13 Formas de perder fácilmente un par de kilos en 2 semanas

El estrés en el trabajo, los horarios incorrectos, las horas de sueño insuficientes, comer apresuradamente y sobre la marcha, todo eso no ayuda de ninguna manera a mantener un buen estado físico, y muchas veces solo acentúa el problema del exceso de peso. Muchas veces, el deseo de comer algo rico hace que mantenerse en forma se vuelva una tarea verdaderamente complicada. Sin embargo, la pérdida de peso no siempre se logra con dietas estrictas y entrenamientos extenuantes: hay una gran cantidad de trucos comprobados científicamente que te permitirán deshacerte sin dificultad, y sin el “uso” de la fuerza de voluntad, de un par de kilos de más en tan solo 2 semanas.

Genial.guru siempre está buscando cosas que hagan la vida más fácil, y es por eso que decidimos compartir contigo 13 maneras científicamente comprobadas de deshacerte de la grasa abdominal, sobre las cuales la mayoría de las personas no sabe nada.

1. Comienza el día temprano

No permitas que un par de horas adicionales en la cama se interpongan entre tú y tu sueño de tener un abdomen plano. Una rutina de sueño suficiente ayuda al metabolismo, pero dormir demasiado es otra cuestión. Los científicos han descubierto que las personas que duermen más de 8 o 9 horas y se despiertan después de las 10:45, comen 250 kcal por día más que las alondras. Es más, se les despierta una pasión por los alimentos salados, dulces y grasos difícil de resistir.

2. Cepíllate los dientes con más frecuencia

El cepillo de dientes no solo puede pulir tu sonrisa, sino también ayudarte en la lucha contra la grasa abdominal, si en vez de usarlo solo por la mañana y por la noche, también lo usas durante el día. Un estudio que involucró a más de 14 000 personas estableció claramente el vínculo entre el cepillado de los dientes y la pérdida de peso. La pasta de dientes no solo elimina los restos de la comida, lo que ayuda a olvidarse de ella por más tiempo, ya que se detiene la estimulación de los receptores, sino que también produce un efecto psicológico: el cerebro recibe una señal de que la “cocina está cerrada”.

3. Ríete más

No es una broma: la risa sincera y contagiosa aumenta el gasto de energía básica, como cuando se camina, ya que también involucra ciertos grupos musculares, especialmente los del área abdominal. Estos datos fueron presentados en un estudio publicado en el International Journal of Obesity. En pocas palabras, resulta que una risa de 10 o 15 minutos de duración puede quemar de 40 a 170 calorías. Bueno, la actitud positiva aún no se ha desacreditado en ningún aspecto de la vida, por lo que la próxima vez que elijas una película para ver, vale la pena darle preferencia a una buena comedia.

4. Bebe agua

Un dato tan antiguo como el mundo: consumir suficiente agua aumenta la velocidad con la cual las personas saludables queman las calorías. Esto también fue confirmado por un estudio en el que los participantes que bebían 2 abundantes vasos de agua aceleraban el metabolismo en un 30 %. Según los científicos, al aumentar el consumo de agua hasta 1,5 litros por día, una persona puede quemar 17 400 kcal adicionales por año, lo que equivale aproximadamente a 2 kg de peso. Parece poco, pero si no tienes que hacer casi nada para que suceda, ¿por qué no?

5. “La regla de 2,5 minutos”

La “regla de los 2,5 minutos” se estableció durante un experimento, y se describió detalladamente en la revista Physiological Reports. Consiste en el hecho de que al realizar, durante un entrenamiento, 5 ráfagas de 30 segundos de actividad máxima (como con los sprints), por ejemplo, pedaleando la bicicleta o corriendo en la cinta, con descansos de 4 minutos de duración, el metabolismo se acelera y quema 200 calorías adicionales. No es tan difícil y no lleva mucho tiempo y, a la vez, el entrenamiento puede volverse mucho más efectivo.

6. Come muchas veces y en pocas cantidades

Es simple: al comer de esta manera, envías al cuerpo la señal de que hay suficiente comida y que no tiene sentido almacenarla para el futuro, por lo que el metabolismo se acelera. Logicamente, al saltearnos una comida, enviamos la señal opuesta. Un estudio del doctor en medicina y filosofía David Jenkins, también demostró que comer porciones pequeñas a intervalos cortos ayuda a reducir el colesterol en sangre en más del 15 %, y los niveles de insulina en casi un 28 %. La insulina juega un papel importante, ya que regula los niveles de azúcar en la sangre, participando en la transferencia de la glucosa a los tejidos dependientes de la insulina. Si no hay suficiente de esta última, la glucosa no penetrará ni en las células de la grasa ni en el músculo. Así, la nueva grasa no se almacenará, y los músculos activos quemarán los depósitos de la existente en busca de energía.

