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10+ Historias de amor de personas célebres que pueden superar a muchas películas

La vida está tan llena de adversidades y desilusiones, que a veces podemos llegar a pensar que las grandes historias de amor solo pertenecen a las novelas y a la gran pantalla. Pero lo cierto es que, a lo largo del tiempo, grandes personajes memorables han conocido a sus parejas ideales, las cuales no solamente cambiaron sus vidas, sino que también generaron grandes cambios en la sociedad.

Genial.guru seleccionó a 11 personajes históricos que, mientras cambiaban al mundo con sus talentos, también supieron enamorarse y crear historias de amor memorables.

1. John Lennon y Yoko Ono

Una historia que, sin duda, se distinguió por sus excentricidades. El primer encuentro entre el músico John Lennon y la artista conceptual Yoko fue tan peculiar como la pareja. Según contaron ellos mismos, él conoció a la mujer en una muestra de arte de ella. En el evento había un cuadro llamado Clavar un clavo, en el que el espectador, en efecto, debía clavar un clavo en un lienzo para que la obra cobrara forma. Al verlo, Lennon quiso ejecutar la consigna, pero había llegado antes de que la exposición diera comienzo, por lo que Yoko se negó rotundamente a que lo hiciera antes que todos.

Aparentemente, en aquel tiempo, ella no conocía la fama de Lennon, y lo tomó por un engreído que debía aprender a esperar como todos los demás a que llegara su turno. Fue una persona cercana quien decidió hacer que Yoko razonara: “¿No sabes quién es? ¡Es un millonario! Él podría pagar esto”. Con aquella insistencia, y muy de mala gana, Yoko le dijo a Lennon que podía colocar un clavo en la obra a cambio de cinco chelines, pero ella no contaba con la inesperada respuesta que John le dio: “Te voy a dar cinco chelines imaginarios y pondré un clavo con un martillo imaginario”. Bueno, esa frase resultó lo suficiente seductora para conquistar a Yoko, porque, desde entonces, ella comenzó a llamarlo, y empezaron a trabajar juntos hasta que él dejó todo por ella. Ambos compusieron canciones y hasta realizaron diversas actividades para fomentar la paz, demostrando que sus mentes imaginativas no tenían límites y que juntas solamente podían potenciarse.

2. Eduardo VIII y Wallis Simpson

Aparentemente, dejarlo todo por amor no es un mito, porque eso fue precisamente lo que hizo Eduardo VIII por Wallis Simpson cuando renunció a ser el rey de Inglaterra para poder casarse con ella. Eduardo conoció a la mujer antes de ascender al trono y se enamoró perdidamente de ella, pero en aquel entonces no consiguió la aprobación de su familia para su relación, ya que, siendo divorciada y una celebridad en su país, ella era considerada una mujer vulgar. Sin embargo, aun cuando se convirtió en rey, y a pesar del poder que eso le otorgaba, Eduardo VIII necesitaba el permiso del gobierno para poder casarse, el cual fue rechazado por las mismas razones. Entonces, decidido a pasar su vida con la mujer que amaba, propuso tener con ella un matrimonio morganático, el cual consistía en que él sería rey, pero a ella no se la reconocería como reina. Después de todo, a ninguno de los dos les importaba el título, sino estar juntos. Pero el rechazo del parlamento fue rotundo: el pueblo no aceptaría a Wallis de ninguna forma.

Fue así como Eduardo se encontró entre dos alternativas: o seguía siendo rey y renunciaba a Wallis, o se casaba con ella y renunciaba a la corona. Si hubiese elegido la primera opción, muy probablemente no estaría en este listado, por lo que podemos decir que el 11 de diciembre de 1936, Eduardo dio un importante comunicado por radio para avisarle a su pueblo que volvería a ser príncipe para casarse con Wallis: “Me ha resultado imposible soportar la pesada carga de responsabilidad y desempeñar mis funciones como rey en la forma en que desearía hacerlo sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo”. Ambos se casaron en otro país y vivieron 35 años juntos hasta la muerte de él, demostrando que a veces las mejores decisiones no se toman con la aprobación de la mayoría, pero no por eso dejan de ser acertadas.

