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13 Errores de padres que cierran las puertas al corazón de un adolescente

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La adolescencia es una época difícil, tanto para los hijos como para los propios padres. En este tiempo, los progenitores a menudo perciben que aquellas normas que reinaban antes en la comunicación con sus hijos ya no funcionan. Es en estos momentos cuando afloran errores en la educación y se hace evidente la necesidad de cambiar algunas costumbres.

Genial.guru decidió averiguar qué problemas impiden a los padres construir una fuerte relación con sus hijos adolescentes y qué hay que hacer para no perder su confianza.

13. Insistes en que sea sincero

A muchos padres nos cuesta aceptar que un niño crecido no nos permita entrar en todas las esferas de su vida. Con frecuencia empezamos a exigir una mayor sinceridad de su parte. Pero al adolescente le es muy importante sentir su independencia basándose en sus propias opiniones. Cuanto más presión siente sobre sí mismo, o se siente ofendido por sus familiares, más empieza a cerrarse y proteger su espacio personal: abandona la sinceridad y comienzan las mentiras.

12. Violas su espacio personal

A veces los padres, con la mejor intención, comenzamos a comprobar los bolsillos, bolsos y correspondencia de nuestro hijo adolescente. Al hacerlo, no solo mostramos una falta de respeto hacia el joven, sino que también invadimos su espacio personal.


Esto debilita enormemente la confianza tanto en sus padres como en sí mismo. Vale la pena esforzarse para que el control sea el resultado de un acuerdo abierto y sincero entre padres e hijos.

11. Ignoras la opinión del adolescente

Cuando los padres no toman en cuenta las opiniones del niño, él siente que su parecer no es importante para sus progenitores y percibe que no lo quieren ni respetan.

Esta actitud puede provocar agresividad en el hijo. También puede darse otra opción: el niño se da por vencido como respuesta a tu insistencia y un día, simplemente, puede perder la capacidad de tomar decisiones de manera independiente.

10. Estableces requisitos difusos

Por supuesto, guiándose por el sentido común, el niño te entenderá, pero cumplir tus requisitos le puede resultar muy difícil si los criterios son difusos.

Con el tiempo, esto puede conducir a grandes diferencias de opinión entre ustedes: el niño va a considerar que ya cumple por completo con los requisitos establecidos y tú, que siempre queda algo que mejorar. Para evitar esto, es necesario especificar con precisión lo que quieres y aprender a comunicarlo con exactitud al joven.

9. Niegas sus sentimientos

A menudo los padres piensan que los niños están dramatizando excesivamente los acontecimientos. Pero si el niño no recibe apoyo de manera regular por parte de sus seres queridos, se sentirá rechazado y se cerrará en sí mismo con más fuerza. O bien, comenzará a protestar contra sus padres, comportándose de manera cada vez más agresiva.

Trata de tomarte en serio todo lo que le sucede a tu hijo, respeta sus sentimientos y aprecia su confianza. Hazle saber que está siendo entendido, es aceptado y sus sentimientos son importantes para ti.

8. No siempre eres consistente

A veces para que el adolescente cumpla las exigencias, los padres recurren a promesas o amenazas poco realistas. Pero, cuando se logra el objetivo deseado, se olvidan de sus palabras o simplemente no tienen prisa para cumplir con ellas.

Pero vale la pena recordar: los adolescentes son muy sensibles al cumplimiento de las promesas de los adultos. Si sus seres queridos en reiteradas ocasiones sueltan palabras vacías de contenido, él dejará de creerlas. De esta manera, los padres perderán su credibilidad a los ojos del joven.

7. Le das lecciones de vida en exceso

No es necesario convertir tu autoridad paterna en una dictadura. De lo contrario, esto puede llevar a una dura resistencia y agresividad por parte del niño o a romper su integridad y su autoestima.

Los padres de adolescentes deben tender a llegar a compromisos razonables. Tomar decisiones junto al joven, realizar concesiones que le permitan salvar su reputación. Hay que aprender a ver al niño, ante todo, como una persona que merece ser respetada.

6. Vives su vida

Si toda la vida de los padres gira solamente alrededor del niño, no tendrán lugar para el amor propio. Los hijos, adoptando la actitud de los padres hacia sí mismos, pueden acabar también menospreciándolos.

Los padres deben dedicar tiempo a sus propios intereses, encontrar huecos para relajarse. Sin esto, será extremadamente difícil construir una relación sana con el niño y a él le resultará complejo estar orgulloso de sus padres y apreciarlos.

5. No estás interesado en su vida

Sin saber de las inquietudes del niño ni conocer sus intereses es imposible construir una relación de confianza con él. Esta es una cuestión clave en la etapa de la adolescencia.

Si intentas aprender más acerca de lo que está pasando en la vida de tu hijo, si le muestras tu interés, ganarás un espacio junto a él con el que podrás compartir temas y opiniones.

4. Lo criticas de forma constante

Los padres frecuentemente consideran que solo hay que felicitar a los jóvenes por sus excelentes calificaciones en la escuela. Sin embargo, los adolescentes necesitan la aprobación en todo aquello que los rodea. Esto les da fuerzas para seguir adelante y es una ayuda clave para que sea más fácil experimentar y superar los fracasos.

Todo esto no significa censurar una crítica sana o constructiva. Sin embargo, debes contener tus emociones y recordar qué objetivos persigues: ¿Castigar al niño? ¿Expresar tu opinión sobre un hecho concreto? ¿Ayudarlo a que asuma que estaba equivocado? ¿O resolver el problema junto a él?

3. No conoces de cerca a sus amigos

No está de más que los padres conozcan el círculo social inmediato por donde se mueven sus hijos. Para ello basta con invitarlos más a menudo a una taza de té con una tarta casera.

Esto no solo fortalecerá tu relación con él, sino que también ayudará a que estés seguro de con quién se relaciona tu propio hijo. Si te perturba alguno de los amigos de tu hijo adolescente o algo no te gusta, puedes hablar delicadamente con él. Basándose en tu opinión, él podrá sacar conclusiones por sí mismo sobre su amigo.

2. No muestras respeto por él

Es normal que el niño se convierta en el responsabe de situaciones en las que es difícil mantener la calma. Pero es un error pensar que tus argumentos, por pronunciarse con un tono de voz elevado, tengan más peso. Para él significará un fracaso que te desborde la situación y creerá que él tenía razón y tú no.

Si la situación se repite, un adolescente simplemente dejará de prestarte atención y bajará el nivel de respeto hacia tu persona. Todo esto, al final, se convertirá en un círculo vicioso.

1. Pasas poco tiempo con él

A primera vista nos parece que los adolescentes ya son bastante adultos y no requieren de nuestra atención ni muestras de afecto. Incluso si tienes muy poco tiempo, es mejor que la calidad sustituya la cantidad. Durante la semana, es suficiente con pasar juntos, al menos, entre media hora y una hora, pero sin distraerte con tus asuntos. Los fines de semana pueden ser dedicados a actividades conjuntas, ver películas o disfrutar de diversos juegos.

Si la vida común de los padres y el adolescente se reduce sólo a una comunicación formal, él puede comenzar a sentirse innecesario, desprotegido y en definitiva, tener una baja autoestima.

Ilustradora Anna Syrovatkina para Genial.guru
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