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9 Descubrimientos que hice al trabajar en un orfanato

9 Descubrimientos que hice al trabajar en un orfanato

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Hoy Genial.guru te entrega un artículo que habla sobre la educación de los niños. No está escrito por un psicólogo, ni por una madre de familia numerosa, ni siquiera por un profesor, fue escrito por una persona que tuvo que ser las tres cosas al mismo tiempo para poder dedicarse como tutora de una casa de acogida de niños huérfanos o de cuyos padres fue retirada su custodia. Además, tuvo que hacerse animadora a tiempo parcial, coreógrafa, "diseñadora infantil de trenzas", guionista, actriz e incluso guía.

"Durante mi trabajo allí, tomé conciencia de muchas cosas, algunas de ellas, eran un verdadero descubrimiento para mí, como por ejemplo:

  1. Pena es el peor sentimiento que se puede tener hacia otra persona, en especial, si es un niño huérfano.

Cuando oyes un conjunto de palabras que solo generan lástima por parte de una persona que muchos calificarían de "penosa"... ¿Cómo te la imaginas? ¿A lo mejor es un niño interesante, con talento, lleno de fuerzas, con esperaza de albergar un futuro feliz? Algo no concuerda, ¿verdad? Se siente pena por las personas "penosas", y a todas las demás se les compadece, se les entiende y se les ayuda, haciendo y no diciendo.

El descubrimiento número 1 tuvo lugar cuando conocí a estos niños de cerca. Me di cuenta de que hasta los más pequeños de ellos son más fuertes que yo. Cada uno de ellos, antes de llegar a la casa de acogida o al centro de rehabilitación socio-psicológica (que llegaron a sustituir los orfanatos), sufrió algo que podría ser difícil superar, no sólo para cualquier niño, con familia y hogar, sino también para un adulto.

Siendo estudiante de una Universidad, en Pedagogía, cuando cursaba el tercer año, tuve que hacer una práctica en un campamento de verano. Por casualidad, entré en un campamento 'Gaviota' que pertenecía a un orfanato. 

Ir a trabajar con estos niños huérfanos me generaba impaciencia y preocupación, más porque todo el que se enteraba de esto, me decía lo mismo: "Ohhh, pero si son pobres huerfanitos, vas a sentir mucha pena por ellos, vas a llorar viéndolos".

Y ¿sabes qué? No sentí pena por ellos. En absoluto. Son fuertes, valientes, de mente aguda, alegres ¿Cómo puede surgir el deseo de sentir pena por ellos?  No, seguramente, solamente admirarlos y sentir alegría por sus éxitos.

  1. Los niños de dos y tres años pueden comer, vestirse e intentar hacer la cama solos.

Después de esta asombrosa experiencia, no dudé ni un momento si aceptar un trabajo en un lugar similar. Cuando surgió la oportunidad, al terminar mis estudios universitarios, empecé como tutora en un orfanato provincial.

En general, trabajé con niños de entre 6 y 12 años, pero tuve que pasar un mes con los bebés. Y fue el primer mes de mi trabajo. Recuerdo que no tenía experiencia porque no tenía hijos. Por eso, pensaba que era muy normal que los niños lo hicieran todo ellos, que fueran autosuficientes.

El descubrimiento Nº2 me alcanzó más tarde, cuando en el vestíbulo del colegio esperaba a que mis niños se cambiaran de zapatos y fueran a sus clases. Vi la siguiente situación: Un niño de 12 años, bastante alto y fuerte, está de pie y su madre le arregla bien el pantalón. Mamá. Pantalón. Se lo arregla. Yo estaba allí y recordé cómo una de mis niñas, de tan sólo dos años, quitaba mi mano cuando yo intentaba ayudarla a abrocharse los botones de su vestido: Tenia vergüenza. Y éste a lo mejor no.

  1. En el binomio niño-adulto, seguramente, uno de los dos va a manipular al otro.

Y cuanto más pequeño es el niño, mejor le sale eso... ¿Y sabes por qué? Porque un niño un poco mayor dudará si causa incomodidad al mayor con su conducta, o simplemente, ya está educado y no hará algo mal a propósito. Los más pequeños, todavía no entienden estas cosas, por eso me pasó algo que provocó el descubrimiento Nº3. Mi primer día de trabajo en el orfanato, para mí, terminó con lágrimas y un ataque de nervios.

Yo, simplemente, no pude con 10 angelitos que, en cuanto se dieron cuenta de que yo era muy buena y bondadosa, convirtieron seis horas de mi trabajo en un verdadero infierno. El apogeo llegó a la hora de la siesta. Estos pequeños "sinvergüenzas" hacían lo que querían, saltaban por las camas y se reían astutamente porque sintieron mi debilidad. ¿Recuerdas lo de la pena? Pues yo iba al trabajo sintiendo pena por ellos porque me parecían desprotegidos e inofensivos... Y no fue así. En absoluto. En general, hay que entender, o tú eres el capitán o eres el marinero, y no hay otra.

  1. El tono de un capitán, del que manda, es mejor aprenderlo antes de que te haga falta usarlo.

Es otro recuerdo relacionado con los más pequeños. Pregúntame cómo conseguí sobrepasar todas las dificultades y terminar mi mes de trabajo con paz y amor con mis queridos "monstruitos" corderitos. Respuesta. El descubrimiento Nº4, el tono de un capitán. Pero no lo confundas con ira y gritos descontrolados hacia ellos. Éstos sólo revelan la incapacidad del adulto y no ayudan. Pero el tono de un capitán, de un jefe, eso es fuerza. Míralos directamente a los ojos, habla lentamente, no muy fuerte y, lo más importante, con un tono bajo. Eso, para casos extremos, cuando sientas que te quieren manipular.