3. Almanzo Wilder y Laura Ingalls

Un matrimonio capaz de pasar por todas las adversidades fue el de la escritora Laura Ingalls y su esposo, Almanzo Wilder. Ella tenía apenas 15 años cuando lo conoció. Él era el hermano de su maestra y tenía cerca de diez años más que ella; sin embargo, eso no impidió que comenzaran un noviazgo. En sus libros, los cuales son una mezcla de ficción y autobiografía, Laura describió a Almanzo como un hombre silencioso, valiente y trabajador, que amaba los caballos y la agricultura. Se casaron en una boda muy sencilla cuando ella cumplió 18 años y vivieron en una granja. Sin embargo, la vida no fue nada sencilla para ellos, ya que, al poco tiempo de casarse, ambos padecieron difteria, una infección que produce fiebre y dolor. Y ese fue solo el comienzo de todo.

Cuando la enfermedad fue vencida, Almanzo tuvo secuelas que le provocaron parálisis temporal en las piernas, lo que lo llevó a usar bastón de por vida. Aquello repercutió en la granja y provocó que la pareja se endeudara. Eso, sumado una sequía posterior, la pérdida de un hijo y hasta el incendio de su hogar, provocó que la pareja se mudara para volver a iniciar su vida en otro sitio lejano. Juntos decidieron ir a Mansfield, donde Almanzo construyó con sus propias manos lo que su esposa llamó “la casa de sus sueños”. Ella empezó a prosperar como escritora, siendo aclamada por la crítica y solicitada por los editores, lo que les permitió tener un sueldo más para vivir, sumado al del trabajo de la granja que finalmente Almanzo pudo desarrollar. Vivieron felices una sencilla vida campesina, y estuvieron juntos por 64 años hasta la muerte de él, debido a un ataque cardíaco. Ella falleció 8 años después, dejando muchos libros en los que contó la gran historia de la pareja, reflejando su cariño en los detalles y hablando sobre cómo, juntos, lograron superar toda clase de adversidades.

4. Frédéric Chopin y George Sand

Muchos conocen o han escuchado nombrar al músico Chopin, pero pocos saben sobre el romance que tuvo con George Sand, una mujer que nació en 1804. Era escritora y revolucionaria, puesto que luego de divorciarse comenzó a vestirse de hombre para poder ir a sitios que estaban prohibidos para las damas. En 1831 conoció a Chopin en una fiesta, y lo primero que le preguntó a una amiga al verlo fue: “Ese señor, Chopin... ¿es una niña?”. La pregunta tal vez fue un poco despectiva, pero el comentario más hostil lo tuvo él al salir de la fiesta, quien al hablar de ella dijo: “¡Qué antipática es esa Sand! ¿Es una mujer? Estoy por dudarlo”. Con este encuentro tan “emotivo” y “romántico” resulta difícil pensar cómo terminaron juntos, pero tras verse en más de una ocasión por alguna amistad intelectual en común, se dieron cuenta de que tenían más similitudes que diferencias, y se enamoraron. Estuvieron juntos por años, y ella incluso le brindó su compañía, apoyo económico y lo cuidó ante el estado de salud débil del compositor.

5. Shah Jahan y Mumtaz Mahal

Shah Jahan fue un importante emperador de la India que nació en 1562. A los 16 años lo comprometieron con Mumtaz Mahal, el amor incuestionable de su vida, pero su matrimonio no se concretó sino hasta cinco años después, sí, ¡media década! Así que necesitaron de mucha paciencia para estar juntos. Para cuando formalizaron el matrimonio, Shah Jahan ya estaba casado con tres mujeres, por lo que ella pasó a ser la cuarta esposa y, desde luego, su favorita. Se cuenta que tuvieron una relación muy estrecha; ella lo acompañaba a todas sus campañas militares sin importarle el peligro, solo para estar a su lado.

Lamentablemente, Mumtaz murió durante el nacimiento de su hijo número catorce, y eso dejó tan desolado al emperador, que se vistió de negro y se negó a ver al público por un año. Cuentan que, al volver a aparecer, se veía mucho más canoso y demacrado por la tristeza. En honor al amor que sentía por su difunta esposa, y para que la historia que ambos habían vivido no quedara en el olvido, envió a construir un mausoleo llamado Taj Mahal, cuya arquitectura sigue siendo apreciada por su elegancia y su naturaleza romántica incluso en la actualidad.

