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9 Personas cuya vida dio un giro gracias a los viajes

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Según Mark Twain, hay "solo dos cosas que lamentaremos en el lecho de muerte: que queríamos poco y viajábamos poco".

Genial.guru encontró para ti las historias de las personas que cambiaron sus vidas por completo al pisar por primera vez nuevas tierras.

  • Le deseaba a mi marido felicidad y lo dejé irse con otra: más joven, tonta y alegre. ¿Y yo? Tomé mis ahorros, 17.800 dólares, y emprendí un viaje. Vi el vapor de los géiseres de Islandia, vi las luces de Shanghai y las playas de Australia. Me enamoraba y hacía grandes amigos. Un motorista me hizo un tatuaje de una rosa con una pistola. En Birmania me quedó una cicatriz de media pierna. Cuando regresé a casa, mi marido volvió a interesarse por mí y otra vez me deseaba. Y él para mí, ya era solo una sombra desvaneciéndose del pasado.

  • Nunca salí de mi ciudad natal hasta la edad adulta. A los 18 años, por primera vez, fui a Italia y quedé muy impresionada. Durante dos años he visitado 15 países. Ahorraba dinero, vigilaba por si salían ofertas de viaje y hacía autostop. Ahora no gasto mi dinero en cosas innecesarias. Mientras mis amigas se compran bolsos caros y vestidos con estilo, visitando salones de belleza y solariums, yo, por el mismo dinero tomo sol en Bali con camisetas que compró allí mismo por menos de 5 dólares, sintiéndome plenamente feliz.

  • Estando rodeada de amigas delgadas, siempre he tenido cierto complejo con mi cuerpo (mido 180 centímetros y peso 76 kilos). Una vez fui con ellas de viaje por Europa. Así, durante las dos semanas de nuestro paseo, ningún extranjero se acercó a ellas para conocerlas. En cuanto a mí, ya estaba casi harta de ellos: me pidieron mi número, me invitaron a ver su país, me regalaron decenas de cumplidos, diciéndome que era una verdadera belleza. Ya nunca más me afectará este complejo.

  • Hace un tiempo descubrí todo el encanto de los viajes. Durante tres años he deambulado por la mitad de Eurasia, con verdaderas aventuras, caminatas, autostop y conocimientos sorprendentes. Es justo sobre este tipo de vida que se escriben libros y ruedan películas. Entiendo que, tras haber vivido todo esto, solo puedo volverme loco dentro de las cuatro paredes de una oficina. Ahora estoy buscando a esa persona especial con quien compartirlo todo.

  • Hace seis meses me fui de viaje a Europa con un amigo utilizando couchsurfing. En uno de los países llegamos a conocer gente maravillosa, en cuya casa nos alojamos durante tres días. El chico joven que nos invitó simplemente me fascinó y yo también le gusté. Justo antes de que nos fuéramos, nos besamos. Al llegar a casa, escribí una carta de renuncia a mi empleo y me mudé al extranjero. ¡Soy tan feliz!

  • Cuando era adolescente, mi abuela me contaba sobre sus viajes anteriores. Que vivía en Etiopía y tenía una criada, que una vez en India se quedó dormida y comenzó a roncar en una negociación importante, cómo hacen las tortillas en Namibia, sobre los aguaceros tropicales, cómo ella y mi abuelo se pelearon en Egipto y luego se divirtieron viajando en camello y otras cosas también interesantes. Estas historias de mi infancia me permitieron entender lo grande, diverso e increíble que es este mundo.

  • La primera tarde en un viaje es lo que cambia tu visión del mundo. Por ejemplo, estás sentado por la noche en una playa de Barcelona o en una cafetería de Parí, y recuerdas que esta mañana te has despertado en tu propia cama y ya por la tarde estás en un lugar absolutamente diferente. Y en ese momento, las emociones simplemente te cautivan.

  • ¡Los viajes son mi vida! Ahorro cada centavo que me sobra para un futuro viaje, por lo que trabajo casi 24 horas y 7 días a la semana. Y cuánto me molesta la gente que dice: "¡Qué envidia me das!", "Voy al río y tú ya has ido a los Países Bajos" y otras cosas por el estilo. Sus salarios son más elevados, pero en su tiempo libre no hacen más que gastar dinero en cosas sin sentido.

  • Soñaba con Berlín, pero no tenía dinero. Pasé un año ahorrando para el viaje. Durante toda mi estadía no pude dejar de pensar en lo genial que me sentía allí y la forma en que recordaría después cada minuto de esta magnífica semana. El último día, estaba caminando por las calles de las afueras, vi una peluquería y decidí hacerme un corte de pelo para el recuerdo. El peluquero me propuso un corte a su gusto para que fuera una sorpresa y yo lo acepté. En una hora, de un corte de pelo aburrido que yo tenía, él creó uno tan elegante y con tanto estilo que yo jamás me hubiera atrevido a proponerlo.

    Salí de allí y vi una tienda de ropa. Decidí comprarme una camiseta súper brutal acorde a mi nuevo 'look'. Cuando regresé de mi viaje a casa, me la puse y al pasar una semana, decidí apuntarme al gimnasio para completar mi imagen. Seis meses más tarde ya tenía un cuerpo atlético y una chica se enamoró de mí por primera vez. Mi nueva relación sentimental provocó que me faltase tiempo para todo. Tuve que aprender a manejarlo bien y enseguida aumentó mi eficiencia en el trabajo.

    Cuatro meses más tarde, me ascendieron al puesto de gerente por mis logros laborales. Mis ingresos aumentaron, me compré un coche y empecé a ahorrar para la boda. Y ayer recibí una carta: mi empresa aceptó mi solicitud de traslado a la oficina que está en Berlín.
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