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15 Historias que nos hicieron llorar y reír en 2016

3-22-
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La vida está llena de sucesos maravillosos, divertidos, conmovedores y, en ocasiones, tristes. Esta es la clase de relatos que cuentan personas cuyas historias hicieron reír y llorar incluso a los redactores más duros de Genial.guru este año.

  • Anoche se incendió nuestra casa. Afortunadamente, toda mi familia y mi perro logramos huir de las llamas. De pronto me acordé que la tortuga aún estaba adentro... Miré al perro y él la traía en su hocico. Así fue como mi amigo rescató a nuestro amigo en común.
  • Estaba haciendo fila en una tienda hoy. Enfrente de mí una niña de 9 años le pidió a su mamá un chocolate. Después de algunos "no", la mamá se rindió y se lo compró. La niña tomó el chocolate, regresó a la fila y se lo entregó a un niño que estaba llorando detrás de mí. Su mamá le preguntó que porqué le había dado el chocolate y la niña respondió que había escuchado cómo la madre del niño le decía que casi no les alcanzaba el dinero y que no podía encontrar trabajo. Si alguien tiene buen corazón, lo tiene desde la infancia.
  • Hace unos días fue un abuelito a la peluquería donde trabajo. Vestido a la moda de los años 70, muy arregladito, incluso me provocó ternura. Me pidió que le cortara el cabello bonito, que le hiciera un corte a la moda. Lo hice, no hablamos mucho en el proceso. Sin embargo, pensé que lucía muy ordenado y bastante atractivo para su edad. Además, a esa edad, por lo general, piden cortes "rápidos" y "cortos", no "a la moda".
    Se puso sus lentes y preguntó: "¿Me veo bien?". La chica del asiento de al lado exclamó: "Sííí, ¡tal cual un novio!". Todos sonreímos y él, con un toque ofendido en su voz, respondió: "Es lo que soy, un novio". Una sonrisa condescendiente apareció en nuestros rostros: vale, es un abuelito joven en su alma, ojalá todos fueran así.
    Mientras tanto, el viejito, retocando su cabello y levantándose del asiento dijo: "Hoy celebramos las bodas de oro".
    Se me enchinó la piel, amigos.
  • Hace dos años y medio que mi madre falleció. Hoy mi hermana me envió una foto con la frase: "¿Recuerdas esto?". Era una foto de guantes que mi mamá me tejía para que combinaran con mi chaqueta, pero no le alcanzó el tiempo, un dedo quedó sin terminar. Mi hermana encontró el estambre del mismo color, terminó el dedo y me escribió: "Es para ti, un recuerdo de mamá". Estoy en mi trabajo y no puedo dejar de llorar.
  • Me llamo Katia, tengo 25 años. Mi hijo tiene 8 y va al segundo de primaria. Lo tuve a los 17 años y no tenía la oportunidad de recibir una buena educación. Ahora trabajo como consultante en una tienda de ropa y no gano mucho. Mi hijo estudia en una escuela privada, y pago mi último dinero por eso con tal de que tenga buena educación. En la escuela le pusieron la tarea de llevar lo que más ama y escribir un ensayo sobre eso. Un niño llevó una tortuga; otro, un perro; una niña enseñó su tableta y su móvil Apple; y mi hijo... me llevó a mí. Incluso lloré mientras leía su ensayo. A pesar de que no puedo comprarle a mi hijo lo que los otros padres pueden, me di cuenta de que no me ama por dinero. Ayer cumplí un sueño suyo: adoptamos a un perro, sin raza pero fiel y bueno, y le compré un buen móvil de los que están al alcance de mi sueldo.
  • Cuando era pequeña, en el primer piso de nuestra casa vivía un hombre de cincuenta años. Parecía extraño porque siempre llevaba trajes y lentes oscuros y no tenía ni esposa, ni hijos. Le decíamos Fantomas, tocábamos en su puerta y salíamos corriendo. Luego supe que ese vecino durante toda su vida fue espía. Sentí mucha lástima por él y le regalé lo más valioso que tenía en aquel momento: mi gato. Le dije: "Acepte al gatito para que no se sienta tan solo".
  • En mi trabajo la señora de la limpieza es muy viejita. A todo el mundo le habla de "usted". Le dije a mi compañera lo raro que me parecía, la abuelita es tres veces mayor que nosotros y nos habla de "usted"; su respuesta me impactó: "Simplemente conoce su lugar. Es una señora de la limpieza, y nosotros, empleados de la empresa". Hablé con la señora y le pedí que me hablara de "tú". Descubrí que vive sola y tiene dos carreras terminadas, es botánica. Trabaja en nuestra empresa porque "todos son jóvenes y bonitos. Y yo estoy sola, no tengo a nadie. ¡Los veo y se me alegra el corazón!". Me enteré de que soñaba con un gatito persa blanco pero no tenía dinero para comprarlo. En su cumpleaños, mi marido y yo le regalamos al gato. ¡La abuelita de 78 años lloraba como una niña!