6. Marie y Pierre Curie

Los logros científicos de PierreMarie Curie son muy conocidos, pero pocas personas saben sobre su historia de amor, la cual fue tan romántica como científica, algo muy propio de ellos. Se conocieron en 1894, cuando fueron presentados por un físico amigo de ambos, quien no lo hizo por intenciones románticas, sino porque Marie estaba necesitando un laboratorio y Pierre tenía uno. Así que, muy probablemente, en vez de decir “Marie, tengo un amigo que creo que puede gustarte”, seguramente le dijo algo como: “Marie, tengo un amigo que tiene un laboratorio que puede gustarte”. Y fue en ese sitio donde Pierre y ella desarrollaron una amistad tan estrecha, que llevó a que él le pidiera matrimonio. Sin embargo, ella lo rechazó, porque su intención era ir a vivir a Polonia. Pierre le dijo que estaba dispuesto a dejar todo e irse con ella, aunque tuviese que ser un maestro de francés para subsistir.

Él estaba tan enamorado, que incluso llegó a escribirle: “Sería una cosa preciosa, una cosa que no me atrevería a esperar, si pudiéramos pasar nuestra vida cerca uno del otro, hipnotizados por nuestros sueños: tu sueño patriótico, nuestro sueño humanitario, y nuestro sueño científico”. Finalmente, ella aceptó, y se casaron en 1895, en una ceremonia sencilla en la cual ella vistió un traje azul, el mismo que usó por años en el laboratorio. Marie tuvo que admitir que en Pierre encontró el amor, y a un socio y colaborador científico en quien podía confiar.

La Real Academia de las Ciencias de Suecia quiso darle un Nobel a Pierre por los estudios de la pareja sobre los fenómenos de la radiación, pero él se negó a recibirlo hasta que la Academia no reconociera el trabajo de su esposa también. Finalmente, en 1903, ambos fueron galardonados, siendo Marie la primera mujer en recibir aquel premio. Lamentablemente, Pierre murió tres años después en un accidente, lo que afectó gravemente a su esposa. Sin embargo, en honor a él continuó con sus estudios científicos, y, aunque no le construyó un mausoleo como en el caso anterior, tuvo la intención de crear un laboratorio de categoría mundial para homenajearlo.

7. Marco Antonio y Cleopatra

Lo cierto es que la historia de estos dos personajes históricos estuvo llena de romance, acción, venganza, y un final muy similar al de Romeo y Julieta. Cleopatra fue la última reina de Egipto, quien, desde los 11 años, tuvo que luchar por su supervivencia al escapar de la persecución de su hermanastra, quien quería quitarle la vida y quedarse con la corona. Fue así como, en el exilio, Cleopatra aprendió a utilizar la astucia, y, tras su unión con Julio César, logró elevarse al trono como reina independiente, viviendo con él hasta que el hombre falleció. Luego, ella viajó a Tarso para conocer a Marco Antonio y discutir asuntos políticos. Sin embargo, cuando la vio, él desvió toda la reunión y pasó de hablar de política a manifestar un interés personal por conquistarla, algo que Cleopatra correspondió.

Desde entonces, la pareja sufrió una serie de desventuras, ya que ella ansiaba mantener su poder como reina, pero Marco Antonio estaba transitando una serie de conflictos con el rey Octavio de Roma, lo cual los obligó a separarse más de una vez. Sin embargo, aunque podían no estar juntos, nunca quebrantaron su alianza. Eran capaces de apoyarse en cualquier iniciativa, y fue tal su afecto que, durante una invasión de Octavio a Egipto, Cleopatra fingió su muerte. Marco Antonio, al pensar que ella realmente había muerto, decidió que no valía la pena seguir viviendo y se quitó la vida. Al perder la guerra y a su persona amada, Cleopatra también precipitó su fin en el año 30 a. C. Pese al trágico desenlace, ambos aún son recordados no solo por su afecto, sino por todos los logros y conquistas que consiguieron juntos.

8. Justiniano I y Theodora

La historia del emperador Justiniano I y Theodora podría parecer un “clásico” relato de amor donde el hombre rico se enamora de la chica pobre. Sin embargo, juntos supieron hacer grandes cambios en la sociedad, sacando lo mejor el uno del otro. Theodora, quién había dejado su trabajo como actriz, bailarina, mímica y comediante (un estilo de vida con conductas cuestionables en su época) se dedicó a trabajar como hilandera de lana, un oficio que estaba cerca del palacio y que le dio la oportunidad de conocer al príncipe en aquel entonces, Justiniano I. Él quedó tan cautivado por su belleza, carisma e inteligencia, que quiso casarse con ella inmediatamente. Pero había una diferencia de estatus abismal entre ellos, así que, la esposa del rey, quién le tenía mucho cariño a Justiniano I y pensaba que estaba haciendo lo mejor para él ante lo que ella consideraba un impulso, impidió aquel matrimonio.

