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Personas de una tribu pueden permanecer más de 13 minutos bajo el agua gracias a una alteración evolutiva en sus cuerpos

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Hasta hace unos años, la teoría de la evolución humana de Darwin era simplemente eso, un postulado que revolucionó a toda una era. Sin embargo, no solemos pensar en la posibilidad de que nuestra especie actual sufra algún cambio evolutivo que compruebe la veracidad de la teoría, a pesar de que eso está sucediendo, demostrando el increíble poder de la naturaleza.

Genial.guru quiere hablarte más sobre los hallazgos que prueban que un grupo étnico llamado Bajau ha desarrollado los cambios fisiológicos necesarios para sobrevivir.

Los Bajau, los nómadas del mar

En una región acuática entre Indonesia, Malasia y Filipinas, en el sudoeste de Asia, habita un grupo étnico que vive en pequeñas casas flotantes, ya que lleva más de mil años viviendo casi literalmente en el mar. A esta comunidad que tiene alrededor de un millón de habitantes se la conoce como Bajau, y se ha vuelto altamente atractiva debido a que sus pobladores tienen una habilidad inigualable: son excelentes buzos, y pasan más del 60 % de su día bajo el agua.

Los Bajau están en tierra solo ocasionalmente, ya que obtienen todo, hasta sus alimentos, del mar. Es por eso que desarrollaron una habilidad que ninguna otra persona posee. Los habitantes de esta etnia son capaces de aguantar bajo el agua más de 13 minutos a profundidades de más de 60 metros sin equipo de buceo. Su única herramienta son unas gafas de madera que utilizan para ver bajo el agua y un cinturón de pesas fabricado por ellos mismos.

Qué sucede con nuestro cuerpo al sumergirnos en el agua

Cuando nos sumergimos en el agua o aguantamos la respiración, nuestro cuerpo activa automáticamente una función a la que se le conoce como reflejo de inmersión, en la que el ritmo cardíaco se vuelve más lento, los vasos sanguíneos de las extremidades se hacen más estrechos para preservar la sangre oxigenada solo para los órganos vitales, y el bazo se contrae.

La importancia de la contracción del bazo durante el reflejo de inmersión no es poca. Este órgano, por lo general, sirve como una reserva de glóbulos rojos oxigenados, por lo que al contraerse libera la sangre que mantiene acumulada y la envía al sistema circulatorio, incrementando el oxígeno que le hace falta al cuerpo mientras mantenemos la respiración. “Es como un tanque de buceo biológico”, dice Melissa Ilardo, una investigadora del Centro de GeoGenética de la Universidad de Copenhague.

La evolución humana y adaptación natural de los Bajau

Así que, sí, el bazo sirve para reciclar y reservar glóbulos rojos en caso de ser necesarios, pero resulta casi imprescindible para el reflejo de inmersión, que es cuando se vuelve importante mantener oxigenada nuestra sangre. Además, Melissa Ilardo tomó como preámbulo el tamaño de los bazos en las focas (animales que se mantienen gran parte del tiempo sumergidas en el agua, cuyo órgano resulta ser considerablemente más grande que el de los humanos) para empezar a investigar a los Bajau.

Aunque la habilidad de los Bajau de mantenerse tanto tiempo bajo el agua ha sido desarrollada por su entrenamiento diario y la experiencia de tantos años, también se demostró con un estudio genómico comparativo que estas personas han sufrido un cambio adaptativo y evolutivo que contribuye a mejorar dicha habilidad: el tamaño de su bazo se incrementó. Melissa Ilardo fue la principal autora de dicha investigación, en la cual hizo ultrasonidos de los bazos de los Bajau y los comparó con los de otra comunidad hermana llamada Saluan.

El bazo de los Bajau resulta ser más grande

Los resultados fueron determinantes: los Bajau cuentan con un bazo un 50 % más grande que los Saluan, y, para demostrar que no se trataba de un cambio ocurrido únicamente por el buceo, sino también por evolución y adaptación natural, también se compararon los bazos entre aquellos Bajau que practicaban el buceo y los que no, comparándolos por edad y por género. Todos los Bajau cuentan con un bazo de tamaño similar que ningún otro individuo ajeno a la etnia posee. Esto significa que han logrado una evolución en la que su bazo se ha convertido en un depósito aún más grande de glóbulos rojos oxigenados para mantener la respiración durante más tiempo.

Las variantes genéticas que comprueban su evolución

Para determinar por completo si esta variante en los bazos de los Bajau era genética y no de entrenamiento, Melissa y sus colaboradores se preguntaron si había variantes genéticas propias de lo Bajau diferentes de otras poblaciones que consiguieran dicha evolución, y la respuesta fue sí. Se encontraron variantes genéticas en el gen PDE10A. Este, en los ratones, regula una hormona tiroidea que controla el tamaño del bazo, lo que respalda la idea de que los Bajau consiguieron una ventaja evolutiva para poder permanecer más tiempo bajo el agua.

Si tomáramos en cuenta nuestros hábitos de hoy en día, ¿cuál crees que sería nuestro primer cambio evolutivo? Cuéntanos en los comentarios.

Ilustró Oleg Guta para Genial.guru
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