7. Disminuye la intensidad de la luz

Otra forma simple e indolora de acelerar el metabolismo es amortiguar el brillo del teléfono si sigues usándolo antes de acostarte. Los estudios han demostrado que la luz emitida por los dispositivos electrónicos interrumpe la producción de la hormona del sueño, la melatonina. Y el metabolismo está directamente relacionado con los horarios y la cantidad y calidad correctas del sueño. Vigila este tema conscientemente, o activa el brillo automático, y pronto notarás lo mucho que mejorará tu sueño, y otros cambios positivos.

8. Deja de contar las calorías

Los nutricionistas recomiendan dejar de centrarse en las calorías y prestar más atención a la calidad de los alimentos consumidos. Después de todo, no todas las calorías son “iguales”: una hamburguesa alta en calorías es mala, pero las nueces con alto contenido calórico, por ejemplo, son buenas para la salud. Los productos de calidad, naturales, enteros y mínimamente procesados, como los vegetales, las frutas, las nueces y las semillas, tienen mucho más valor nutricional que sus equivalentes dietéticos en forma de polvos y similares. Estos productos ayudan a dominar el hambre de forma natural, nutren el cuerpo con vitaminas y minerales en el nivel más profundo y sacian un deseo irrefrenable de comer algo poco saludable.

9. Aire fresco en el dormitorio

Los alentadores resultados del experimento publicado en la revista Diabetessuggests dicen: una temperatura fresca en la habitación afecta las reservas de grasa marrón en el cuerpo (una capa profunda que está diseñada para proteger al cuerpo de la hipotermia). Esta a su vez, afecta la grasa blanca que está debajo de la piel y la divide, “clasificando” las sustancias útiles para su trabajo. Los participantes en el experimento durmieron durante varias semanas en habitaciones con diferentes temperaturas: neutral, fría y cálida. Después de 4 semanas de sueño en una habitación con aire frío, los hombres redujeron la cantidad de grasa blanca abdominal casi a la mitad.

10. Olvídate del sueño diurno

La ciencia ha demostrado que las personas queman menos calorías cuando duermen durante el día y están despiertas principalmente por la noche. Para llegar a esta conclusión, los investigadores de la Universidad de Colorado estudiaron a 14 adultos sanos durante 6 días. Durante los primeros 2, los participantes del experimento durmieron por la noche y no se acostaron durante el día, y luego cambiaron su horario para simular la cotidianeidad de los búhos. Resultó que en el segundo caso (con horarios de sueño diurnos) el metabolismo de las personas se ralentiza, ya que se altera el reloj biológico que juega un importante papel en la velocidad del metabolismo. Si te ves obligado a estar despierto en horario nocturno y dormir de día, los científicos aconsejan reducir la cantidad de alimentos consumidos diariamente en, al menos, 50 o 60 kcal.

11. Una vez a la semana rompe la dieta deliberadamente

“La fiesta del estómago” es un fenómeno bastante popular entre los atletas aficionados y los deportistas profesionales, que implica una ruptura planificada de la dieta. Consiste en consumir 1 vez por semana la comida que normalmente te prohíbes. La ventaja clave de este truco es que te estás engañando psicológicamente: tarde o temprano cualquiera tendrá una recaída si piensa que todo lo sabroso le está prohibido y casi por siempre. Pero, cuando sabes que se te garantiza una recompensa, y bastante rápido, por tus esfuerzos, se vuelve mucho más fácil resistir los deseos impulsivos. Además, con el tiempo esta relajación semanal te enseña a disfrutar comiendo en cantidades moderadas, lo que garantiza un éxito a largo plazo.

12. Menos estrés

Según un estudio publicado en la revista digital Biological Psychiatry, el estrés ralentiza el metabolismo significativamente. Peor aún, en un estado estresante somos más propensos a comer imprudentemente y en exceso, y nos atraen precisamente los alimentos grasos, dulces y salados, el “trío” que nada tiene que ver con la nutrición saludable. Los científicos dicen que el consumo de alimentos altos en calorías en un estado estresante afecta negativamente el metabolismo, y conduce a un significativo aumento de peso.

13. Duerme la cantidad suficiente de horas

Volviendo al tema de la calidad del sueño: dormir unas 8 horas completas a las horas correctas (entre las 22:00 o las 23:00 y las 6:00 o las 7:00), es la mejor manera de lograr un buen metabolismo y deshacerse de la grasa abdominal no deseada. En el transcurso de un estudio que involucró a unas 60 000 mujeres, los científicos descubrieron que las participantes que dormían menos de 5 horas al día tenían mayor riesgo de obesidad en comparación con aquellas que dormían dentro de los límites normales.

En otro estudio, unos científicos de Finlandia trabajaron con gemelos y también descubrieron que los que habían sido privados de sueño ganaban más grasa abdominal que sus hermanos o hermanas. Y no es de extrañar, porque la falta de sueño se asocia principalmente con un nivel elevado en el cuerpo de la hormona del estrés, cortisol, que es la responsable de retener la grasa. Además, una falta regular de sueño conduce a la alteración de la tolerancia a la glucosa, es decir, la capacidad del cuerpo para convertir el azúcar en energía y no en grasa.

Imagen de portada Depositphotos
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