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En Brasil existen escuelas donde no hay clases ni maestros, pero cada graduado es feliz, inteligente y talentoso

¿Qué dirías si a tu hijo o a ti, les propusieran estudiar en una escuela donde no hay ni maestros, ni grados, ni horarios, ni aulas, ni tareas? Te suena raro pero atractivo, ¿no? La escuela brasileña Lumiar es una de ellas.

Genial.guru te recomienda leer este artículo hasta el final, a lo mejor cambies tu parecer con respecto a la educación.

Un poco sobre la escuela

El exitoso hombre de negocios brasileño Ricardo Semler abrió su primera escuela Lumiar en el 2003. Durante 20 años él se encargó de dirigir una gran empresa familiar llamada Semco. Allí introdujo un sistema autogestionado por todos los empleados. Debido al exitoso resultado de su actividad, decidió probarlo en la educación de los niños. La educación se basa en la responsabilidad en equipo e individual. El alumno recibe los conocimientos a través de la práctica, la cual esta relacionada con la vida real.

No hay maestros, solo mentores y tutores

Semler llegó a la conclusión de que la labor de profesor en el mundo moderno ya no desempeña un papel importante, los conocimientos del docente comparados con los de Google son casi nulos. Por eso, en la escuela Lumir existen dos tipos de educadores:

  • Tutor es aquel que cuida al niño y se interesa por sus noticias del hogar, asuntos de la escuela y su vida en general. Él lo ayuda a conocer el mundo, resolver problemas, responder preguntas o buscarlas conjuntamente
  • Mentor es aquel que ayuda al niño al trabajar en un proyecto, es el responsable por los conocimientos del alumno. Los mentores en Lumiar pueden no tener la eduación adecuada o grado académico. Los principales requisitos son los siguientes: conocimientos y pasión hacia su trabajo. La edad del mentor puede ser variable, pero principalmente los antiguos tutores eran personas jubildas, poseedoras de sabiduría y tiempo libre.

No hay grados, sino grupos mixtos

Los alumnos del Lumiar se unen en un grupo según sus intereses. Es decir, en la elaboración del proyecto participan niños de diversas edades. Por eso en Lumiar no hay bravucones como los hay comúnmente en las escuelas. Cada niño realiza las tareas de acuerdo a sus posibilidades. Es interesante que un niño menor pueda a veces entender mejor que un mayor.

No hay clases, hay proyectos

En Lumiar no existe un horario exacto y un plan de estudios. En lugar de esto, los alumnos elaboran proyectos sobre los cuales trabajarán desarrollando sus propias destrezas. Un proyecto dura alrededor de dos meses. Y cabe resaltar que los proyectos son increíbles, por ejemplo:

  • Zen Kitchen

Muchos estudiantes se interesan en la cocina y la práctica de entendimiento. Ellos deciden qué preparación de la comida es un buen método para entrenar su entendimiento y habilidad "vivir aquí y ahora". También en este proyecto los alumnos conocen las especificaciones de diferentes productos (su producción y aporte nutricional entre otras).

  • Moleculove

La química es una de las materias más dificiles. En este proyecto los alumnos estudiaron los procesos químicos por los que pasa el organismo humano durante el período del enamoramiento, la pasión y la simpatía. Al final del proyecto los alumnos hicieron una invención donde compaginaron el arte y la ciencia: la adrenalina leyó el rap, la vasopresina hizo un poema haiku y la dopamina fue el personaje principal del juego interactivo. Todo esto lo inventaron ellos.

  • Pequeños Rockeros

Los alumnos estudian la cultura de diferentes países y generaciones a través del rock and roll. Por supuesto, también aprenden a cantar y tocar. Ellos organizan su propio concierto tocando diferentes instrumentos y técnicas musicales. Asimismo, los niños desarrollan destrezas administrativas y sociales, conocen qué es un ensayo, una promoción y organización en un concierto. Mejoran su disciplina y su lengua inglesa.

No hay ni guardia, ni director de estudios. Hay autoadministración.

Todos los alumnos, padres y empleados de la escuela Lumiar participan en su administración. Una vez a la semana todos los que deseen van a una reunión, hablan sobre la semana pasada y elaboran sus propias reglas de comportamiento. Por ejemplo, una vez los alumnos decidieron que podían golpearse impunemente en la cabeza, pero unos días después se dieron cuenta que por qué esta decisión era incorrecta.

No hay respuestas en la pizarra, hay infinitas posibilidades

Todo el espacio de la escuela es interactivo, hay zonas abiertas, bibliotecas, mucha tecnología y libertad total. Puedes sentarte donde quieras: en un pupitre, en el suelo o en el pasto. Los alumnos pueden hacer los cambiouieran, como plantar y construir quioscos. Incluso algunos muros en la escuela son movibles para que los niños puedan escoger el tamaño de la habitación.

No hay exámenes ni pruebas, hay una calificación completa

Cada tantas horas los niños se autoevalúan. Los tutores y mentores también verifican cuánto han aprendido con el material asginado. Cada alumno tiene su propio portafolio donde están descritas sus destrezas y los conocimientos adquiridos. Dado que Lumiar es una escuela oficial, también tienen que escribir trabajos finales. Sin embargo, esto no se considera algo importante en la vida escolar. La boleta de calificaciones no es tan importante. Es más útil utilizar los conocimientos adquiridos en la vida real.

No hay tarea, hay inquietud de conocimiento

Las tareas de casa no son otorgadas habitualmente a los estudiantes. El niño escoge cómo participará en un proyecto. Él puede estudiar en casa y puede complementarlo viendo una película sobre el tema, incluso realizar una encuesta social en Internet. En Lumiar no hay obligaciones, hay oportunidades.

Para los estudiantes en Lumiar fue elaborada una plataforma digital, que se llama Digital Mosaic. Gracias a ella, los empleados de la escuela pueden dar seguimiento de cómo y cuánto aprendió el alumno, qué necesitará en este año y lo que será interesante para el próximo.

A pesar de que la escuela es muy especial, cualquier niño puede adaptarse a cualquier escuela. Lumiar es necesaria para que el niño desarrolle su talento en el ámbito que quiera trabajar. Asimismo, la metodología en Lumiar conserva todos los lineamientos estándares establecidos en Brasil. Es decir, los graduados pueden pasar cualquier examen estatal. Por cierto, el promedio de las calificaciones de los alumnos de la escuela Lumiar es de 91 sobre 100. Esto quiere decir que se encuentran por encima de las escuelas habituales.

Lumiar puede llamarse la escuela de la vida. Allí prestan atención a las preguntas más importantes, que no son mencionadas en las escuelas habituales. Por ejemplo qué es el amor y para qué vinimos a este mundo. La metodología de la escuela Lumiar fue nombrada como una de las mejores innovaciones en cuestión pedagógica en el mundo.

¿Y a ti te gustaría que existieran más escuelas como esta?

Ilustradora Natalia Kulakova para Genial.guru