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7 Personas que no entraron en pánico en situaciones extremas

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La vida es sorprendente y desafortunadamente a veces suceden situaciones imprevistas. Podemos cambiar algunas cosas y otras no. Pero siempre hay una salida.

En Genial.guru te queremos contar algunas historias increíbles donde el milagro se entrelaza con la valentía, la resistencia de las personas y su fe.

Esta niña de 10 años venció al cocodrilo con sus propias manos

Una valentía sin precedentes mostró la niña de 10 años Juliana Oss, quien pudo salvarse de un cocodrilo durante una excursión por un parque natural en Orlando. Al desviarse del sendero principal para enjuagar sus pies en un riachuelo, la niña se enfrentó con este reptil cara a cara. El cocodrilo agarró una pierna de la niña pero ella no entró en pánico.
"Empecé a golpearlo en la cabeza pero no estaba funcionando. Luego recordé las palabras de mi instructor y le tapé las fosas nasales al cocodrilo con mis dedos. Lo obligué a respirar por la boca y tuvo que abrirla. Así fue como liberé mi pierna", cuenta Juliana.

A la pequeña se le tuvo que poner 14 puntos de sutura, pero el cocodrilo no lastimó los órganos de vital importancia.

El cirujano que se operó a sí mismo

Leonid Rogozov fue un joven doctor soviético que trabajaba en una estación de la Antártida. En 1961 se diagnosticó con apendicitis aguda. Parecía que la situación no tenía una solución: el continente estaba lejos, y Rogozov era el único médico de la expedición. Entonces tomó una decisión difícil pero la única que era correcta: realizar la operación por su cuenta.

"Estaba asustado. Pero luego agarré una aguja con novocaína y me hice la primera inyección. De alguna manera pasé automáticamente al modo de cirugía, y a partir de ese momento no notaba nada más", recuerda el doctor.

La cirugía duró 1 hora y 45 minutos y fue exitosa, y en 5 días el cirujano se retiró los puntos.

Este estadounidense sobrevivió gracias a la película "127 horas"

Durante un paseo, Amos Wayne Richards se cayó en uno de los cañones de Utah. Debido a una caída, tenía un tobillo lastimado pero aún así logró salirse del cañón. Durante varios días se estuvo arrastrando por el desierto buscando ayuda. Amos cuenta que lo que lo mantuvo fuerte fue la historia de Aron Ralston, en la cual se basó la película "127 horas".

Al notar un helicóptero de rescatistas, que llevaba cuatro días buscándolo, Richards llamó su atención con el flash de su cámara fotográfica. El hombre fue rescatado y llevado a un hospital. La historia tuvo un final feliz.

8 días en el desierto sin agua ni comida

El italiano Mauro Prosperi, participando en una carrera por Sahara, iba en el primer lugar. Deseando mantener su posición, tomó la decisión de seguir el maratón incluso durante una tormenta de arena. Pero fue así como el atleta se perdió en uno de los desiertos más grandes y peligrosos del mundo.

"Caminaba por el desierto día tras día, atrapaba serpientes y lagartijas y me las comía crudas. Bebía de la misma manera. Creo que existen algunos instintos que se activan en situaciones extremas".

Mauro se salvó al día 8, al encontrar el oasis de unos nómadas. Pero todavía tuvo que luchar por su vida: la salud de este atleta estaba en peligro debido de una deshidratación fuerte y otras consecuencias de su larga estancia en el desierto. Sin embargo, se recuperó y 4 años después terminó su maratón.

El niño que no perdía la esperanza

Román Platov adoraba ir de pesca con su padre. Un día aquel lo llevó a pescar al bosque. A pesar de la prohibición estricta de no apartarse del grupo, el niño se desvió del sendero y se perdió.
"Tuve que acondicionar mi refugio con ramas de pino. Tenía frío, a veces me encontraba con huellas de osos. Para saciar la sensación de hambre tuve que comer plantas y beber agua de un riachuelo", recuerda Román.

Durante una semana este niño de 9 años estuvo solo en el bosque antes de que lo encontraran los equipos de rescate. Gracias a su astucia y valentía, logró evitar el peligro mortal y regresar a casa.

76 días en mar abierto

Steven Callahan, dueño de un yate y periodista de los Estados Unidos, ni siquiera sospechaba que al salir al mar abierto para participar en una competencia, pasaría los próximos 76 días sobre el agua.

Sobrevivió a un naufragio y cruzó el Oceáno Atlántico en una balsa inflable, intentando sobrevivir. Steven fue atacado por un tiburón, vio 9 barcos pasar de largo simplemente porque no habían notado su balsa, se intoxicó con la pintura que le cayó por la desalinización del agua, pero seguía luchando. Al día 75 el hombre llegó a una isla, y al día siguiente, lo encontraron unos pescadores.

Después de esta experiencia, el periodista escribió sus memorias que fueron incluidas en la guía de supervivencia en el mar, y para la película "Una aventura extraordinaria" Callahan elaboró todas las herramientas que usaba el personaje principal.

Este niño pasó tres días luchando por la vida de su papá

A David Finlayson le encantaba el montañismo, y junto con su hijo Charlie recorrieron todas las montañas en el estado de Idaho. Pero en una de sus excursiones ocurrió un accidente y David se cayó de una altura de 10 metros. Recibió múltiples heridas, pero afortunadamente Charlie estaba a su lado. El niño de 13 años desinfectó las heridas de su padre y puso las tiendas de campaña esperando a que alguien los encontrara. Tres días después se hizo evidente que la ayuda no llegaría de ningún lado, y el niño emprendió el camino. Unos kilómetros después, encontró un grupo de turistas. David y Charlie fueron rescatados.

"Lo hizo todo de manera impecable", dice David, "Durante muchos años he viajado con él por las montañas, y el chico se mostró increíble. Mi hijo y yo ya teníamos una amistad profunda, pero ahora es tan fuerte como el granito o el concreto, si no es una comparación demasiado débil".

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