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Un albañil ruso ayuda a los veteranos y discapacitados. Y, para continuar con su trabajo, está rifando su auto

El escritor francés Romain Rolland dijo una vez: "La bondad no es una ciencia, sino una acción". Se puede reflexionar durante mucho tiempo sobre qué es la bondad, pero de todos modos, las acciones son más elocuentes que las palabras, y el héroe de nuestro artículo de hoy es el mejor ejemplo. El constructor Antón Savchuk nos demuestra que cualquier persona puede ayudar, independientemente de sus recursos y posibilidades.

Genial.guru no pudo pasar de largo ante la historia de este hombre y le preguntó a Antón por qué y para qué lo hace.

¿Cómo comenzó todo?

Antón Savchuk, de 33 años, vive y trabaja en Ekaterinburgo, Rusia. Tiene un hobby al que llama: ayudar a las personas. No es millonario ni tampoco es el un director de una fundación de beneficencia, sino un albañil común y corriente que durante mucho tiempo se ha dedicado a realizar remodelaciones en departamentos. En su tiempo libre, también hace remodelaciones sin costo para personas que no pueden hacerlo de manera independiente. Todos los materiales y muebles son comprados exclusivamente por él y solo una pequeña ayuda financiera llega por parte de otras personas que no se quedaron indiferentes ante tal acción.

Antón: Un día me di cuenta de que la mayoría de las personas que son entrevistadas por cadenas de televisión y condecoradas con medallas y regalos por autoridades, no vivían en buenas condiciones. Eso me tocó el alma y pensé: "¿Cómo puede ser que esas personas prestaron su vida para servir a la patria y viven en tales condiciones y que, en el mejor de los casos, solo son recordamos una vez al año en el Día de la Victoria?".

Por mucho tiempo busqué a personas que necesitaran ayuda, visitaba la sociedad de veteranos e discapacitados, pero solo me respondían que no requerían de nada y que todos sus miembros vivían muy bien. Sin embargo, poco a poco, esto tomó curso, las personas que necesitaban ayuda comenzaron a llamarme. Ahora, muchas personas me escriben pidiéndome favores; por supuesto, no puedo ayudarles a todos ya que no tengo un patrocinador para cubrir los gatos.

Sobre las personas a las que ayuda

Antón encuentra a las personas de diferente manera: algunos le escriben por las redes sociales o lo buscan en la sociedad de veteranos y discapacitados de la ciudad. Тiene dos ayudantes, uno de ellos siempre trabaja con él y el segundo se une según se requiera. Antes de comenzar, Antón le pregunta a los dueños cómo les gustaría ver su departamento después de la remodelación. Por lo general, las obras no solo se limitan a la reparación del techo, papel tapiz y suelo. Antón también compra muebles nuevos para los propietarios, ya que, normalmente, los anteriores se encuentran en un estado crítico.

El joven dice que todas esas personas son buenas, de lo contrario no trabajaría para ellos.

Valentina

Antón: Valentina tiene 71 años de edad. Desde su infancia ha tenido una discapacidad, en casa se moviliza en una silla de ruedas y toda su vida ha trabajado en la sociedad de discapacitados. Rara vez, sale a la calle en muletas. No tiene hijos, pero Valentina le entrega todo su amor a sus dos gatos. Al visitar su casa, pensé que estaría bien remodelar el lugar en donde pasa su tiempo libre, pero la mujer como tal no es capaz de hacerlo debido a su estado de salud.

Polina е Irina

Antón: Polina tiene 47 años y 28 de ellos los ha pasado conduciendo un tranvía por la ciudad de Ekaterimburgo, Rusia. Su esposo también trabajaba como conductor, pero ahora está pensionado y, por supuesto, el dinero no les alcanza. Cuando llegué a su casa, presté atención a la recámara de su hija Irina, de 15 años. Debido a sus dificultades financieras, ellos no eran capaces de hacer una remodelación, ya que el dinero lo destinan para el medicamento de su esposo y para comer.

Irina nos ayudó a pintar los radiadores de la calefacción, resanar las paredes y prácticamente hizo todo para vivir en buenas condiciones. Le compramos dos armarios, ya que su viejo mueble no encajaba con el nuevo interior. Todos estuvieron satisfechos con el resultado.

Tatyana

Antón: La sobreviviente del Sitio de Leningrado, Tatyana, este año festejará su 80 aniversario. Es increíble por lo que tuvieron que pasar ella y sus seres queridos para sobrevivir en aquellos tiempos terribles. Desde hace mucho tiempo no habían realizado una remodelación y nosotros con gusto llegamos a ayudarle. Un armario y un sillón que sirvieron más de 35 años fueron enviados al vertedero y, en su lugar, fueron comprados unos nuevos.

Vasili y Tamara

Antón: A la persona que más recuerdo es a un veterano de guerra. Él y su esposa son unas personas muy buenas y amables. Vasili tiene 95 años y su esposa, Tamara, 92. Ellos han vivido juntos más de 60 años. Hablan mucho sobre su juventud, en particular, sobre cómo vivían antes. Además, constantemente me ofrecen de comer, ellos piensan que siempre estoy hambriento.

Hicimos una remodelación en el hogar de Vasili en noviembre y diciembre. En vísperas de la celebración del Día de la Victoria acudimos nuevamente para remodelar otra recámara. Todos quedaron satisfechos con el resultado, la recámara cambió de manera radical. Compramos nuevos armarios, sillón, televisión e instalamos una ventana. Él luchó por todos nosotros, por una generación digna que recuerda y está orgullosa.

Sobre la rifa de su automóvil

Antón decidió rifar su propio auto en sus redes sociales, y no porque tenga varios, sino, por el contrario, es su único medio de transporte. ¿Por qué lo quiere rifar? El joven dice que es la única manera de atraer la atención hacia su proyecto mediante las redes sociales.

Él promete que, si el ganador vive lejos de la ciudad de Ekaterimburgo, Rusia, entonces recibirá 100 000 rublos (1 500 USD) en lugar del vehículo.

Antón: Recibo pequeñas donaciones, incluso de Europa, EE.UU. y Canadá. Estoy sorprendido de que personas que se encuentran tan lejos me quieran ayudar, y no solo se trata de la cantidad, sino de la participación. Yo solo no podría hacer mucho.

Por eso estoy rifando mi automóvil. Y realmente lo tendré que entregar porque es una cuestión de honor, si lo dices, lo cumples. Todavía no está claro lo que pasará después de la rifa, pero se ha recorrido una buena parte del camino y no pienso abandonarlo.

Sobre el presente y el futuro

Antón dice que muchos de sus amigos no lo comprenden; sin embargo, hay quienes lo apoyan. Entre ellos están su mamá, papá y hermano. Según él, en el trabajo no tiene complicaciones, sino por el contrario, le da placer.

A la pregunta sobre sus objetivos, él responde que le gustaría poder realizar remodelaciones más costosas, cambiando muebles, electrodomésticos, etc. Pero, hasta ahora, esto es solo un sueño.

La historia de Antón ilustra muy bien el hecho de que hacer el bien no es difícil, lo principal es no permanecer indiferente ante los problemas de otras personas. Para que nuestro mundo sea mejor, es suficiente comenzar con uno mismo y echarle una mano a la persona que la necesite. Así es como lo hace este chico de Rusia.

Imagen de portada 86sava / instagram
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