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Mitos y verdades sobre los alimentos transgénicos

Mitos y verdades sobre los alimentos transgénicos

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Todos  los días oímos hablar de alimentos transgénicos y de los riesgos que éstos pueden trerle a nuestra salud. El mercado alimenticio se ha convertido en un campo de batalla donde las grandes marcas y los productores locales compiten para ofrecer los mejores precios, los productos más saludables, frescos y atractivos. Cada vez que entras a un supermercado cientos de opciones saltan a la vista: frutas enormes y coloridas, etiquetas de comida orgánica, certificados de tratamiento biológico de alimentos, y tomar una decisión de compra se vuelve difícil cuando debes tener en cuenta tantos factores: la economía, la calidad, el consumo ético...

Genial.guru te explica cómo se producen los alimentos transgénicos y qué caraterísticas los diferencian de otros alimentos; cuáles son sus verdaderos riesgos y algunas de las ventajas que pueden llegar a ofrecer para que tengas información clara a la hora de decidir qué comer. 

Los alimentos transgénicos son modificados genéticamente para conseguir un resultado específico. En la mayoría de los casos se busca que las plantas en donde crecen estas frutas y verduras se vuelvan más resistentes y no mueran debido a un parásito o a fuertes cambios de clima. También se usa la tecnólogia transgénica para conseguir que los cultivos den frutos en un menor tiempo, es decir que las plantas crezcan a mayor velocidad y produzcan verduras más grandes y apetitosas. 

La ingeniería genética es la rama de la ciencia que se ha encargado de desarrollar esta tecnología. Se consigue la modificación genética cuando se insertan genes exógenos en los códigos genéticos de determinados alimentos. Estos genes pueden provenir de otras plantas o de animales. 

La principal ventaja de este tipo de alteración genética es para quienes producen los alimentos, ya que logran cosechar más veces al año, consiguen frutas y verduras más grandes y atractivas y blindan sus plantaciones contra riesgos que pueden echar a perder una cosecha. Todo lo anterior permite una mayor productividad y eficiencia y trae como consecuencia más ganancias económicas para los productores. 

Otras ventajas de estos alimentos pueden beneficiar a quienes los consumen. Por ejemplo, mediante la modificación genética pueden conseguirse alimentos más nutritivos y apetitosos. También pueden crecer plantas sanas sin necesidad del uso excesivo de pesticidas o insecticidas, que en muchas ocasiones aumentan la toxicidad de un alimento. 

Las desventajas, sin embargo, son muchas más. En los alimentos trangénicos pueden surgir cambios impredecibles y dañinos. Su composición genética puede sobrecargar nuestros riñones e hígado e incluso provocarnos reacciones alérgicas a largo plazo. 

Imagina, por ejemplo, que quieres comer una ensalada porque consideras que es una opción saludable o porque hoy preferiste no consumir proteína animal para darle un respiro a tu cuerpo. Si en esa ensalada hay tomates transgénicos que, vamos a suponer, crecieron rojos y enormes gracias a que en ellos fueron insertados genes de pez, lo que te estás comiendo es una mezcla genética de tomate y pescado. Ahora imagina que seas alérgico a ese tipo de pez. Estás tranquilo porque solo estás comiendo tomate, pero en realidad estás ingiriendo una sustancia a la que eres alérgico. 

Los riesgos también se extienden a nivel ambiental provocando un fuerte impacto en el medio ambiente. Greenpeace publicó un comunicado contra los alimentos transgénicos donde explica los efectos que éstos pueden tener a diferentes niveles. Al hablar del impacto ambiental dice: "Una vez liberados al medio ambiente los transgénicos no se pueden controlar. La contaminación genética pone en peligro variedades y especies cultivadas tradicionalmente, y es irreversible e impredecible, no se puede volver a la situación de partida".

En el comunicado también se desmienten supuestas ventajas que defienden quienes producen y venden este tipo de alimentos. Muchas veces se ha dicho que los transgénicos pueden acabar con el hambre mundial, ya que crecen rápido. Sin embargo, hasta el día de hoy el hambre mundial se ha mantenido y "lejos de constituir un medio para luchar contra el hambre, con los transgénicos han aumentado los problemas alimentarios. Los países que han adoptado masivamente el uso de cultivos transgénicos son claros ejemplos de una agricultura no sostenible".

Algunos de los alimentos transgénicos más comunes son: la soja, el tomate, el maíz, la calabaza, la canola y la leche.

Estar bien informado a la hora de comprar y comer es fundamental para cuidar de tu salud y la de tu familia. Ahora puedes decidir con consciencia e indagar un poco más sobre lo que ofrece el mercado alimenticio.  

Basado en material de Greenpeace, Foto de portada:, pexles
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