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Un niño de 13 años contó en una charla TED lo que los adolescentes necesitan, y obtuvo más de 10 millones de visitas

Hace algún tiempo, un adolescente de 13 años llamado Logan Laplante habló en una conferencia de la popular organización TED. En ella expresó honestamente qué es la felicidad, la creatividad y la autorrealización para los niños en el siglo XXI, y también enfatizó en el papel que puede desempeñar la educación en esto en general, y la escuela en particular. Hasta la fecha, su discurso posee más de 10 millones de visitas en YouTube, y esto puede deberse a que el monólogo de este muchacho es capaz de tocar una parte del corazón de todos, sin importar la edad que tengas ni el país en el que vivas.

En Genial.guru nos sentimos profundamente conmovidos por esta presentación, y decidimos compartirla contigo, porque el video resultó ser una verdadera revelación para muchos adultos de todo el mundo.

Todos los adultos cometen el mismo error

“A menudo, a los niños se les hace una pregunta muy molesta: ‘¿qué quieres hacer cuando seas grande?’”, dice Logan. Según él, los adultos esperan escuchar a sus hijos diciendo que quieren ser astronautas, políticos o cirujanos. Pero el problema es que, como regla, estos son los sueños de los padres. ¿Qué quiere hacer un niño en el futuro? Lo más probable es que responda que quiere aprender a andar muy bien en monopatín o surfear, o tal vez quiera convertirse en un blogero o en un jugador de Minecraft famoso. Cuando Logan le hizo esta pregunta a su hermano menor, él respondió: “Amigo, tengo 10 años, no tengo ni idea. Tal vez me convierta en un esquiador. ¿Vamos a comer helado?”.

Es decir, los niños responden a estas preguntas con lo que les apasiona en ese momento, lo que les parece interesante y genial, y eso generalmente no coincide con lo que los adultos quieren escuchar. El mismo Logan, respondiendo a la pregunta de qué quiere hacer cuando crezca, dio una respuesta obvia, pero muy profunda: “Cuando crezca, quiero ser feliz. Tan feliz como soy ahora”. Pero, como muchos niños, él está interesado en preguntas más simples, tales como: “¿me lavé las orejas?”, “¿Cómo se produjo el desorden en mi habitación?”, y, la más difícil, “¿cómo gustarles a las chicas?”.

8 Cosas básicas que los niños realmente necesitan

Según los neurólogos, el cerebro del adolescente es bastante interesante: debido al insuficiente desarrollo de la corteza prefrontal y al gran número de neuronas en el cerebro, los niños suelen ser más creativos, pero también más caprichosos, inestables e impetuosos que los adultos. Así que, un adolescente promedio quiere cosas sencillas y claras: sentirse seguro, que no se burlen ni se rían de él, y que lo amen como es.

“Por lo tanto, me parece que, cuando los adultos nos preguntan qué queremos hacer, piensan que seremos sanos y felices automáticamente. Pero quizás no sea así. ‘Estudia en la escuela’. ‘Estudia en la universidad’. ‘Encuentra un trabajo’. ‘Cásate’. Y... ¡bam! ¡Serás feliz! ¿Verdad? ¿Y en dónde se les enseña a los niños a ser felices? Por alguna razón, la enseñanza de esta habilidad esencial está completamente separada del sistema de educación escolar tradicional”, admite el adolescente, destacando para sí mismo 8 componentes de felicidad que deben estar presentes en la vida de todos los niños:

  • Hacer deportes.
  • Comer bien y hacer dieta.
  • Pasar suficiente tiempo al aire libre.
  • Ayudar a otras personas.
  • Comunicarse con las personas y construir relaciones sanas.
  • Divertirse.
  • Descansar bien y aprender a lidiar con el estrés.
  • Desarrollarse espiritualmente.

Todos estos puntos fueron tomados de la obra del doctor Roger Walsh. Él los llamaba “cambios terapéuticos del estilo de vida”. Cuando Logan se estaba preparando para su discurso, le hizo algunas preguntas al científico. En particular, le cuestionó si las escuelas modernas priorizan esos puntos. La respuesta fue “no”. Los adolescentes aprenden todas estas cosas importantes afuera de los colegios, y la mayor parte de la educación escolar se centra en cómo aprender a ganarse la vida, no en cómo vivir.

Tal vez, un niño debería abandonar la escuela por completo

En 2006, otro profesor, Ken Robinson, brindó en una charla TED uno de los discursos más populares en toda la historia de estas conferencias: “cómo las escuelas matan la creatividad”. En esta contó que la educación tradicional elimina la individualidad, y que la creatividad es tan importante como la alfabetización. El profesor propuso crear un sistema educativo destinado a desarrollar las capacidades creativas de los niños, en lugar de suprimirlas.