Al morir la reina, el rey Justino I, por el afecto que le tenía a su sobrino y la simpatía que le había tomado a Theodora, abolió la ley que imposibilitaba el matrimonio y dejó que la pareja pudiera celebrar una boda en el año 525 d. C. Cuando Justiniano heredó la corona, ambos gobernaron a la par. Theodora no renegó de su pasado humilde, sino que se inspiró en él para hacer proyectos que cambiaran el reino. Por eso creó leyes que favorecieran a las mujeres en situaciones vulnerables y evitasen momentos que atentaran contra su dignidad y libertad. También fomentó leyes que respaldaran a la mujer en caso de divorcio, que otorgaran castigos severos a los hombres que agredieran a las damas, penó el abandono de bebés, permitió que las mujeres pudieran ser propietarias y herederas, e incluso les daba pensiones a las damas humildes para que pudieran casarse. Ella es considerada una pionera del feminismo, y, después de su muerte, su esposo, fiel al compromiso que tuvo con ella, decidió seguir trabajando por todas las iniciativas de Theodora desde su lugar en el imperio.

9. Dante y Beatriz

De Beatriz Portinari no se conoce mucho más que era una bella mujer que nació en Florencia, en 1266. Pero lo que hizo que su nombre trascendiera el tiempo fue el hecho de que el escritor Dante Alighieri quedó tan cautivado por ella, que la convirtió en su musa para escribir obras tan conocidas como Vida nueva y la Divina comedia. Él se enamoró a primera vista de Beatriz, pero teniendo ya familia, nunca le habló, sino que solamente se dedicó a apreciarla en secreto. Cuando ella murió en 1290, no se habían dedicado más que un saludo, pero ese afecto bastó para que Dante la inmortalizara en el personaje de Beatriz en la Divina comedia.

10. Roxelana y Solimán

Roxelana fue una sultana y una de las mujeres más poderosas e importantes de la historia otomana. Sin embargo, su origen fue muy humilde, y conoció al sultán siendo su esclava en el harén. Ella no fue conocida por ser particularmente bella, pero tenía una personalidad juguetona y agradable que enamoró a Solimán I, quien decidió hacer caso omiso a las tradiciones de cientos de años y se casó con ella. Era tal el amor que sentía por ella que, aun teniendo otras esposas, decidió tener un matrimonio monógamo con Roxelana. Además, le escribía poemas inspirados en su afecto. Siendo primera dama, ella fundó un hospital para mujeres vecino al lugar donde se celebraba la compraventa de esclavas en Estambul, y también fomentó la creación de escuelas religiosas.

11. Martin Luther King Jr. y Coretta Scott King

Muchos de los personajes de esta lista se enamoraron a primera vista, pero lo que sintió el ministro y activista Martin Luther King por Coretta Scott fue amor a “primera llamada”, ya que ambos se conocieron por teléfono. En la conversación, él le declaró su afecto, a lo que ella respondió, con mucha lógica: “Ni siquiera me conoces”. Lo cierto es que Coretta no estaba muy entusiasmada en conocer a Martin personalmente, y solo accedió a hablar con él por teléfono debido a la insistencia de una amiga en común que le había prometido a Martin presentarle a una “buena chica sureña”. Finalmente, Coretta accedió a salir a dos citas con Martin, en las cuales, él se convenció de que ella era su mujer ideal, puesto que ambos compartían convicciones e iniciativas por el bien y la igualdad de la sociedad. Bueno, Coretta necesitó más citas para poder pensar lo mismo, ya que ella tenía otros sueños ajenos a casarse. Por ejemplo, quería ser cantante, y, si se casaba con él, sentía que tendría que renunciar a eso. Sin embargo, tras conocerlo mejor, se sintió tan cautivada por él, que finalmente decidió aceptar ser su esposa y trabajar juntos por un mundo mejor.

Tuvieron una boda muy sencilla el 18 de junio de 1953, y, en efecto, Coretta renunció a su sueño, pero para involucrarse con su esposo en la lucha por los derechos civiles, haciendo que la renuncia a sus ambiciones por involucrarse en la causa inspirara a más personas. Juntos superaron muchas adversidades, persecuciones y arrestos, y aun cuando sus vidas peligraron, se mantuvieron firmes en su afecto y convicciones.

¿Crees que las historias de amor sacaron el mejor lado de estos personajes históricos? ¿O piensas que, sin ellas, igualmente habrían llegado lejos? Si quieres compartir tu propio testimonio en los comentarios, nos encantará leerlo. Tal vez no sea “histórico”, pero sin duda debe ser épico.