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9 Señales de que ya has llegado a un límite

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En la vida a veces tenemos etapas en que no tenemos fuerzas ni para levantarnos de la cama. Pareciera que todo se nos cae de las manos y no podemos resolver nuestros problemas. Si te sientes así, es una señal de que las reservas de tus energías se han agotado.

Hoy en Genial.guru reunimos para ti los 9 hábitos básicos que conducen a una sobrecarga emocional (o "burnout") y compartimos algunos consejos de cómo evitarla.

9. Dejaste de cuidarte

Esta tanto la fuente del agotamiento emocional, como su síntoma. Cuando no te cuidas, pierdes tu energía y cuando no tienes energías, no puedes cuidarte: es un círculo vicioso. No olvides que cuidar tu cuerpo es una parte importante de la vida. Cuerpo sano, mente sana, ¿recuerdas?

8. Intentas perfeccionar cada detalle

La intolerancia a las medias tintas contradice la idea de la vida misma. Somos humanos, no somos perfectos y el mundo a nuestro alrededor tampoco es ideal. Permítele a tu entorno ser como es y te ahorrarás un montón de energías.

7. Te inventas ciertas reglas de vida y piensas seguirlas al pie de la letra

Al restringirte con "jamás voy a..." o "cada mañana voy a...", te condenas a sentirte culpable siempre y estar estresado. Relájate. Deshazte de estas listas y empieza a tomar decisiones basadas en el sentido común, no en notas escritas en una hoja de papel.

6. Crees que debes hacerte cargo de todo

Se trata del deseo de "ser bueno" para alguien: para el jefe, para los padres o para el marido. Ser un miembro de la sociedad bueno y correcto. Esto representa una fuente inagotable de estrés y, a veces, metas inalcanzables. Aprende a dar prioridades, delegar las tareas y decir "no".

5. Tienes una relación poco saludable con la comida

Cualquier extremo es malo, no solo para el organismo (aunque esto es lo primero), sino también para el sistema nervioso. Comer en exceso sin darse cuenta, igual que saltar las comidas todo el tiempo, reduce tus reservas de energía y te genera todo tipo de complejos, remordimientos de conciencia y autoestima baja.

4. Sufres por no poder ayudar a todos

Es imposible ayudar a todo el mundo. Si intentas hacerlo, partiéndote en pedazos te perderás a ti mismo y aun así no lograrás satisfacer a los demás. Lo mejor que puedes hacer para el mundo es ser feliz. Debes ayudar a los extraños, dedicarte a las obras de caridad y apoyar psicológicamente a tus amigos cuando tienes muchos recursos (económicos y emocionales), pero no cuando esto te perjudica de alguna manera.

3. Tienes autoestima baja

Sentirte culpable de todo lo que pasa a tu alrededor te cuesta muchísima energía y no te conduce a ningún lado. En estos casos ayudará pensar con la cabeza bien fría y pedir una opinión a terceros. Si eres objetivamente malo en algo y esto te atormenta, debes analizar el problema y resolverlo. Y si no puedes cambiar algo, tendrás que dejar de considerarlo como un problema y simplemente aceptarlo como un hecho.

2. Vives en tus sueños

Cuando tus sueños no coinciden con la realidad, es muy agotador. No solo tienes que gastar energía en tu vida real, sino también en la imaginaria. Y también en reconciliar de alguna manera estos dos mundos. Es más agradable salir del universo de las fantasías y buscar cómo hacer tus sueños realidad.

1. No te consientes

Para llevar una vida feliz y armoniosa, es muy importante hacer pequeños rituales agradables para ti y tratarte con amor. Al fin y al cabo, eres la única persona a la que tendrás que aguantar durante toda la vida.

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