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Le dijeron que era una zona “no cultivable” pero un granjero decidió ignorar la advertencia y cultivó un bosque en un desierto

Que una persona plante sola un bosque ya es un logro que parece imposible, pero, ¿hacerlo en un desierto? Eso es un milagro de la alianza entre hombre y naturaleza, y ese hombre se llama Anand Dhawaj Negi. Este apasionado de la agricultura de 68 años se retiró para perseguir la meta de reforestar una zona árida de los Himalayas en la India. Su confianza en la naturaleza y la ciencia fue ciega y terminó sembrando todo un bosque.

Genial.guru quiere contarte la historia de cómo nuestros esfuerzos pueden dar frutos, incluso literalmente.

Un agreste desierto “incultivable” en las alturas de la India, o eso se creía

Las tierras del distrito de Kinnaur, al norte de la India, son unos suelos sin cultivos y de poblaciones escasas, distanciadas y esparcidas. Esta tierra está casi olvidada por el gobierno, que incluso declaró más de 600 000 hectáreas como “incultivables”.

Situada en un clima seco y árido de los Himalayas, solo vegetación de arbustos y algo de césped hacen una tímida aparición en la tierra. Pero hay una persona que cree en los suelos de Kinnaur y estuvo dispuesto a probar que el gobierno estaba equivocado al establecer que sus suelos nunca darían frutos.

Un bosque secreto en el desierto

En pleno Kinnaur, un bosque verde y nutrido crece en medio del paisaje seco. No es un oasis natural, sino un bosque cultivado por Anand Dhawaj Negi. Luego de que el Estado indio intentara desde 1977 hacer renacer una parte de Kinnaur sin resultados, declaró las tierras como infértiles. Pero el hombre de 68 años renunció a su trabajo gubernamental y solicitó los permisos necesarios para dedicarse a ser voluntario del medio ambiente e inició su proyecto forestal.

Cuando el amor por la naturaleza se encuentra con la ciencia

Negi, como le llaman, invirtió todos sus ahorros en este proyecto. Tuvo varios intentos de plantaciones en las que no tuvo éxito; el índice de mortalidad de sus cultivos era de un 80 %. Sin embargo, siguió intentando y probó combinar numerosas técnicas de prácticas de cultivo local con métodos más científicos.

Uno de ellos fue poner en práctica la agricultura de contorno, donde sembró franjas de distintas semillas una al lado de la otra y a distintos niveles. Otra técnica consistió en capturar y mantener la limitada cantidad de agua cerca de las plantas.

Un problema crucial era la falta de agua suficiente para nutrir la hierba. Pero esto tampoco detendría a Negi. Él mismo logró que el Departamento de Irrigación de la zona alcanzara a suministrar agua en los suelos de su proyecto y alrededores regularmente.

También descubrió que el suelo estaba sediento de nitrógeno para revertir su esterilidad. Así que consiguió reunir numerosas cabras que ayudaban con su excremento a nutrir las tierras del nitrógeno que les faltaba. Luego de toda su dedicación, consiguió reducir el índice de mortalidad de sus plantas a menos del 1 %.

Gracias a él, otros agricultores locales pueden cultivar más alimentos

Hoy, Negi disfruta de ver su creación, un bosque de 65 hectáreas cubierto de árboles de rubiniya, álamos, árboles de albaricoque y más. Además, el bosque le regala frijoles, manzanas, papas, albaricoques y más.

Su técnica ha tenido tal éxito que no ha dudado en compartirla con más de 170 de sus vecinos agricultores para que produzcan con mayor efectividad sus alimentos y flores. Negi espera que, con los años, ellos puedan crear un pueblo para que poco a poco se pueda salvar parte de Kinnaur.

¿Qué harías tú para probar que se puede confiar en la naturaleza? ¿Conoces a otros superhombres y supermujeres que merecen tener su historia narrada? ¡Cuéntanos en los comentarios!