  • Ayer regresó mi esposa del trabajo enojada y cansada. Me gritó porque no había lavado los platos y porque había dejado un calcetín sobre la ventana. Parecía que la discusión era inminente, pero existe un truco. La envolví rápidamente en una frazada, le di una taza de té y fui a lavar los platos. Lo importante es hacerlo todo RÁPIDO y SILENCIOSAMENTE (sin decir absolutamente nada). Pasaron diez minutos y se calmó, se relajó e incluso se disculpó por su conducta. Este es el gran secreto de una relación perfecta. No entiendo por qué no lo comprenden todos los hombres.
  • Tenía que resolver unos asuntos urgentes, mi marido se tardaba en su trabajo y tuve que pedirle a mi hermano que cuidara a mi hija de 5 meses. Le dejé la comida y todo lo que podía necesitar. Una hora después, entré a la casa sin ruido alguno para no despertar a la bebé. Vi lo siguiente: mi hermano de 30 años y 110 kg de músculos, envuelto en una frazada de tigre como si fuera una toga, alimentaba a mi bebé. Dijo que quería sentirse como Madonna. Ahora tengo un motivo de burla para los próximos 20 años.
  • Hace unos días regresé más temprano del trabajo. Iba a casa y pensaba: "¡En cuanto llegue a casa, mi esposa se emocionará! ¿Qué estará haciendo? Tal vez esté cocinando, como siempre lo hace a esta hora". Llego a casa, entro al pasillo y escucho desde el cuarto de baño el sonido del agua y una voz masculina brutal gritando "Du hast!". Enfurecido, me acerco corriendo al baño, le tumbo la chapa y... ¡veo a mi esposa! Resulta que le gusta cantar con esa vocecita en el baño... ¡No te imaginas el alivio que sentí! La amo.
  • Mi vecina antes tenía un loro. Demasiado talentoso. En un corto lapso de tiempo aprendió a reproducir el sonido del timbre. La pobre vecina tenía que abrir la puerta 20 veces al día. Más adelante, le regalaron un perrito por su cumpleaños. Y todo esto terminó porque cuando alguien tocaba la puerta de verdad, el perro empezaba a ladrar. La vecina estaba muy feliz con su perro. Pero su felicidad no duró mucho. Al cabo de dos semanas, el loro empezó a "tocar la puerta" y luego ladrar.
  • Cuando tenía 5 años, mi madrina me llevó a un espectáculo infantil. Antes de la función, compramos flores para regalárselas a algún artista. El espectáculo terminó, todos los actores salieron al escenario y los niños empezaron a regalarles flores. Todos recibieron flores menos La Vaca. El hombre que la protagonizaba se hizo a un lado y estaba muy triste. Entonces me acerqué y le regalé mi ramo. ¡Se emocionó tanto que me levantó sobre sus brazos y saludó al público con las flores! Como si quisiera decir: miren, a mí también me regalaron flores, ¡también le gusté a alguien! Fue mi primera sensación de alegría por haber hecho algo bueno.
  • Mi marido y yo fuimos de compras a un supermercado grande. Él necesitaba comprar algo, por eso, decidimos recorrer el lugar por separado. Pasando entre los estantes, ya había tomado lo que me hacía falta, y de pronto vi a mi marido con un carrito grande que tenía un montón de cosas. Me sorprendí. A su lado estaba un viejito mal vestido y avergonzado. Mi marido le compró todas esas cosas, lo llevó a un taxi y regresó como si nada hubiera pasado. Luego, cuando le pregunté por qué se había tardado tanto y dijo que estaba viendo unas herramientas. ¡Adoro a mi mentiroso!
  • Mi hija y yo estábamos haciendo fila en una tienda. Tenía 3 años. Vestía un abrigo blanco de piel, un gorro esponjoso y unas botas con perlitas. Sus ojos se veían enormes y parecía una muñequita. De pronto escuché a un niño de 5 años llorando atrás: "Mamá, ¡quiero a esa niña! ¡Necesito una niña como ella! ¡No puedo vivir sin ella!". Su mamá y yo casi nos morimos de risa, los niños se conocieron, crecieron y este año se van a casar.
  • Conocí a un chico cuando hacía fila para tramitar unos papeles. Estuvimos ahí unas 5-6 horas, y luego fuimos a pasear. Paseamos hasta el amanecer como si nos hubiéramos conocido desde hace mil años, hablamos de todo en el mundo. Llegamos a mi casa a las 6 de la mañana. Me pidió mi número de teléfono, sacó su móvil y se le había descargado. No teníamos ni papel, ni bolígrafos. Y no había nadie a quién pedírselos. Fue entonces cuando entendí que no existe un "no puedo" sino un "no quiero". Total, buscó alrededor y de pronto apareció con una viga enorme y un pedazo de carbón que encontró tirado. Con el carbón trazó mi número de teléfono sobre la viga, la puso encima de su hombro y se fue a su casa para luego anotar mi número sobre papel. Luego me comentó que su mamá se quedó sin palabras: su hijo se había ido a tramitar unos papeles de día, estaba incomunicado porque tenía su móvil apagado, y de repente regresa a las 6 de la mañana, feliz y con una viga diciendo: "No la toquen hasta mañana".
Ilustradora Astkhik Rakimova para Genial.guru
Basado en material de Historias escuchadas
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