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20+ Personas hablaron sobre las cosas que las sacan de quicio en el extranjero

Cuando viajamos a otro país, actuamos según las reglas adoptadas allí. Sin embargo, la diferencia de mentalidad y cultura puede jugarles una broma cruel incluso a los viajeros más experimentados. En el mejor de los casos, la ignorancia causará desconcierto entre los lugareños, y, en el peor, dará lugar a una multa o a una pena de prisión.

Para evitar que los viajes de nuestros lectores se vean eclipsados por malentendidos sin sentido, en Genial.guru queremos compartir con ellos más información sobre reglas de conducta absurdas y algunos fracasos molestos en el sector de servicios en el extranjero.

Tráfico y transporte

  • En la India, un conductor de bicitaxi te cobrará varias veces más si no hablas hindi. Y, en los estados del sur del país, las rutas y los números de los autobuses ni siquiera están traducidos al inglés de los idiomas malayalam y canarés.

  • En comparación con Europa occidental, en Bulgaria, Montenegro y Georgia, el nivel de cultura de conducción es muy bajo. A menudo, nadie respeta las reglas.

  • Si vas al Reino Unido, prepárate para lo costoso de los viajes en transporte público. Un boleto de metro de Londres cuesta alrededor de 8 USD.

  • En Israel, es imposible encontrar transporte en sabbat. Los sábados hay que moverse a pie o en taxi.

  • En Vietnam, durante las horas pico, los automóviles circulan por las aceras. Al igual que los ciclistas en Holanda, se desplazan a gran velocidad y saltan a la parte peatonal. Estos últimos, por cierto, también lanzan maldiciones en forma de deseos de enfermedades a un peatón vacilante.

  • En Tailandia es imposible encontrar un taxi con un asiento infantil, y eso que viajar allí está lejos de ser seguro.

Las tiendas

  • Nos saca de quicio cuando los vendedores ambulantes se dan cuenta de qué país somos y comienzan a gritar palabras sueltas en nuestro idioma a viva voz.

  • En Suecia y en otros países europeos, muchas tiendas aceptan solo tarjetas de crédito.

  • En Europa no hay ni una tienda abierta los domingos. Sí, ni siquiera puedes comprar pan. En España, todas cierran diariamente por la siesta. En Grecia, en verano, no abren por más de 6 horas al día.

  • En la India no existe el concepto de una fila en una tienda. Quien es capaz de empujar a todos y llegar al mostrador es quien comprará comida primero. Las filas constan de 20 o 30 personas, por lo que puedes permanecer allí durante horas.

  • Si pasas mucho tiempo pensando y, al final, no compras una cosa en una tienda tailandesa, diciendo que no te gustó, muchos vendedores se mostrarán francamente agresivos. En general, todos son tranquilos allí, pero, si algo sale mal, inmediatamente comienzan a gritar.

El servicio

  • Almorzamos en un restaurante sencillo en Verona, Italia. Imagínate nuestra sorpresa cuando en el recibo encontramos un monto diferente al que estaba en el menú. Resultó que se trataba del coperto italiano, un impuesto al servicio cuya cantidad depende de la popularidad del establecimiento y su ubicación.

  • En Europa (y en todo el mundo), Internet es muy caro. Estamos tan acostumbrados a su escaso valor que puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza.

  • Da la sensación de que, en Europa, en el sector servicios no trabajan personas, sino robots. Es imposible ponerse de acuerdo humanamente. A veces se llega al punto de lo absurdo. Una vez, reservamos en línea dos lugares en un autobús, pero el día de la salida se nos unió una tercera persona. Estábamos seguros de que podríamos resolver ese problema. Llegó un autobús para 50 personas en el que solo se habían ocupado 4 asientos. El conductor cargó nuestras maletas y ni siquiera nos escuchó: “está reservado para dos, solo llevo a esos dos”. Y así terminamos viajando unos 100 kilómetros en un autobús vacío.

  • En Europa, el café tiene diferente precio dependiendo de si se toma en la barra o en una mesa.

  • En las calles del sudeste asiático hay una gran cantidad de cables extendidos. Además del hecho de que estropean las fotos, debido a esto, a menudo hay interrupciones en la electricidad.

  • En India, Nepal y Sri Lanka, si llamas a un plomero, electricista o cualquier otro trabajador, prepárate para que pasen toda una semana prometiéndote “estar por llegar” y no apareciendo nunca. Sucede lo mismo con los pedidos del agua: puedes pasar mucho tiempo esperándolo y, como se sabe, es mejor no beber agua del grifo en esa parte del mundo.

La comida

  • Si en un restaurante indio pides que preparen un plato sin especias, tu boca igual se quemará. Ni siquiera intentes arriesgarte a probar el picante medio.
  • En Alemania es normal eructar durante las comidas y, a veces, hasta liberar gases. En el mejor de los casos, los alemanes se disculparán como si solo hubieran estornudado.

  • Pequeña molestia: en Francia solo se venden palomitas de maíz frías.

  • En Italia no beben té. Lo máximo que se puede encontrar en cualquier establecimiento es una bolsita de té por 3 EUR. En un supermercado, por cierto, por 3 EUR puedes comprar 2 paquetes completos de té.

  • Solo los más afortunados logran no contraer una infección estomacal en su primera semana en la India (incluso si se lavan bien las manos y cocinan sus propias comidas). Pero después de varios días de sufrimiento inhumano, la inmunidad se desarrolla de por vida.

  • En los países del sudeste asiático comen con la mano derecha. La izquierda es para manipulaciones “impuras” en el baño. Si no quieres ser ridiculizado, no toques la comida con ella.

