La conmovedora carta de un nobel a su difunta esposa, que llevó sin abrirse 43 años

Richard Feynman fue un famoso físico de su generación que participó en el desarrollo de la bomba atómica en la década de 1940 y obtuvo el premio Nobel en 1965 por su trabajo en electrodinámica cuántica. Su sentido del humor no tenía límites. El autor tituló su autobiografía ¿Está usted de broma, señor Feynman? Además de la Física, al científico le gustaban la química, la microbiología, tocar el bongo, pintar retratos, así como estudiar la escritura de los indígenas mayas. Una vez, incluso, llegó a abrir las cajas fuertes del Pentágono, encontrando el código correcto.

Por supuesto, junto al hombre estaba su amada esposa, Arline. Los enamorados salían juntos desde la escuela, pero una grave enfermedad se cobró la vida de la joven en 1945 cuando tenía solo 25 años. Casi un año después de la tragedia, Richard le escribió una carta que llevaba consigo a todas partes, sin abrir, hasta su muerte en 1988.

En Genial.guru creemos en el amor eterno y confiamos en que esta carta, al fin y al cabo, llegó a su destinataria. En este artículo, verás su texto completo (tomado del libro de James Gleick Genius: The Life and Science of Richard Feynman (Genio: La vida y la ciencia de Richard Feynman).

"Querida Arline,
te adoro, cariño.

Sé cómo te gusta oírlo, pero te escribo, no solo para complacerte. Escribo porque esto inunda de calidez mi interior. No te escribí durante mucho tiempo, casi dos años. Pero sé que me perdonarás a mí, pragmático empedernido. Pensaba que no tenía sentido alguno escribirte.


Pero ahora, mi querida esposa, sé que debo hacer aquello que pospuse durante mucho tiempo y que, con tanta frecuencia, hacía en el pasado. Quiero decirte que te amo. Quiero amarte. Siempre te amaré.

Con la mente me cuesta entender qué significa amarte después de que hayas fallecido, pero hasta ahora quiero protegerte y cuidarte. Y quiero que tú me ames y me cuides. Quiero hablar contigo sobre mis problemas. Quiero hacer cosas diferentes junto a ti. Hasta ahora, esto nunca se me había ocurrido. Pero podríamos hacer muchas cosas juntos: coser la ropa, aprender chino, comprar un proyector de cine. ¿Y ahora, puedo hacerlo? No. Estoy tan solo sin ti. Fuiste la principal generadora de ideas y la fuente de inspiración de todas mis locas aventuras.

Cuando estabas enferma, te preocupabas por no poder darme aquello que necesitaba, aquello que quisieras darme. No deberías haberte preocupado. No había necesidad de ello. Siempre te dije que te quería mucho, simplemente, por existir. Y ahora lo entiendo más que nunca. Ya no puedes darme nada y yo te amo tanto que nunca podré amar a alguien más. Y quiero que sea así. Porque incluso muerta eres mucho mejor que todos los vivos.

Sé que dirás que soy tonto y que quieres que yo sea feliz sin interponerte en mi camino. Probablemente te sorprenderá saber que, durante estos dos años, ni siquiera he tenido novia (excepto tú, mi amada). Y no puedes hacer nada al respecto. Y yo tampoco puedo. No entiendo nada. Conocí a muchas chicas, entre ellas, algunas muy simpáticas, y no quiero estar solo, pero después de un par de citas, me daba cuenta de que ellas para mí no significaban nada. Solo te tengo a ti. Tú eres real.

Mi querida esposa, te adoro.
Amo a mi esposa. Mi esposa se murió.

Rich

P.D.: Perdóname, por favor, por no haberte enviado esta carta: desconozco tu nueva dirección".

Imagen de portada richard-feynman.net
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