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12 Historias que demuestran que la vida es absolutamente divertida

12 Historias que demuestran que la vida es absolutamente divertida

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Cada día nos pasan muchas cosas: divertidas y no tanto, curiosas o un poco tristes. Y cada vez la gente comparte sus historias enIinternet, en ocasiones de forma anónima.

Genial.guru juntó algunas historias divertidas. Te invitamos a dejar por unos minutos lo que estabas haciendo para cargarte de buena vibra ahora mismo.

  • Mi marido, mirándome una vez me dijo: "¡Tan gorda y tan exquisita!". Entré en shock, y luego me di cuenta de que estaba comiéndose una hamburguesa. ¡Y yo ya pensaba en cómo iba a cobrar venganza!
  • Mi marido y yo pocas veces bebemos alcohol. Una vez se nos antojó una cerveza. Siempre sustituimos la palabra "cerveza" por "Coca-Cola" porque nuestra hija de 6 años asocia esta palabra con los marginales de la calle que siempre nos dan miedo. Estábamos bebiendo "Coca", cuando sonó el teléfono. Nuestra nena contestó: "¡Aló! ¡Hola, abuelita! ¡Todo está bien! ¿Mis padres? Están ahí bebiendo cerveza y me dicen que es Coca-Cola".
  • Estaba llorando desconsoladamente. Mi marido me secaba las lágrimas. Pensé que era muy tierno. Me acerqué al espejo... ¡y resultó que él me había dibujado bigote!
  • En la cocina mi esposa estaba preparando té, mientras nuestro perro y yo estábamos haciéndole compañía. De pronto ella se resbaló y dejó caer la taza. Atrapé a mi mujer y el perro atrapó la taza con sus dientes. Después de pasarle la taza, el perro me dio la pata. Le di "cinco" y nos fuimos, todos orgullosos.
  • Mi amiga una vez perdió a un gatito en su casa. ¡Lo buscó en todas partes! En el sillón, detrás del sillón, en el balcón, en el baño, todo sin resultado alguno... Luego se le ocurrió que tenía hambre, abrió el refrigerador y vio... a su bolita peluda dormida encima de la olla con el caldo.
  • Iba bajando en el elevador, el taxi que me iba a llevar al aeropuerto ya me estaba esperando. Me di cuenta de que algo estaba mal con mis tenis: se me había olvidado ponerles las plantillas. Dejé mis cosas en el auto y fui de vuelta a casa: a subir al piso 20 en un ascensor muy lento. Quería correr rápidamente a mi departamento, agarrar las plantillas y entrar al elevador antes de que bajara solo para evitar la molestia de estarlo esperando. Todo lo arruinó la chica que estaba parada en mi piso. Le pedí que me esperara unos 15 segundos. Ella con una sonrisa coqueta asintió. Apenas entré a casa escuché que las puertas del ascensor se cerraron. Pensé: ¿acaso era tan difícil esperarme unos segundos? Al regresar, la vi otra vez: me estaba esperando sin elevador.
  • Una vez estaba hablando con mi novio, que no sabe cocinar, qué haría él si lo hubieran dejado en casa con unos niños pequeños, sin medios de comunicación pero con un refrigerador lleno. Pensó mucho y luego agarró mi brazo con temor: "¡No inventes! ¡No puedes dejarme solo con los niños antes de que ellos puedan comer tallarines instantáneos!"
  • Mi novio (ahora marido) el día de nuestra boda escribió en una linterna china: "Llévensela, por favor, no la conozco".
  • Una vez fui a recoger a mi hijo de la escuela y vi algo muy tierno: una compañera suya sacó de su bolsa una empanada, la dividió a la mitad y le pasó una mitad a él. Al día siguiente, le digo a mi hijo: "Ahora debes comprarle algo a la chica tú". Le di dinero para unas golosinas y lo mandé a la escuela. Por la tarde le pregunté:
    - ¿Qué tal? ¿Le compraste algo a tu compañera?
    - No. Le di dinero.
  • Desde hace tres días mi hermano hurta mi teléfono por unos segundos y me instala como alarma canciones que odio. Ayer me desperté con "Rabiosa" de Shakira, y hoy, con "Despacito". ¡Ya me cansé!
  • Estaba cocinando y me di cuenta que necesitaba cebolla. Le pedí a mi marido que fuera rápidamente a la tienda a comprarla (está a 3 minutos de la casa). Regresó 40 minutos después, gritándome desde el umbral: "Amor, ¡no encontré la cebolla! ¡Pero te traje eneldo!". Empecé a reírme a carcajadas y él, confundido, me pregunta: "¿Qué hice de divertido?"
  • Practico tiro con arco. Una vez dejé mis flechas en casa de mi abuela. Regresé y ya no estaban. Luego las encontré en su huerto entre los tomates. Resulta que la abuela usó mis flechas para tutorarlos.
Basado en material de Подслушано
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