Hábitos, supersticiones y estilo de comunicación

  • En Tailandia, Indonesia y otros países del sudeste asiático, se acostumbra quitarse los zapatos al ingresar a cualquier interior. Descalzarse en la puerta de todas las tiendas y comercios es agotador.

  • En Canadá, quejarse de alguien ante las autoridades pertinentes no es delatarlo, sino ser atento. Una vecina puede ir a visitarte con un pastel, tomar el té y hacerle un cumplido a tu hija. Y, 30 minutos después de su partida, un servicio de verificación irá a verte después de recibir una queja porque tu césped no estaba cortado.

  • Los noruegos nunca se sentarán frente a un extraño en un autobús. En cambio, se mantendrán de pie, molestándose los unos a los otros y empujándose.

  • La ostentosa amabilidad de los europeos es confusa. Visité a una amiga en Suecia, y me recibió como a una reina. Su esposo sueco me ofrecía ayuda persistentemente, llevándome en su auto por la ciudad, aunque intenté negarme. A mi regreso les dije a todos que nos equivocamos al considerar a los europeos inhóspitos y fríos. Y luego ella me llamó y me pidió que nunca más volviera a visitarlos. Resultó que el cónyuge se había sentido incómodo, y lo había impactado el hecho de que me hubiera quedado con ellos durante un mes.

  • En Georgia es molesto tener que mantener una conversación con los locales incluso al realizar tareas tan simples como ir a una tienda. Tal vez a alguien le guste, pero cuando comprar cualquier cosita se convierte en una conversación de 15 minutos, es irritante.

  • En Asia no tienen absolutamente nada de prisa. Cuando llegas tarde, por ejemplo, al aeropuerto, tu taxista puede detenerse al costado de la carretera y comer comida callejera durante mucho tiempo.

  • Si preguntas por una dirección en muchos países del sudeste asiático, te mentirán y solo te confundirán. En general, les gusta mentir sobre todo sin ninguna razón en particular.

  • Un mismo gesto de cabeza de una persona de la India puede significar, según el contexto, “sí”, “no”, “no sé”, “pon la palabra que quieras”.

Reglas y multas

  • En China saca de quicio la necesidad constante de pasar por detectores de metales en las calles, especialmente en el centro de la ciudad. En España se debe pagar una multa de hasta 500 EUR si a un policía le parece que le respondiste irrespetuosamente.

  • El metro de Berlín está dividido en zonas. La multa por estar en un área con el boleto incorrecto es de 80 EUR. Y eso que el boleto se compra solo en máquinas expendedoras y no hay nadie a quien preguntarle nada.

  • En Singapur recibirás una multa de 400 USD por tirar una colilla o un chicle al suelo. El deseo de fumar en un lugar público te costará 800 USD.

  • En Egipto está estrictamente prohibido tomar fotos de instalaciones militares y agencias gubernamentales. Una imagen así te costará una pena de prisión.

Servicios pagados y transacciones monetarias

  • En las tiendas europeas, los vendedores de Oriente Medio no pegan etiquetas de precio en los productos y se benefician de los turistas. Sin embargo, un fraude puede ser descubierto rápidamente: basta con ir a la tienda vecina y encontrar el mismo producto 2 veces más barato.

  • En Europa no es posible pagar algunos servicios en efectivo. Por ejemplo, sin tarjeta no hay traslado desde el aeropuerto.

  • En los países occidentales e Israel es necesario dar propina por todo: cuando te limpian la habitación, cargan tu maleta, hasta cuando te dan una toalla junto a la piscina.

  • Los descuentos y las promociones en Europa no se anuncian, sino que debes conocerlos y avisar de tu conocimiento antes de comprar un boleto. Por ejemplo, en Londres puedes ir a casi todos los lugares en pareja y con el mismo boleto. Para hacer esto, sin embargo, primero debes comprar un boleto de tren, no de autobús. Esta información es imposible de encontrar en Gran Bretaña, solo se comparte en la red.

  • Un ascensor en Georgia cuesta 10 tetri yendo hacia arriba (ir hacia abajo es gratis). Parecería que son centavos, pero si no los tienes (y, por regla general, no aparecen en tu bolsillo), tendrás que subir a pie. Si tienes un par de maletas, esto no es muy agradable que digamos.

Varios

  • No hay cortinas en las ventanas en Suecia y en los Países Bajos. En Francia ni siquiera son comunes las redes contra insectos.

  • La mayoría de los departamentos daneses no tienen bañera, solo ducha. Y la cabina puede estar no solo en el baño, sino también en la cocina.

  • Los enchufes “incorrectos” pueden sacarte de quicio en cualquier país, especialmente si te queda 1 % de carga y lo descubres por la noche.

  • No todo el mundo tolera la costumbre de los extranjeros de asolearse desnudos. En Alemania, entre otras cosas, está prohibido ingresar a los baños públicos en traje de baño. Los hombres y las mujeres se bañan en la misma zona.

  • En los Emiratos Árabes, los médicos recetan demasiados antibióticos. Incluso cuando solo tienes un resfrío o dolor de cabeza. Sin embargo, no puedes llamar un médico a domicilio, incluso si un niño tiene fiebre.

  • En los primeros días de nuestra estadía en la India, tomamos un tren a otra ciudad. Mi amigo fue al baño y, después de 5 minutos, me llamó desde allí desesperado. Los indios no usan papel higiénico, pero mi amigo lo descubrió, por desgracia, demasiado tarde.

¿Has visto cosas en el extranjero que te hayan impactado? Cuéntanos en los comentarios.

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