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14 Historias de personas que encontraron su media naranja

14 Historias de personas que encontraron su media naranja

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Amor: una llama misteriosa que puede incendiarse en la primera cita o bien mantenter su calor durante años, para luego convertirse en una hoguera viva. En todas las relaciones existe ese momento en que, de una vez por todas, te das cuenta de que es justamente esa persona con quien quieres pasar toda la vida.

Genial.guru escuchó historias sentidas sobre cómo las personas se han dado cuenta de que eran el uno para el otro y estaban predestinadas a estar siempre juntos.

  • Cuando tenía 16 años, mi padre nos abandonó. Nos mudamos a otra ciudad y fui a otra escuela. Sufría el estrés del divorcio de mis padres y dejé de hablar por completo. Cuando me trasladé a una nueva clase, le gustaba a un chico y le escribí sobre mi problema en una hoja de papel. Él no se rindió y nos apuntó a los dos en una actividad literaria. Lo hizo para que yo pudiera salir del pozo en el que me encontraba. Y con 18 años me propuso casarnos y yo conseguí decir "sí" por mí misma. Llevamos 5 años de matrimonio, tenemos un hijo de 2 años y a menudo cantamos con una guitarra.

  • Un chico que me gustaba me confesó su amor. Y todo cambió a la vez: quiero trabajar, hacer cosas, viajar... incluso limpiar y lavar los platos, todo me apetece. Y lo más importante: quiero vivir. Vivir mi vida de verdad. Morder un melocotón suave y jugoso y dejar que el jugo fluya por mis mejillas. Todo ocurrió como fruto de esto. Me di cuenta de lo que significaba ser yo misma. Aquí existía algo valioso e importante para mí, un tanto inusual.

  • Mi novio vive a dos mil kilómetros de mí. En coche se tardan dos días. Hace una semana no respondí a sus llamadas y SMS (estaba durmiendo). Al día siguiente, por la noche, sonó el timbre de mi apartamento. Y ahí estaba él, tenía miedo de que me hubiera sucedido algo.

  • Sólo hace poco tiempo, por fin, entendí lo mucho que me ama.
    Mi hombre odia coser, pero al ver lo cansada que yo estaba después de trabajar siete días a la semana, sin días libres, él hizo el dobladillo del vestido que me pondría para la fiesta de la empresa. Estaba tan concentrado... hasta tenía la punta de la lengua fuera por la tensión y murmuraba algo para sí mismo, como un costurero de verdad.
  • Mi novia ronca como un marinero borracho. Siempre me es difícil conciliar el sueño. Pero una vez se fue una semana a visitar a su madre y me di cuenta de que echo de menos sus ronquidos... no duermo bien. El fin de semana fui a verla. Por fin concilié el sueño profundo.

  • Mujer, 21 años. Toda la vida adulta he sido terriblemente perezosa. Mis padres siempre se peleaban conmigo debido a mi pereza. Nunca cocinaba ni limpiaba. Siempre que me levantaba de la cama, lo hacía tras unos cuantos gritos y me ponía con las labores de la casa entre lágrimas. Hace un año me enamoré. Y ¡voilà! Fácilmente me levanto por las mañanas, me muevo por el apartamento con buen humor, volando como una mariposa, canto y cocino deliciosos platillos calientes, la casa está siempre limpia, la ropa lavada y planchada. Mis padres están muy contentos, pero no quieren ni pensar en ello. Por si acaso, en silencio, rezan para que un día él me proponga matrimonio.

  • Rompí con mi primer novio porque, al volver yo del trabajo, no le preparaba una cena completa de tres platillos. Al segundo lo dejé una semana antes de la boda porque no ayudaba a su madre a recoger las fresas (a él no le importaba que tuviera una terrible alergia a esta baya). Recientemente, me fui a vivir con un amigo de mi juventud y ahora estamos planeando nuestra boda. A veces vuelvo a casa del trabajo sobre las 10 de la noche. La casa está limpia, la cena caliente y él me está haciendo un té. Y no importa lo perezosa que sea, tengo ganas de cocinar para él 3 platillos e ir a ayudar con la recogida de patatas en el campo de sus padres.

  • Mi temperatura corporal, normalmente, es muy alta. Las palmas de mis manos sudan mucho. Siempre he sido muy tímida al respecto, sentía mucha vergüenza cuando me decían: "Tienes las manos demasiado sudorosas". Pero mi novio, en nuestra primera cita dijo que, como se describe en "Romeo y Julieta", la manos calientes y húmedas son una señal de sensualidad y que a él eso le encanta.

  • Mi marido a veces habla en sueños. Una noche leía un libro en la cama, mi marido ya estaba dormido y entonces oí que él estaba con alguien en un divertido diálogo: "La amo mucho. La amo tanto que deseo que ojalá todo el mundo tuviera una esposa como la mía... pero tú, a la mía, ni siquiera la mires". Creo que mi matrimonio es un éxito.

  • Tengo miedo a las arañas desde el momento en que mi padrastro me dejaba encerrado en el sótano y las veía por las paredes y subiendo sobre mí. Mis amigos y mi ex novia siempre se reían de mí. Estaba muy, muy molesto. Por eso quería curarme de esta fobia, pero no lo conseguía. La he odiado siempre, hasta que comencé a salir con otra chica a la que confesé mi debilidad. Ahora ella coge las arañas que veo en las paredes y me calma. Yo estoy pensando dónde esconder el anillo para que no lo encuentre antes de tiempo.

  • Soy "cuadernófilo": me encantan los artículos de papelería en todas sus formas, pero mi mayor pasión la tengo por los cuadernos a cuadros con grapa y, obligatoriamente, de 48 hojas. Debe haber un diseño perfecto en su exterior e interior. Cada vez que tengo que elegir uno nuevo favorito, cuento sus hojas, porque me temo que no sea "virgen". Mi novia me encontró haciendo esto y tuve que explicarle todo. Ella me respondió con calma que ama los lápices. Como resultado, estuvimos atrapados en una librería más de media hora. La amo. Y a los cuadernos.

  • Estoy a dieta. Lo único que tengo en casa es arroz. Llamé a mi chico a medianoche (no vivimos juntos todavía) para decirle que me estaba muriendo de hambre y no podía conciliar el sueño. Fríamente, respondió que tenía que levantarse temprano al día siguiente, por lo que no podía hablar. En 30 minutos, me trajo un pedazo de pastel, bocadillos y me regañó por la dieta.

  • Estoy obsesionada con la ortografía y la gramática. Un día discutí con un chico que escribía, que parecía no haber visto nunca un libro de Lengua en castellano. Resultó que él era igual que yo, adicto, pero a las matemáticas. Nos reíamos el uno del otro y bromeábamos entre sí durante un tiempo. Como resultado, nos pusimos de acuerdo para darnos clases mutuamente. Bueno, así es cómo empezó. Hemos estado saliendo durante cuatro años y recientemente me lo ha propuesto. Una boda pronto.

  • Tengo el pelo negro azabache y la piel muy pálida, si me pinto los ojos con colores vivos parezco una bruja de verdad. Iba en el metro y una anciana entró, me miró y empezó a santiguarse. Decidí bromear y comencé a fingir que estaba haciendo magia con mis manos. El chico, que estaba sentado cerca de mí, se dio cuenta y comenzó a temblar, bailar sus ojos y a decir que algo le estaba poseyendo, la abuela entró en estado de shock, casi no pude contener las ganas de reir, la gente en el vagón tampoco podía aguantar la risa. En mi estación, el chico corrió detrás de mí. Llevamos casados 5 años. En la boda, mi primer brindis fue... ¡para la abuela supersticiosa del metro!

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