Una mujer embarazada salva su vida y la de su futuro bebé gracias a los ladridos de su perra, Keola

Nuestras mascotas suelen sorprendernos con su percepción. Son las primeras en saber que llegamos a casa, advierten cuando nos sentimos tristes, y hasta detectan presencias extrañas en nuestro hogar mucho antes que nosotros. Pero Keola fue mucho más allá: esta perra resultó ser fundamental para que Alhanna, su dueña, se salvara a ella misma y al bebé que estaba esperando.

Genial.guru adora a las mascotas y a los bebés, por eso quiere compartir contigo esta historia tan inspiradora que hará que tu día se llene de energía positiva.

La noticia más esperada

En 2015, Alhanna Butler y Ricky Burdis recibieron la noticia que tanto querían oír desde hacía mucho tiempo: estaban esperando a un bebé. La felicidad de los dos jóvenes ingleses era insuperable. Después de lo mucho que habían luchado para cumplir ese deseo que parecía imposible, al fin lo habían logrado.

Pero en la familia ya había una integrante más: Keola, una perra Akita americana que la pareja tenía desde que era cachorra.

Keola, que siempre había sido muy cariñosa, pareció darse cuenta del cambio que estaba afrontando Alhanna, y se volvió mucho más dulce y compañera de su dueña de lo que ya era. La seguía todo el tiempo, la cuidaba, le daba muestras constantes de su amor y, a medida que la panza de la mujer iba creciendo, Keola comenzó a apoyar cuidadosamente su cabeza sobre ella.

El cambio de Keola

Pero, cuando el embarazo ya iba por el cuarto mes, la actitud de Keola cambió. Comenzó a mostrarse inquieta, preocupada, y ya no dormía sobre la barriga de Alhanna. Al contrario, cuando estaba sobre la panza de la mujer gemía, ladraba, la golpeaba con sus patas e intentaba hundir su hocico en ella.

La pareja creyó que simplemente se trataba de celos por la atención que Alhanna le brindaba a su embarazo, y que los días en los que Keola solía pasar horas en el sofá junto con su dueña pronto regresarían.

La primera advertencia

Entonces, ocurrió algo que la pareja no esperaba en absoluto: Alhanna, que venía gozando hasta ese momento de un excelente embarazo, empezó a sentir dolores muy fuertes en la parte inferior de su espalda. El sufrimiento era tal que le resultaba difícil caminar y hablar. Así que ella y su novio acudieron al hospital.

Aunque ambos creían que recibirían la peor noticia, el médico los tranquilizó. Tanto ella como el bebé estaban en perfecto estado. No había de qué preocuparse. Solo se le recomendó reposo a la mujer, y la pareja regresó a casa con la tranquilidad de que todo estaba bien.

El colapso

Los días pasaron y la actitud de Keola no cambiaba. En una ocasión, Alhanna estaba por salir de la casa y la perra trató de impedírselo con saltos y gruñidos. Incluso llegó a bloquearle la puerta. Y, de pronto, Alhanna se desvaneció. Ricky escuchó su caída y la llevó de inmediato al hospital.

Cuando finalmente los médicos recibieron los estudios que le realizaron a la mujer, confirmaron que el extraño comportamiento de Keola no tenía como origen los celos. Era, en realidad, una advertencia desesperada. Alhanna tenía una infección doble de riñón. Su estado era tan delicado que, de no haber acudido al hospital con tanta urgencia, ella y el bebé habrían muerto.

Gracias a la intervención de Keola y de los médicos, el embarazo de Alhanna pudo seguir con normalidad.

Lincoln

En diciembre de 2015, con todos los inconvenientes de salud controlados, Alhanna dio a luz a Lincoln, un bebé saludable que, en poco tiempo, se volvió inseparable de Keola. Tal como había hecho en la primera etapa del embarazo, la amada perra no se separaba ni un segundo de él, y era la mejor niñera y compañera de juegos del nuevo integrante de la familia.

En la actualidad

Hoy, Lincoln es un niño feliz de casi cuatro años, y el amor entre él y Keola, que inició antes de su nacimiento, crece cada día. Alhanna y Ricky saben que la alegría de ser padres se la deben, en gran parte, a su amada mascota, quien se valió de su percepción y de su amor incondicional para ayudar a que ellos pudieran cumplir su tan ansiado sueño de traer un niño al mundo.

¿Conoces alguna otra historia en la que una mascota haya detectado un problema de salud en un ser humano? ¿Qué piensas de este relato? Por favor, ¡cuéntanos en los comentarios!

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