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15 Historias de amor que no se olvidan

15 Historias de amor que no se olvidan

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Digan lo que digan, el amor fue y sigue siendo la fuerza que mueve el mundo y lo cambia para mejor. No siempre es grande, vivo y visible desde afuera, y puede que no necesite ser gritado a los cuatro vientos. Podemos encontrarlo en pequeños detalles: en realidad, para iluminar el camino en la oscuridad, no hace falta una gran lámpara, basta con una pequeña, pero segura linterna.

Genial.guru ha reunido para ti historias conmovedoras y divertidas sobre diversas manifestaciones del sentimiento más bello del ser humano.

  • Ayer fue mi segundo aniversario de boda. Mi marido y yo nos pusimos de acuerdo para ir a un restaurante por la noche, pero no estaba de humor y le pedí que no me regalara flores. Por la noche, vino a recogerme. Abrí la puerta del auto y allí, en el asiento, encontré un ramo de lirios de papel. Entonces me contó que tardó medio día en dominar el arte del origami. Después, al llegar la noche, me enseñó cómo hacer estas flores. Este ramo vale para mí mucho más que cualquier otro regalo, por muy caro que sea.
  • Mi marido está en un viaje de negocios. Me llama todas las noches antes de ir a la cama para que le cante una canción de cuna. ¡De cuna! Dice que no puede dormirse sin ella. El hombre tiene 40 años, "es alto y fuerte como un roble". Ahora está abriendo la tercera sucursal de su empresa en el extranjero; es un tipo de aspecto serio, con un tatuaje que le cubre media espalda... En cuanto a la canción de cuna, no puede ser cualquiera, tiene que ser una de los dibujos animados de su infancia. ¿Y yo qué...? Lo mío es cantar...
  • Mis padres salieron durante 7 años antes de contraer matrimonio y todo ese tiempo mi madre pensaba que mi padre era conserje (así se lo dijo). Después de la boda, mi madre se enteró de que era piloto de Boeing.
  • Mi madre olvidó cómo hablar tras sufrir un accidente cerebrovascular. Recuperó el lenguaje lentamente y no como esperábamos, pero la primera frase que dominó fue: "Te amo, mi hija".
  • Tengo a una abuela que vive en el pueblo. De pequeña, mis padres, me llevaban allí a la mínima oportunidad. En la casa de al lado vivían unos abuelos que tenían un nieto cuatro años mayor que yo: él me cuidó cuando nadie se fijaba en mí. Cuando yo tenía 3 años, me curaba las heridas de mis rodillas. A los 5, me enseñó a leer. Al cumplir 10, me protegía del resto de los chicos. Cuando cumplí 15 años, llegué al pueblo y él estaba en el ejército, fue el verano más largo de mi vida. A los 17 años me ayudó a superar la muerte de mi amiga. A los 19, me sacó de una depresión. Ahora tengo 24 y él 28 años. Ahora es mi marido.
  • Conversaba con una amiga, que me estaba contando que se había depilado el vello del labio superior. Mi marido estaba sentado leyendo un libro junto a nosotras. Mi amiga, de repente, se volvió hacia él y le preguntó si quería que su esposa se depilara también esa zona. Sin la más mínima vergüenza, mi esposo respondió: "¡Mira, estoy orgulloso de mi gatita!" Y siguió leyendo el libro.
  • De soltero, yo no cocinaba para mí, comía en cafeterías, bares o compraba platillos ya preparados. Y no lo hacía porque no supiera cocinar, sino porque odio fregar sartenes y ollas, sobre todo, las especialmente grasientas y con restos de comida resecos. Todo esto me produce fobia. ¡Me saca de quicio! Ahora estoy casado. Y cuando mi esposa me pide que friegue los platos, silenciosamente voy y los friego; me enfado, pero los friego; casi exploto, pero los froto, llego hasta el último recoveco de las ollas. Y todo esto porque mi amor por ella es mucho más fuerte que el odio a las cacerolas sucias.
  • Tengo 24 años. Mi hermano, 10. Hace un par de meses, me puse a dieta, adelgacé y quedé radiante. Hace poco estaba delante del espejo, admirándome, y de repente vi que mi hermano estaba cerca de mí. Le di un golpecito con el codo: "¡Oye, chico! qué hermana más guapa tienes, ¿no?". Y él, con cara de póker, respondió: "¿Sabes? Me parece que no has perdido ni un gramo de peso". Esperaba que yo respondiera furiosa y soltara todo lo que llevaba dentro. Con la misma cara seria continuó: "Para mí, siempre has sido delgada y hermosa".
  • Hace poco rompí con mi novio, al que quería mucho, y estaba deprimida. Poco tiempo después, un "admirador secreto" comenzó a mandarme flores. Al verlas, mi estado de ánimo mejoraba de inmediato. Ayer descubrí que este "admirador secreto" era mi padre, el más querido, el mejor padre del mundo.
  • En el noveno mes de embarazo, le pedí a mi marido que me pintara las uñas de los pies. Él protestó mucho tiempo, diciendo que no sabía, que no era algo que hacían los hombres. Ofendida, me fui a la ducha y entonces oigo: "OK, Google, ¿cómo se pintan las uñas?"
  • En nuestro pueblo, vive un abuelito. Tiene un perrito viejo, muy viejo. Este tiene algunos problemas con sus patas, simplemente ya no puede caminar. Por lo que este abuelo, en cuanto llega la primavera y ya no hace frío, lo lleva en brazos a la calle y lo pasea: lo carga en sus brazos durante horas, de un lado a otro, a pesar de que no es un perro pequeño. Lo que no imaginan, es la mirada fiel de este hacia su amo... lamiéndole las manos en señal de agradecimiento y cariño. Me siento muy triste cuando los veo. ¿Habrá en este mundo una persona más grande que este débil anciano?
  • Yo trabajo por turnos: dos días en el trabajo, dos en casa. Mi esposa comenzó a prepararme el almuerzo con todo tipo de golosinas y sorpresas. Me regocijo como un niño cuando encuentro un regalo en mi lonchera: notas deseándome buen apetito, diciéndome cuánto me ama. Nunca nadie hizo esto por mí antes.
  • Hasta hace poco comprendí lo que significa el amor hasta el fin de los días. Mis abuelos tienen 77 años y lo hacen todo juntos. Pero mi abuela ve muy mal y mi abuelo apenas oye. Así, me cuenta ella, "yo oigo por él y él ve por mí".
  • Yo sabía que las mujeres embarazadas eran extrañas y caprichosas. Y estaba preparado para esto. O más bien, pensaba que lo estaba. Y ahora, con una pinza, estoy "depilando" frambuesas, porque son "peludas y espinosas"...
  • La mayor parte de mi infancia, la pasé visitando el trabajo de mi madre: un centro de rehabilitación de oncología infantil. Un caso, en concreto, me dejó impresionada para toda la vida: una chica de 17 años de edad y su novio. Ella tenía un osteosarcoma; se sometió a varias sesiones de quimioterapia y le amputaron la pierna izquierda por encima de la rodilla. Una vez, vino a visitarla su novio, y ella le dijo que deberían separarse, que él debía vivir su vida. Él respondió con un "no" rotundo: ella era lo mejor que le había sucedido. Hace poco, me encontré con ellos por casualidad. Ella llevaba un pantalón con una prótesis, por supuesto, e iban de la mano con sus dos hijos. Empecé a hablar con ellos, y su hijo mayor (de 6 años) intervino en la conversación. Muy orgulloso, dijo que su mamá era la mejor del mundo: ¡Era Terminator!
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