Logan dice que tuvo mucha suerte porque sus padres vieron este video y lo sacaron de una escuela tradicional a los 9 años. Decidieron que su hijo estudiaría solo, teniendo en cuenta sus intereses e individualidad. Es cierto que esta acción no fue aprobada por todos. “Recuerdo las lágrimas de mi madre cuando algunos amigos le dijeron que estaba loca, y que había tomado una decisión estúpida”, mencionó el niño.

Cómo se puede obtener una mejor educación fuera de la escuela

El propio Logan afirma que, la mayoría de las veces, la escuela se parece a un Starbucks. Es decir, uno puede estudiar en cualquier lugar: en casa, en un parque, incluso en un café. Al mismo tiempo, el niño utiliza activamente los recursos en línea para la enseñanza, y no tiene problemas con la socialización: se comunica mucho con sus compañeros y encuentra personas con ideas afines en Internet. Lo principal es que, si una persona tiene una razón y una motivación para aprender algo, puede hacer mucho en poco tiempo por su cuenta.

Como la mayoría de los niños, Logan estudia matemáticas, ciencias e historia. Y, si antes no le gustaba escribir ensayos porque los maestros lo obligaban a hablar sobre el arcoíris y las mariposas, ahora está feliz de escribir sobre lo que realmente le interesa. Por ejemplo, sobre el esquí.

Logan dice que su educación tiene un estilo “hacker”. “No tengo ningún programa específico. Estoy ‘hackeando’ mi educación. Aprovecho las oportunidades que la sociedad, mis amigos y mi familia me brindan. Es como un collage de conocimiento, porque es una mentalidad, y no un sistema educativo”. Sin embargo, señala que cualquier adolescente puede usar este sistema, incluso en una escuela común.

Logan estudia física de forma práctica con amigos. Por ejemplo: los chicos construyeron una copia ampliada del péndulo de Newton y pusieron a prueba las leyes físicas básicas. Ellos experimentan mucho y no tienen miedo de cometer errores. Los adolescentes aprenden la historia a través de las biografías de personajes famosos y luego hacen obras de teatro basadas en ellas. Su experiencia educativa se transfiere al plano práctico y se combina con impresiones interesantes y actividad física.

Además, los chicos interactúan mucho con la naturaleza, y. de esta forma, aprenden a manejar sus emociones. En el marco de un “curso de cuerdas” a una altura de 18 metros sobre el suelo, aprendieron a lidiar con su miedo, y, lo más importante, a confiar entre sí.

Las personas innovadoras son los nuevos ídolos de la juventud

Logan afirma que su ídolo es un esquiador alpino, a quien él llama “hacker”. Pero no hackea computadoras, sino estereotipos. “Muchas personas piensan que los hackers están obsesionados con la informática, que viven con sus padres y filtran virus por doquier. Pero no lo creo. Para mí, los hackers son los innovadores. Son personas que desafían y cambian el sistema, haciéndolo funcionar de manera diferente, mejor. Son personas con un pensamiento no estándar”.

El adolescente está convencido de que el mundo moderno necesita gente con esta forma de pensar, como Steve Jobs o Mark Zuckerberg. Al mismo tiempo, según nuestro protagonista, no estamos hablando necesariamente de desarrollo tecnológico. Hay muchas cosas que pueden y deben ser “hackeadas”. Por ejemplo, educación, deportes, medicina, o incluso la capacidad de vivir.

Gracias a la educación no estándar, uno puede decidir su futura profesión a los 13 años

Finalmente, y, aunque tenga solo 13 años, Logan dijo que ya está pensando en abrir su propio negocio. Siempre le ha gustado el esquí, por lo que decidió comenzar a coser ropa para deportistas. El joven empresario comenzó su preparación con una acción práctica: visitó una fábrica que produce esquís y accesorios para averiguar qué conocimientos necesitaría en el futuro. Luego consiguió un trabajo como asistente de producción, con el fin de mejorar sus habilidades de diseño y costura. Además, el adolescente hacía repartos, limpiaba baños y brindaba cualquier ayuda a los empleados. Logan dijo que estos fueron sus mejores días, porque en la fábrica vio a personas felices, sanas y creativas haciendo lo que más les gustaba.

“La nieve me hace feliz. Y esa es una buena metáfora para mi vida, mi educación al estilo hacker. Si todos bajasen de las montañas como mucha gente piensa en educación, entonces todos descenderían por la misma ruta: la más segura. Pero la mayor parte de la ‘nieve’ habría permanecido intacta. Lo miro y veo miles de posibilidades: saltar desde un trampolín, estilo libre en una rampa, descender de una cornisa a otra... Así que empiezo a pensar que entendí lo que quiero hacer cuando crezca. Pero si me preguntan qué quiero para la adultez, sé que quiero ser una persona feliz”, concluyó Logan.

¿Crees que un enfoque no estándar en la educación puede hacer que los adolescentes sean más felices? Comparte tus opiniones con nosotros en la sección de comentarios.

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