  1. Lo primero que hay que hacer cuando el niño tiene fiebre es darle agua para que beba.

Una vez, cuando paseaba con una enfermera en su ronda de vigilancia, se descubrió que algunos niños presentaban algunas décimas de fiebre. Para algunos de ellos, eso, realmente, era el inicio del comienzo de un resfriado, mientras que, para otros, con tan sólo beber agua bajaba la fiebre alcanzando los límites de temperaturas dentro de la normalidad. El descubrimiento Nº5 me dio a entender que una frente caliente, con la falta de otros síntomas de malestar, puede significar un simple calentamiento, provocado por la falta de líquidos. No en vano, los médicos aconsejan beber mucha agua durante la mayoría de las enfermedades, "no en vano".

  1. Más que nada, los niños valoran el contacto, los abrazos, los besos y el tiempo que dedicas a hablar con ellos cara a cara, no cosas materiales, costosas, ni la comida, los viajes... 

Los orfanatos y lugares parecidos se mantienen financiados por el Estado, pero, por regla general, cuentan con la ayuda desinteresada de un colaborador o varios, incluso patrocinadores. Por eso, estos niños cuentan con buena ropa, muchos juguetes, comen cinco veces al día, disfrutan golosinas durante las fiestas. A menudo van a exhibiciones, "master class", teatros, etc. En general, no todos los niños que tengan padres y hogar, corren con la misma suerte en este sentido.

Pero, lo más importante no es eso, en absoluto. El descubrimiento Nº6 no era ninguna situación concreta, simplemente, créeme, si el niño te pregunta sinceramente: "¿Quién es más fuerte, Spiderman o la Tortuga Ninja?". Tienes que contestar con total seriedad. Si él quiere abrazarte y tú estás ocupado con algo, tienes que abrazarlo.

  1. La autoridad, el respeto, se puede perder cuando se dice una cosa y luego se hace otra. 

Nunca lo hice así y por eso no te lo aconsejo. Perder el respeto de un adolescente significa solo una cosa: jamás conseguiras de él haga lo que quieres. No va a escucharte ni compartir contigo las cosas importantes, muy pronto encontrará a otro en quien confiar y vincularse.

  1. Sin juegos de movimientos al aire libre cada día, tendrás un niño difícil y caprichoso.

En orfanatos no existen "niños fáciles". Allí, todos son complicados, "difíciles" (todos han atravesado por grandes dificultades). A lo mejor, cuando son uno o dos así, podrías aguantar, pero cuando los doce niños, de 6 a 12 años, empiezan a sublevarse, es muy fácil perder el control de la situación de un momento para otro. Esto puede ser peligroso.

Si hacía mal tiempo y no podíamos salir a pasear, siempre me salvaba la frase... "¿A ver quién puede hacer más flexiones?" o "¿A ver quién es el más fuerte de la clase?" Después de 30 minutos de ejercicios físicos, mis chicos aceptaban con más ganas leer tranquilamente un libro, en silencio. Con las niñas, en este sentido, me ayudaban mucho los bailes. Estaban dispuestas a danzar todo el día.

  1. La genética es una cosa muy fuerte, pero más fuerte puede resultar la cantidad de atención y su correcta educación.

Cuando trabajaba con niñas, de 6 a 12 años, llegó una niña "huracán". Tenía el pelo corto como un chico, le faltaba un diente en la parte delantera (la paleta) y, en general, no parecía nada femenina. Un "huracán", no encontraría otra palabra. Ella enloquecía con su conducta a los adultos y a los niños, pese a que tenía solo seis años.

Se veía una llama salvaje en sus ojos, los juegos de movimiento no le ayudaban como esperaba. Con el tiempo se fue calmando un poco, pero aún así, todos solían decir: "Genética, no podrás hacer nada, nació alborotadora, lo será toda su vida". Al pasar algún tiempo, una familia la adoptó. Apróximadamente, tras un año, en una fiesta infantil, la invitamos. Al principio, ni la reconocí.

Era otra persona. Modesta, tranquila, bien educada, una pequeña señorita que recitaba poemas cuidando los detalles. Esta metamorfosis tuvo lugar, también, dentro del orfanato. Solo para estos niños especiales hace falta un poco más de tiempo y atención que en circunstancias habituales. No se les prestaba tanta atención porque no estaban con una persona las 24 horas, sino con tres tutores distintos durante el día.

Jugar con los niños, mostrarles trucos de magia, hacerles trenzas a las niñas, escuchar sus problemas, solucionar conflictos, todo eso significaba mi trabajo, aunque en el libro de instrucciones no venía nada de eso. Ahí ponía que tenía que hacer con ellos la tarea, observar su salud y, en general, cumplir el calendario de formación previsto.

La educación de un niño es un proceso mucho más importante que ganar dinero. Si tienes tiempo para trabajar pero no lo tienes para estas pequeñas cosas, que son importantes, encuentra fuerzas en tu interior y reconócelo: eres, simplemente, el que sustenta a la familia, pero no el educador.

Bien alimentados, bien vestidos, apuntados a distintas actividades, niños "de bien" puede haber en el orfanato. No olvides darle a los tuyos lo más importante: amor, cuidados y atención". 

Fuente Karina Brazhnik, Portada, Warner Bros. Pictures
Traducción y adaptación Genial.guru
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