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11 Secretos de padres que criaron a niños felices

En la mayoría de los casos, los padres modernos crían a los niños de una manera muy diferente a como se hacía hace 20 o 30 años. Pero, como antes, quieren que sus hijos sean felices, que no tengan problemas, que tengan un buen desempeño escolar y que les vaya bien en la vida.

Genial.guru descubrió en qué se parecen los padres que lograron criar a sus hijos para que fueran felices y exitosos.

La mayoría de los padres de hoy tienen realmente un itinerario muy agitado. Claro que cuando estás demasiado cansado, lo más fácil es prender la tele y que el niño se entretenga solo. Pero también puedes pasar el tiempo de tal forma que ambos se diviertan. Los niños se olvidarán qué fue lo que les compraste, pero nunca se olvidarán del tiempo que pasaron juntos.

Está comprobado que, en particular, una relación cálida con su padre, aumenta la posibilidad de que, siendo adulto, el hijo forme una relación estable con su pareja.

Los científicos llegaron a la conclusión de que las cenas familiares regulares están directamente relacionadas con los índices bajos de depresión y pensamientos suicidas en los adolescentes.

Los niños que regularmente cenan con sus padres, también son más optimistas respecto a su futuro, en comparación con los niños que no comen con su familia. Estos rituales unen a las personas. No olvides, pues, controlar a tus hijos y apagar la televisión en esos ratos.

A los niños les importa poder cuidar y agradecer a las personas que participan en sus vidas. Las investigaciones mostraron que las personas que están acostumbradas a expresar su gratitud, son más propensas a mostrar su apoyo hacia los demás, son más compasivas y perdonan con más facilidad; tienen menos problemas de salud y se sienten más felices.

Un control excesivo sobre el niño puede provocar una relación desastrosa en un futuro. Confíale a tu hijo la toma de decisiones. Trata de que al principio sean decisiones pequeñas: por ejemplo, la elección de ropa para pasear o el platillo para el desayuno. Así, al niño le será más fácil empezar a ser autónomo y entenderá qué quiere de la vida. Deja que tu hijo comparta contigo sus problemas y ayúdale a hacer la mejor elección.

Los investigadores de la Universidad de Pensilvania y Universidad Duke estudiaron a 700 personas. La primera parte de la investigación se llevó a cabo cuando los niños iban al kínder, la segunda, cuando cumplieron 25 años. Resultó que los niños sociales que colaboraron con sus compañeros, se graduaron más veces y trabajaban el día completo.

Aquellos que tenían habilidades sociales limitadas muchas veces habían cometido crímenes y consumían alcohol.

Las investigaciones muestran que si tus seres queridos son felices, la felicidad se contagia a otros miembros de la familia. El mismo principio funciona también en relación con las emociones negativas. Si los padres no están de humor o viven constantemente bajo situaciones de estrés, transmiten este estado emocional a los chicos.

Los niños aprenden a cuidar y respetar cuando los tratan igual. Cuando los niños sienten que sus padres los quieren, empiezan a sentir un vínculo especial con ellos. Este vínculo los vuelve más sensibles a los valores y al aprendizaje. Planea siempre el tiempo emocional con tus hijos: por ejemplo, lee un cuento con ellos antes de dormir. Comparte con el niño sus pensamientos, muestra interés a sus aficiones.

La costumbre de corregir la conducta infantil con castigos físicos no da ningún resultado. Al contrario, los niños inventan nuevas formas de no ser atrapados la próxima vez. Todo esto puede hacer que tu hijo crezca diciendo mentiras y haciendo trampa. Los niños que no sufren la violencia emocional, controlan mejor sus emociones y no son propensos a la depresión; además, su memoria está mejor desarrollada.

La investigación, llevada a cabo por la Universidad de California en los años 1960, determinó que existen 3 maneras principales de criar a los niños: permisiva, controladora y autoritaria. Los padres de los niños felices seleccionan a menudo el último tipo, en donde el niño crece, respetando a los adultos pero sin "sentirse sofocado" por su autoridad.

Para que nuestros niños nos respeten y nos tengan confianza, debemos aceptar nuestros errores y defectos. También debemos respetar a los niños y escuchar sus peticiones, ser honestos y justos. Esto no significa, sin embargo, que tengamos que ser perfectos todo el tiempo.

Los niños, al igual que los adultos, piensan en el éxito de dos maneras:

  • El pensamiento fijo supone que la personalidad, la inteligencia y las habilidades creativas son imposibles de cambiar. Lo importante es evitar el fracaso, cueste lo que cueste.
  • "La mentalidad de crecimiento", al contrario, toma el fracaso como una oportunidad de mostrar sus habilidades.

Si les dices a los niños que solucionaron una tarea gracias a su inteligencia innata, les inculcamos el pensamiento fijo. Si evaluamos positivamente los esfuerzos de los niños, les inculcamos "la mentalidad de crecimiento".

Desafortunadamente, los niños no nacen con la habilidad de controlar sus emociones. Los niños necesitan nuestra ayuda para aprender a hacerlo correctamente, dado que generalmente las relaciones se ven afectadas por el enojo, la envidia y otros sentimientos negativos.


Intenta ayudar al niño a entender sus sentimientos y a hablar de ellos. Ayúdale a tu hijo a encontrar una manera que le ayude a enfrentar las emociones: sólo debes detenerte, inspirar profundamente por la nariz y exhalar por la boca, contando hasta 5.

Иллюстратор Ksenia Shvedova para Genial.guru