra la mala visión y te rendiste a tu destino. En realidad, la óptica sólo ayuda al ojo a ajustar la nitidez deseada. Es decir, los lentes no son un simulador que entrena, ni una cura, sino simplemente una herramienta para poder ver a pesar de los problemas visuales que tienes en este momento. La gente se acostumbra a imágenes nítidas con los lentes y olvida el mundo nublado sin ellos, por lo que cree que ellos sólo agravan la situación, pero en realidad no es así.

Muchas personas creen que si constantemente comes arándanos y zanahorias, disfrutarás de una visión ideal. Es cierto, si tú comes aproximadamente 6 kilos de zanahorias y unos cuantos cubos de arándanos al día. Por lo tanto, es mejor dar preferencia a las vitaminas que son producidas a partir de los concentrados de estos alimentos.

"Si enfocas tus ojos a tu nariz y en ese momento alguien te asusta, te quedarás para siempre así". ¿Te recuerda esto a tu infancia? Pues debes saber que no es cierto. Enfocando de esta forma los ojos (por cierto, incluso tiene un nombre científico: convergencia), sólo provocarás sensaciones desagradables, que generalmente acaban en fatiga ocular. Tal vez no te des cuenta, pero cuando enfocas algo a corta distancia, tus ojos siempre se juntan hacia a la nariz. Y aunque te asuste en ese momento, no te preocupes, no van a quedar así para siempre.

Hace muy poco, en una revista médica se describió un caso curioso: 2 mujeres jóvenes se quejaban de un empeoramiento temporal de visión en un ojo. Resultó que antes de ir a la cama, ambas se encontraban en la oscuridad con sus aparatos electrónicos, de tal manera que uno sus ojos ya se "hundía" en la almohadilla y el otro miraba la pantalla. Por lo tanto, un ojo estaba más adaptado a la luz, mientras el otro siempre tenía que acostumbrarse al cambio de iluminación. Pero, en general, este hábito no afectó mucho la salud de sus ojos.

Se puede llegar a la conclusión de que no es un mal hábito, pero a fin de evitar tensiones excesivas en los ojos, es mejor ver la televisión, pantallas y otros aparatos de este tipo con un mínimo de iluminación.

Se puede. Un estudio reciente incluso ha demostrado que, en las personas propensas a la miopía, esta enfermedad progresa más lentamente si leen mientras están acostadas.

Tu visión no se deteriorará de inmediato si pruebas lentes de otra persona. Pero si utilizas lentes ajenos durante un tiempo prolongado, eso sí puede conducir a diversos trastornos, desde la fatiga visual hasta miopía o ambliopía.

Es poco probable que te quedes ciego, pero sí puedes tener una quemadura de la córnea (se llama fotoqueratitis). Ni siquiera tienes que mirar directamente al sol, basta con contemplar superficies reflectantes como la nieve, la arena o el agua: así una persona recibe una exposición adicional a la radiación ultravioleta y se somete al riesgo de dañar sus ojos.

Como se mencionó en el párrafo anterior, la nieve, gracias a sus propiedades reflectantes de la luz, es bastante peligrosa para los ojos. Puede reflejar hasta el 80 por ciento de la radiación UV. Así que la gente que lleva lentes de sol en los días soleados de invierno tiene razón: si vives en zonas muy frías, tal vez los lentes de sol son aún más necesarios en invierno porque no podrás evitar mirar a la nieve.

Este hábito nunca se ha descuidado en los pueblos del norte: desde la antigüedad tenían sus protecciones contra el sol, hechas de marfil, con una estrecha ranura en lugar de los cristales.

Y por último, si sientes cualquier tipo de molestia en los ojos, es mejor tomar cartas en el asunto y acudir al médico. En muchas ocasiones los oftalmólogos son los primeros en diagnosticar tales enfermedades como la diabetes o tumores cerebrales.