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10 Errores que cometemos a la hora de elegir calzado de verano

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En las tiendas se puede encontrar una gran variedad de calzado para todos los gustos: de distintas formas, colores y precios. Sin embargo, no debemos olvidar que buscando lucir bellas, hay tener en cuenta la comodidad y la salud de nuestros pies.

Por eso en Genial.guru decidimos facilitarte la tarea e ilustramos los errores más frecuentes a la hora de elegir el calzado de verano.

#10. La suela es demasiado angosta

El calzado, en el cual los pies se ven más angostos que los zapatos, se ven poco estéticos. Además, provoca la deformación de las articulaciones de los pies y aparición de una protuberancia en el dedo gordo del pie. El calzado angosto muchas veces provoca también uñas encarnadas, irrita la piel y produce ampollas.

9. Puente incorrecto

Si el puente del calzado no coincide con la curva de los pies, solo los talones y los dedos se podrán apoyarse en la suela. Este tipo de error provoca flujo sanguíneo interrumpido, ampollas, sudoración y dolor en los pies.

8. La suela es más larga que los pies

El calzado más común con suelas demasiado largas son las sandalias de suela plana y chanclas. En lo ideal, el espacio libre entre los dedos y el extremo de la suela no debe superar 1 cm. Este espacio es suficiente para que los pies se muevan. Si el espacio es mayor, caminar se vuelve menos cómodo y poco seguro. Esto provoca enfermedades de tejidos y articulaciones. Además, existe el riesgo de que te caigas.

7. Suela demasiado corta

En este caso, tienes que sostener el calzado con los dedos de los pies para que no se caigan. Al mismo tiempo, todos los músculos de los dedos están tensos y la carga en los pies no se distribuye de manera uniforme. También te arriesgas a doblar el tacón y lesionarte. No olvides que debes tomar en cuenta el punto más prominente de los pies a la hora de comprar zapatos.

6. El calzado es demasiado flojo

Si el calzado le sienta demasiado flojo a los pies, solo se sostiene en los dedos. De esta forma los músculos de los pies se tensan en exceso, lo cual puede hacer que empieces a caminar mal, arrastrando los pies. Además, como resultado se te pueden deformar los dedos y las articulaciones, salir ampollas, surgir dolores en las rodillas y en la espalda.

5. El calzado del tamaño más grande de lo que se necesita

Cuando usamos zapatos que nos quedan grandes, nos vemos obligados a tensar los pies para que el calzado no se deslice, lo cual hace que sea fácil tropezar y caer. El calzado de un número más grande es igual de malo que el que te aprieta. Los modelos demasiado holgados producen más ampollas que cualquier otro.

4. Calzado elaborado de materiales no naturales

En los días de calor vale la pena elegir calzado de materiales naturales: piel, textil. Los zapatos de piel sintética pueden ser peligrosos para la salud: bajo el efecto de altas temperaturas, los componentes químicos de este material empiezan a tener un contacto directo con la piel de los pies. Además, este tipo de calzado no permite que el aire pase a los pies. Todo esto puede provocar enfermedades por hongos.

3. Zapatos lacados

Si buscas zapatos para todos los días, definitivamente no consideres usar los lacados en la época de calor porque no deja que el aire circule. Además, es susceptible a los daños mecánicos y cambios de temperatura (se agrietan cuando el termómetro baja a -10°C y sube a más de +25°C).

2. Calzado cerrado sin calcetines

Ni se te ocurra ponerte calzado cerrado (tipo mocasines o loafers) sin calcetines. Así los pies sudan mucho y la piel en los talones se vuelve más dura. Si tienes demasiado calor con calcetines, usa unos delgados u otro tipo de zapatos.

1. Calzado de suela plana

Puedes usar el calzado de suela plana sin daño para tu salud solo unas 1-2 horas al día. Porque este tipo de suela es incapaz de suavizar el golpe del talón sobre el suelo, por lo cual cada vez que caminas, tu columna recibe micro lesiones.

Los pies sienten una tensión constante y el peso corporal no se distribuye correctamente. El uso de las plantillas ortopédicas puede reducir el riesgo de complicaciones. Pero el mejor calzado para el uso diario sigue siendo el que tiene un tacón de 2,5-4 cm.

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