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15+ Personas que se dieron cuenta de que la vida es demasiado corta para pasarla en un trabajo que no te gusta

¿Cuántas personas reflexionan sobre cambiar de profesión, pero aun así continúan yendo al trabajo día tras día? El miedo a empezar desde cero, el temor a cometer un error y la presión por parte de los demás desalientan incluso a aquella persona que tiene todas las posibilidades de volverse exitosa en un nuevo campo. Por fortuna, existen valientes que, a pesar de todo, encuentran fuerzas en sí mismos para dejar su tedioso trabajo y hacer lo que más les gusta.

En Genial.guru, admiramos a las personas que no les temen a los cambios y a dominar una nueva profesión cuando lo deseen. Por eso queremos contarte algunas alentadoras historias que demuestran que todo es posible, solo tienes que desearlo de verdad.

  • Mi padrastro era un hombre común, cosía sombreros en los años 90 y trabajaba como taxista. Un día, encontró unas pinturas en casa y comenzó a dibujar cuadros modernistas. ¿Aún piensas que es demasiado tarde para hacer lo que más te gusta?
  • Mi mamá trabajaba como programadora en una institución pública, pero en los años 90 le dejaron de pagar y ella, junto con mi padre, se fueron a vender al mercado. Durante 20 años, ellos tuvieron una tienda de productos de limpieza. Cuando cerraron (no pudieron hacerle frente a la competencia de las grandes tiendas), mi mamá tenía 60 años y se convirtió en masajista. Al parecer, ella siempre había querido trabajar con las manos y le gusta mucho entender la anatomía. Y ella es feliz cuando las personas se recuperan después de su trabajo. En 4 años, se ha vuelto muy solicitada. La admiro mucho.

“Serví en el ejército durante 15 años, ahora soy manicurista”

Mi exnovia tomaba cursos de pedicura. Un día, me causó interés y pensé en probar a aprender a hacer lo mismo. Todo comenzó con eso. Recibí mi certificado y ahora hago manicura en un salón de belleza, y por cierto, no me queda mal.
  • Nací y me crie en una pequeña aldea. Difícilmente terminé mis estudios y me fui a trabajar de cajera y vendedora. Es curioso, pero la reforma en el sistema de pensiones me empujó a cambiar mi vida. Me di cuenta de que aún tenía mucho tiempo por trabajar, entonces, ¿por qué no dedicarme a lo que me gustaba, la programación? Empecé a hacer ejercicios en línea, leer libros y ver videos. Le dedicaba todo mi tiempo libre, aun tomando en cuenta que no era mucho, ya que tenía que seguir trabajando y dedicarme a mi pequeña hija.
    Cuando empecé a buscar trabajo, recibía rechazo tras rechazo. Empecé a desesperarme y pensé que nadie querría contratar a una programadora principiante de 30 años. Después de un tiempo, resultó que mi currículum estaba mal redactado. Cuando lo corregí, las compañías empezaron a llamarme a entrevistas. Actualmente, trabajo como programadora desde hace 3 meses y obtengo una gran satisfacción por mi trabajo. Y lo más importante es que, cuando voy a la oficina, no pienso en que estoy harta de esto. ¡Soy muy feliz!

