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10 Historias que demuestran que la vida con las mascotas no puede ser aburrida

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Los propietarios de mascotas no pueden quejarse por llevar una vida aburrida. Porque sus mascotas a veces hacen cosas tan increíbles que dan ganas de compartirlas con todo el mundo. Esto es lo que hacen los usuarios de las redes sociales

Genial.guru juntó para ti las historias más divertidas y conmovedoras acerca de las aventuras de las mascotas.

  • Hace un año notamos cómo algo estaba corriendo por la cocina produciendo sonidos raros. Resultó que era un ratón. Decidimos darle la oportunidad de resolver esta situación a nuestro gato gordo. Pero... el gato fingía que en la cocina no pasaba nada extraordinario. Pensamos que sus instintos naturales estaban suprimidos por la vida satisfecha que llevaba. Lo encerramos durante una noche en la cocina. Una hora y media después escuchamos que el gato estaba comiendo algo. Pensamos que al fin había atrapado al ratón, abrimos la puerta y vimos: el gato se había subido a la alacena, encontró el pan y lo estaba masticando.
  • Mi perro está muy bien entrenado y nunca come lo que le sirven personas ajenas. Cuando salgo de viaje de negocios, mi vecina es quien lo cuida. Pero como Johnny (así se llama) no come ni siquiera lo que le da ella, lo tengo que llamar por teléfono para que ella ponga altavoz. Solo cuando le digo al perro: "Johnny, ¡come!", él empieza a comer. Es un perrito muy inteligente.
  • Empecé a notar que alguien me estaba robando cigarrillos. Pensaba mal de todos, pero nadie aceptaba la culpa. Un día, estando en la cocina, noté cómo mi hamster se salió de su jaula, se subió a la mesa, mañosamente sacó un cigarillo de la caja y se metió debajo del sillón. Entré corriendo a la sala, moví el sillón y vi cómo estaba escondiendo el cigarrillo detrás de él. En el mismo lugar ya habían otros 10 cigarros. Mi hamsterse preocupa tanto por mí que decidí dejar de fumar.
  • Llevo casi una semana en el hospital. Cada día me visitan mis padres y me cuentan lo que sucede en el mundo. Supe que mi gato desde hacía dos días no llegaba a casa y me preocupé porque él casi no salía a la calle. Al cabo de unos días me permitieron salir a toma aire, ¿y qué fue lo que vi? Estaba mi gato afuera del hospital sentado en unas flores maullando. Me permitieron llevarlo conmigo a la habitación.
  • Mi mamá compró una aspiradora que se mueve sola como una tortuga por la alfombra. Naturalmente, a mis gatos esta cosa les encantó: la empezaron a cazar. Una vez me desperté en la noche porque la aspiradora se prendió, encendí mi linterna y... vi cómo un gato, con un aspecto totalmente solemne y orgulloso, estaba sentado encima de la aspiradora. Mientras el gato se movía con un aire majestuoso, los demás, como sus súbditos, iban caminando detrás de la aspiradora. El gato me miró con un desprecio y todo el montón se fue a la cocina. ¡Creo que están evolucionando!
  • Mi loro tiene novia: una paloma que cada día viene a la ventana y se comunica con él a través del vidrio. Incluso empezó a romper papel de colores y adornarse para parecer más atractivo. Al parecer, el amor no conoce especies.
  • Mi gato y yo vivíamos solos en un departamento rentado. Le encantaba maullar a lo loco para que me acercara a abrirle una puerta: ya sea al baño, a mi dormitorio o a donde sea solo para saludarme. Hace poco nos cambiamos a un departamento nuevo que no tiene ni una puerta. Pensé que al fin iba a poder dormir bien, ¡pero no! Este loco empezó a gritar la primera noche. Me desperté, me acerqué al umbral que no tenía puerta, fingí que abría una puerta imaginaria y el gato entró. ¡Estaba esperando a que a las tres de la mañana le abriera la puerta imaginaria!
  • Adopté a un mapache. Ahora cada vez que le doy comida, agarra pedazos y corre a la cocina a lavarlos en el lavaplatos. ¡Es muy quisquilloso con la limpieza!
  • Mi gata, cuando me ausento por mucho tiempo, primero ni se me acerca, y luego sale de la nada y empieza a gritar. Hoy, cuando regresé en la noche, sacó mis cosas del armario y con sus maullidos no me dejaba dormir... No parece gata, ¡parece esposa!
  • Mi amiga tiene una casa particular grande, y decidió celebrar ahí su boda. Llegó la hora de dar los regalos. Mi esposo y yo nos acercamos a los recién casados, y apenas abrí la boca vi un terror silencioso en el rostro de la novia. Me di vuelta y grité de susto: la gata de la novia al parecer también pensó que tenía que dar un regalo, así que atrapó a un ratón y se lo llevó. ¡Cuál fue su decepción cuando en vez de elogios escuchó gritos de susto!
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