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4 Maneras sencillas de calmar en un minuto a un niño llorando

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Las lágrimas infantiles provocan en los padres diferentes sentimientos: desde la compasión y pena, hasta la irritación e impotencia.

Genial.guru te cuenta cómo calmar a un niño en diferentes situaciones manteniendo siempre la calma.

Las lágrimas infantiles pueden aparecer por diferentes motivos: el niño se lastima, le duele algo, está asustado o demanda urgentemente que le compren un juguete. En cada situación es necesario elegir la manera adecuada de actuar, pero recuerda: no puedes subvalorar los sentimientos del niño y los abrazos son siempre necesarios

1. Redirige su atención

Distraer a un niño pequeño llorando es posible y para ello existen múltiples maneras, lo importante es ganar su atención con un tema interesante para que se olvide de sus lágrimas.

  • Lleva en tu bolsillo o en el bolso un objeto interesante que el niño no haya visto antes: una nueva pluma divertida o un pequeño juguete que pueda "empezar a hablar" con el niño llorando, bien consolándolo o contándole un cuento.

  • Hazle una pregunta complicada que requiera de la atención del niño y su interacción con los adultos: "Mira qué auto más interesante está pasando. ¿Me puedes ayudar a saber de qué marca es?"

2. Inventa un ritual

Si el llanto de un niño se produce, no por una causa, sino por las rabietas o desganas de hacer algo, se puede inventar un ritual divertido para deshacerse de esas lágrimas, por ejemplo, encendiendo el secador de pelo, que va a "secar lágrimas" o "expulsar enfados" o darle "una medicina contra el mal humor": una golosina que al niño le guste y que no suele recibir de forma habitual.

3. Describe sus sentimientos

Cuando el niño llora, experimenta emociones genuinas, que por su fuerza no son diferentes a las de los adultos. Cuando le decimos "para ya" o "no es para tanto", nos negamos a reconocer los sentimientos del niño y lo dejamos solos con sus frustraciones.

En vez de esto, trata de ayudar a tu hijo a entender qué es lo que él está experimentando. Míralo de frente, desciende a la altura de sus ojos, abrázalo o elévalo con tus manos y explícale sus sentimientos. Yuliya Gippenreyter, en su libro "Tratar al niño. ¿Cómo?", pone como ejemplo el siguiente diálogo:

Hijo: "¡Se ha llevado mi juguete!"
Papá: "Estás muy triste y enojado con él".

De esta manera, demuestras que has sintonizado la misma onda emocional del niño, lo escuchas y aceptas su frustración.

4. Para las lágrimas con abrazos

Si el niño no es capaz de oír tus palabras y se puso histérico, incluso en un lugar público, es difícil que puedas mantener la calma. Pero es necesario hacerlo. No grites al niño, ni le exijas que se calme de inmediato, eso no conducirá a nada. En vez de esto, es importante seguir unos sencillos pasos:

  • Abraza firmemente al niño.

  • No le hagas preguntas porque las palabras dan una carga adicional al cerebro del niño, que ya está sobrecargado. Es mejor estar callado.

  • Respira profundamente y de manera uniforme.

  • Al mismo ritmo de la respiración, mece ligeramente y acaricía al niño.

  • Déjale que llore cuanto necesite.

  • Después de un tiempo, comienza suavemente a utilizar palabras de consuelo.

  • Lávale la cara y da de beber a tu hijo.

  • Comenta la situación sólo cuando el niño ya esté totalmente tranquilo.

¿Cómo prevenir las rabietas?

A veces es posible prevenir las lágrimas y las rabietas, simplemente sin hacer aquello que las provocan y mediante el establecimiento de reglas simples de la comunicación con el niño.

  • Sigue una rutina diaria. A menudo, el botón de disparo de las lágrimas en los niños es la fatiga, el hambre o la excitación debido a juegos muy activos, largos y ruidosos. Asegúrate de que el niño todo lo haga a tiempo y en su justa medida: comer, beber, dormir, pasear y comunicarse.

  • No le prohíbas todo. Deja que tu hijo sepa claramente lo que no se puede hacer: cruzar la calle solo, tocar una estufa caliente, etc. Si, en respuesta a tu prohibición, se pone a llorar, abrázalo y ayúdale a pasar esas "lágrimas de futilidad", ya que no todas las cosas son posibles para él. Permítele el resto.

  • Otórgale el derecho a elegir. En vez de forzar al niño a hacer aquello que no quiere hacer, ofrécele una alternativa. Por ejemplo, si se niega a recoger los juguetes, le puedes preguntar: "¿Con qué canción vamos a recoger, la del gato o la de Estrellita, dónde estás?"

  • Convierte algo aburrido en un divertido juego. En vez de lavarse las manos, él puede "bañar su auto" y durante el cepillado "hablar" con los microbios descontentos por la presencia de la pasta de dientes.

  • No le digas "no". Sustituye la negación taxativa con otras palabras: "probablemente", "ya lo veremos", "un poco más tarde", "si...", "dependiendo de...".

  • Espera un par de minutos. Si el niño se niega a hacer algo, no insistas de inmediato. Repite tu misiva tras pasar un tiempo y utiliza otras palabras.

Ilustradora Yekaterina Ragozina para Genial.guru
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