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5 Juegos sucios que practican las personas en las relaciones y consejos sobre cómo detenerlos

Las relaciones interpersonales son un tema fértil e inagotable que inspira no solo a los directotes y escritores, sino también a los científicos. Entre estos últimos, un lugar especial es ocupado por Eric Berne y su libro "Juegos en que participamos", que es considerado de culto en psicología. El médico describe los populares esquemas de juego en la vida adulta y da consejos sobre cómo darse cuenta y parar el juego a tiempo.

Nosotros en Genial.guru hemos elegido los guiones más populares que se desarrollan en las relaciones maritales. Para una demostración comprensible, el autor pone como ejemplo una pareja de ficción.

1. "Todo es por tu culpa"

La mujer a menudo se queja de que no ha logrado mucho en su vida debido a que su marido es un tirano. Le restringe en todo, incluso en las clases de baile. Sin duda entre tus conocidas hay varias mujeres de este tipo. Es interesante que cuando el hombre permitió que su esposa aprendiera a bailar, resultó que le tenía pánico a la pista de baile.

Jugar al "Todo es por tu culpa", es solo una manera de justificar los propios miedos, la propia pereza u otras razones que no le permiten bailar o hacer alguna otra cosa. Aparte, el sentimiento de culpa que la mujer impone a su marido permite que ella reciba regalos y otras cortesías de su parte.

  • ¿Qué se puede hacer? Este juego sigue mientras algo esté prohibido. Tan pronto como el marido, en lugar de decir "No te atrevas a encontrarte con tus amigos los viernes", diga "¡Adelante!", todo encajará en su lugar. Y lo más probable será que las amigas estén ocupadas y ella misma no tenga ganas de ir.

2. "El callejón sin salida"

Imagina que la mujer invita a su esposo a ir al cine y él acepta. Comienzan a vestirse y luego ella, de repente, declara que no estaría de más hacer algunos arreglos en casa. Por sorpresa el marido responde abruptamente: "¡No hay dinero! Trabajo de sol a sombra, ¿que más puedo hacer?"

La señora se ofende y le ofrece a su marido ir al cine solo, ya que está de mal humor. Y él se va solo. Quizás no va al cine, sino que sale con sus amigos a un bar, por ejemplo. Y la mujer sigue en un callejón sin salida que ella misma eligió. Pero tiene una carta más: la oportunidad de reprocharle a su marido por haberla dejado sola.

  • ¿Qué se puede hacer? Los dos pueden parar este juego. Es más fácil para la mujer, porque ella sabe que la dureza de su esposo es una reacción normal a una declaración inoportuna. Y él de verdad trabaja mucho y su comportamiento es un intento de llamar la atención. Todo lo que se necesita hacer es hacerle el juego, aceptar que está trabajando mucho y posponer la conversación sobre el refaccionamiento hasta mejores tiempos.

  • El marido también puede detener todo esto. Él sabe que la ofensa de su esposa no debe tomarse en serio. Ella en realidad quiere que su esposo la acaricie y le pida que no se ofenda. Él debería hacerle el juego y luego los dos bastante contentos irían al cine.

3. "Querida"

Este juego a menudo se juega en público. El marido cuenta una historia o simplemente dice una frase que deja a su esposa mal parada, pero al final agrega: "¿Verdad, querida?" Y cuanto más injuriosa es la historia, más sarcásticamente suena la palabra "querida".

Como resultado, se logra el objetivo: la cónyuge está difamada, pero la última frase no permite reprocharle al hombre una mala actitud hacia ella. La mujer comienza a enojarse, pero no tiene razones objetivas para hacerlo. Porque, visto desde afuera, su marido es un amor y esto también le juega en contra.

  • ¿Qué se puede hacer? Eric Berne ofrece 3 opciones. La primera es la más difícil. Hablar con tu compañero y permitirle contar este tipo de historias, pero pedirle que a la vez no te llame usando apodos cariñosos. La segunda, a la pregunta "¿Verdad, querida?" de forma agradable y sin emociones contestar: "Sí, querido". La tercera opción (es mejor usarla rara vez) es, en lugar de aceptar, contar una historia similar sobre tu compañero y terminar con la frase: "¿Verdad, querido?"

4. "Mira lo que hice por tu culpa"

El marido encerrándose en el baño y concentrándose tanto como sea posible, pinta las tuberías. En ese momento la esposa aparece con la pregunta: "¿Me amas?" O con otras preguntas mas cotidianas: "¿Vas a comer?", "¿Vamos a pasear?" Distraído por su esposa, deja caer la jarra de pintura sobre su pierna y con la frase "Mira lo que hice por tu culpa" comienza un escándalo.

  • ¿Qué se puede hacer? De hecho, el descuido del señor fue causado por su propia irritabilidad, porque a él, como a muchos de nosotros, no le gusta que lo molesten en esos momentos. También puede ser que esté molesto porque está cansado de trabajar con la pintura. En todo caso, para parar este juego lo mejor sería que la esposa deje a su marido solo con las tuberías.

5. "¿Te das cuenta de cómo lo intento?"

El marido quiere el divorcio pero no quiere ser su iniciador. Su esposa ve que algo no va bien en la familia e invita a su esposo consultar a un psicólogo. Él acepta, pero comienza a comportarse aún peor, tratando de demostrar de esta manera que la terapia no funciona. Al final, la señora se cansa y pide el divorcio. El hombre se regocija. Logró su objetivo, pero él no tiene la culpa, porque no quería el divorcio e incluso trató de evitarlo.

Otro ejemplo popular de este juego es la situación en que uno de los cónyuges no trabaja porque le da pereza. En voz alta no cuenta las verdaderas razones de estar sin empleo, pero hábilmente crea la apariencia de una búsqueda activa de trabajo. Esto le permite responder a cualquier reproche o pregunta con enojo: "¿Te das cuenta de cómo lo intento? ". Después de esto, el deseo de tocar este tema desaparece por mucho tiempo y uno tiene un sentimiento de culpa, porque ve que realmente lo intenta.

  • ¿Qué se puede hacer? La esencia del juego es que su iniciador transfiere la importancia del problema a su supuesta solución. Por lo tanto, no hay que ofrecer consultar a un psicólogo (Bern aconseja a la mujer que vaya sola) o una ayuda para encontrar ofertas de trabajo. Tu ayuda es muy fácil de manipular. Porque después de la frase "Esta es tu solución y tampoco funciona, aunque lo intente" todas las preguntas desaparecen.

Eric Berne dice que la primera situación ("Todo es por tu culpa") es las más común para la mayoría de las parejas. ¿Estás de acuerdo o los otros esquemas son tan comunes como este?

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