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11 Historias que muestran lo difícil pero divertida que es la vida de un matrimonio

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El matrimonio es un "lugar" extraño, al que mucha gente tiene prisa por llegar y otros, al contrario, intentan evitar.

Genial.guru recopiló para ti 11 historias que demuestran que el matrimonio no solo es trabajo de los dos, sino también felicidad absoluta.

  • Mi marido es extranjero, solo sabe decir unas cuantas palabras en español y todas son medio groseras. Sin embargo, es capaz de llevar adelante casi cualquier conversación usando tres expresiones como mucho: "¿en serio?", "carajo" y "rayos".
    No importa cuál sea el tema.
    Este es el diálogo más reciente.
    — Amor, estoy tan cansada...
    — ¿En serio?
    — Sí, no quiero cocinar hoy. ¿Y si pedimos una pizza?
    — ¡Carajo!
    — Espera, no tenemos efectivo.
    — ¡Rayos!
    — ¿Y si vamos al cajero?
    — ¿En serio?
    Y así es como hablamos. :D
  • Estaba haciendo ejercicio por la mañana: me agaché e intenté alcanzar el piso con las manos. Mi marido salió del baño y me dijo:
    — Las reverencias ya son una exageración... Puedes decir solo: "¡Buenos días, su majestad!".
  • Decidí prepararle a mi marido una cena romántica. Se me ocurrió que hace mucho que no lo consentía por tanto trabajo que tuve durante las últimas semanas. Preparé la comida. Él tocó la puerta y vi que traía un ramo de flores. Me dijo:
    — Salí del trabajo y se me ocurrió que hacía mucho tiempo que no te regalaba flores.
  • Mi novio está internado en un hospital. Le pregunté:
    — ¿Qué te parece la vida del gato?
    — ¿Cómo? No te entiendo.
    — Pues duermes, comes. Te visito, te acaricio, me voy y tú otra vez a dormir y a comer.
    — ¡Ráscame la panza!
  • Mi marido y yo estábamos divirtiéndonos en el océano. Mientras nadábamos, un cangrejo le lastimó un pie. Esa misma noche fuimos a un bar con unos amigos, mi esposo les comentó cómo el malvado cangrejo lo había agarrado. El amigo de inmediato le preguntó: "¿Por qué?" (queriendo decir: "¿por qué parte te agarró?") y mi marido le contestó: "¡Yo qué voy a saber! ¡Porque es un cangrejo idiota!".
  • Mi esposo y yo fuimos a pasear a un parque. De pronto nos atacaron dos enormes pitbulls y mi marido, sin perder el tiempo, me empujó hacia atrás, agarró un palo y adoptó una postura defensiva. Todo terminó bien: apareció el dueño de los perros. Pero en aquel momento me di cuenta de que mi esposo hubiera dado su vida por mi, que no es un cobarde. Y que todas sus palabras de amor son verdad.
  • Regresando del trabajo recogí a mi marido de la casa de unos amigos: ellos habían pasado tres días pescando y apenas habían regresado. Encontré a mi esposo todo sucio, despeinado y medio barbudo. Llegamos a una gasolinera, él bajó a comprar un café y yo fui al baño. Cuando regresé, vi que unos desconocidos lo habían tomado por un indigente y le estaban diciendo que era un chico joven y tenía toda la vida por delante, que no era bueno perder la esperanza. Me acerqué, tomé a mi marido por sus cachetes, "lo examiné" cuidadosamente y dije: "Mmm, sí, es verdad. Es bastante simpático. ¿Sabes manejar?". Él asintió con la cabeza. "¿Quieres vivir conmigo?", nuevamente él asintió aguantándose la risa. Le aventé las llaves y le dije: "Pues vámonos, ¿qué esperas?".
  • Cuando mi marido me propuso matrimonio, acepté con una condición: mi mamá viviría con nosotros (ella me crió sola y le había jurado que jamás la abandonaría). Él lo aceptó, pero también con una condición: su mamá también viviría con nosotros. Teníamos mucho miedo de no llevarnos bien, de que nuestras madres no se hicieran amigas. ¡Pero qué va! Una vez regresamos mi esposo y yo a casa y vimos en la mesa esta nota: "Fuimos a la playa a buscar novios. Los queremos mucho. ¡No nos esperen pronto!".
  • Ayer tuvimos nuestro segundo aniversario de bodas. Les dicen "las bodas de papel". Nos pusimos de acuerdo para ir a cenar a un restaurante, pero como estaba un poco decaída, le pedí que no me regalara flores. Por la noche mi esposo me recogió del trabajo, abrí la puerta del auto y vi en mi asiento un ramo de iris de papel. Luego él me comentó que había pasado todo el día intentando dominar el arte del origami. Y por la noche me enseñó a hacer estas flores. Ahora este ramo para mí es más valioso que el regalo más caro.
  • Mi esposa hoy fue a su primera clase de italiano. Regresó increíblemente feliz. Le pregunté qué le había pasado y me dijo:
    — Estábamos aprendiendo números y llegamos hasta el 30. El maestro nos dijo que con eso era suficiente. Y todo habría sido perfecto si luego no nos hubiera invitado a decirle cuántos años teníamos. ¡Así que le dije que tenía 28 y todos me lo creyeron!
    Ella tiene 42 años y no ha en cambiado nada.
  • Mi esposo anota algunas frases mías en una libreta especial y me hace firmar debajo de ellas para que luego no le diga que no había dicho semejantes tonterías. :)
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