Hoy, mi mamá y yo nos graduamos

  • Hace un tiempo, trabajaba como almacenista y era un vendedor experimentado en el mercado. Laboraba 7 días a la semana, incluso cuando todos tenían días festivos obligatorios, yo recibía mercancía. Mi salario era bajo, a pesar de tener grandes responsabilidades. Una vez, un conocido me ofreció ir con unos masajistas (tengo que decir que yo ya sabía dar masajes clásicos y había terminado unos cursos cuando era joven) y acepté. Actualmente, trabajo como masajista-terapeuta. Les ayudo a las personas en su recuperación después de un derrame cerebral. Es algo increíble cuando algo que no había funcionado hace tiempo cobra vida. ¡Simplemente no tengo palabras!
  • Trabajé hasta los 40 años como contador. Con el tiempo, me di cuenta de que mis hijos estaban creciendo, la vida se iba y yo me esclavizaba por completo en el trabajo. En mi cabeza, siempre tenía números, cuentas y todo tipo de tonterías. Desde hace 5 años, no podía relajarme moralmente. Dejé todo, compré herramientas y me dediqué a la remodelación de departamentos. Me dedico a la carpintería. Gano lo mismo, pero tengo tiempo libre de sobra.
  • En la foto de abajo se encuentra Sergey Gilev, él tiene 40 años. Durante 9 años, trabajó en una agencia deportiva. Paralelamente, cuando cumplió 32 años, se metió a estudiar actuación. En un principio, tuvo pequeños papeles, pero en verano de 2020, Sergey interpretó el papel de un importante villano en la serie más discutida de este verano en Rusia.
  • Mi tía estudió en la Facultad de Geografía y siempre trabajó como ingeniera geóloga, pero cuando cumplió 40 años, quiso cambiar algo y empezó a estudiar español, durante medio año se fue a trabajar a México. Actualmente, está terminando su maestría en la Facultad de Filosofía como profesora de ruso para extranjeros y paralelamente cría a su hija.
  • Mi amigo se graduó de financista en 2003. Trabajó en un banco y tuvo bastante éxito en su carrera laboral. Después se dio cuenta de que su vocación era la medicina. Obtuvo una beca para la carrera de Medicina, estudió durante 7 años, y actualmente trabaja como cirujano robótico (cambia las articulaciones desgastadas por unas de titanio), les regresa la felicidad de una vida plena a las personas.

“Mi mamá terminó la universidad con un doctorado en Ciencias Sociales. Su objetivo era graduarse a los 60 y lo hizo con un año de antelación”

  • Nunca soñé con una boda extravagante, pero precisamente eso cambió mi vida. Antes de mi boda, estuve trabajando durante 8 meses en el sector financiero y odiaba mi trabajo. Conocí a mi esposo y me propuso matrimonio, y yo me encargué por completo de la organización de la boda. Me gustó tanto el proceso que, paralelamente a mi trabajo, obtuve una segunda licenciatura y me metí a trabajar en una agencia de bodas. ¡Ahora soy organizadora de bodas! Estoy tan feliz de no haber tenido miedo a los cambios. ¡Voy a mi trabajo como si fuera a una fiesta!
  • A los 33, emigré y perdí la posibilidad de trabajar en mi profesión, así que comencé a dibujar seriamente. Antes, esto solo era un hobby. Soy autodidacta. En 4 años, me convertí en pintor a tiempo completo. Actualmente, me gano la vida así y no me va nada mal. © ThistleArts / Twitter

“Antes de trabajar como peluquero, Renat trabajó durante 14 años como economista. Actualmente, para que él te corte el cabello, tienes que hacer cita con un mes de anticipación”

  • A los 31, dejé las ventas y me fui al diseño de interfaces. Simplemente tomé unos cursos, pasé mis prácticas profesionales y continué trabajando ahí mismo. Desde hace 2 años soy feliz.

“Lo que empezó como un pasatiempo (reparando y vendiendo computadoras en el garaje), creció hasta ser un exitoso negocio en el cual vendo al menos 5 computadoras a la semana”

  • Durante mucho tiempo, trabajé en el sector de ventas. Desde la venta de rines y teléfonos hasta lanchas. En mi último lugar de trabajo, tuve un periodo de neurosis y depresión, dormía mal y mi salud empeoró drásticamente. Estaba harto de mi trabajo en todos los sentidos. La idea de tener que volver a sentarme en una oficina me lanzó a un abismo y tuve que renunciar.
    Después de estar en casa durante un mes y medio, me encontré con una vacante de aprendiz de herrero en una fábrica. Y pronto mi vida cambió. Sí, el trabajo es pesado y peligroso, pero gracias a él recuperé mi tranquilidad y seguridad en mí mismo. Mi sueño volvió tranquilo, mi panza desapareció y la grasa se reemplazó por músculos, en general, me empecé a sentir mejor. Lo más importante es que comencé a tener una nueva perspectiva para mi vida. Tenía miedo de cambiar mi forma de trabajo, pero no me arrepiento de nada.

Y tú, ¿conoces a alguien que no haya tenido miedo de cambiar de profesión, a pesar de su edad?
¿O tal vez tú mismo tienes tal experiencia?