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12 Señales de que tus padres quieren ser los dueños de tu vida

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Ser padre es toda una hazaña. En todos los sentidos: desde el punto de vista moral, en el hogar y, seamos sinceros, hasta económicamente. Pero incluso los héroes cometen errores, por lo que ahora vamos a profundizar, no en las pequeñas quejas infantiles, sino en la protección de tu espacio personal.

A veces, los padres van más allá del cuidado que se les presupone. Genial.guru, armándose de valor, entra de lleno en esta compleja cuestión. Estas son las principales señales de que las fronteras de tu privacidad deben ser protegidas, incluso de tus personas más cercanas y queridas.

12. En la casa de tus padres el concepto de "objetos personales" nunca ha existido

Desde la infancia te has acostumbrado a que te revisen tus bolsillos, bolsos, armario y cajones. Tus cosas favoritas, de repente, se tenían que compartir y hasta transferir a otros familiares y amigos. O bien, terminaban en el cubo de la basura. En el aire siempre predominaba la idea de que "aquí no hay nada tuyo".

El pasado no se puede cambiar. La costumbre de ignorar las fronteras de otras personas tiene largas raíces y será difícil de desarraigar. Pero nunca es tarde para empezar a vivir según tus propias reglas. En tu territorio. Con tus pertenencias y tu presupuesto.

11. Los padres mismos sabotean "la salida de sus polluelos del nido"

Los padres desafían la lógica. Tal vez ayer se quejaban de gastar demasiada energía en el cuidado de su hijo adulto. Pero tan pronto como el "aprovechado de la casa" quiera empezar a vivir por su cuenta, los padres comienzan a manifestar sus reticencias.

Qué hacer. Expresa gratitud por su "inversión" en ti. Y luego, con firme convicción, inicia la huida emancipación. Para no provocar contramedidas, deja a tus padres sin conocer los detalles. Ahorra la cantidad de dinero que necesitas, búscate una vivienda y, solo con los hechos ya consumados, anuncia los resultados.

10. La emancipación no garantiza tu privacidad

Tus familiares pueden echarte una mano: desde alimentar al gato hasta regar tu ficus. En líneas generales, ayuda mutua. Pero si, de repente, tus padres llegan sin llamar y realizan una auditoría a tu apartamento, a tu emancipación responderán con la ocupación.

Defiende el derecho a tu privacidad. Comienza con conversaciones tranquilas. Las medidas más radicales pasarían por cambiar cerraduras y hacerse pasar por muerto darles un ultimátum. ¿Has caído en el error de alquilar una vivienda cerca de la casa de tus padres? Búscate otro piso. Al menos, en otro barrio. Sí, esto puede causar molestias, pero:

  • las excusas, del tipo "pasábamos por aquí, queríamos entrar a saludarte", ya pierden su relevancia;
  • tendrás otra razón más para no acudir a la casa de tus padres en cuanto te llamen.

9. Todos tus recursos están contabilizados y distribuidos

Tu tiempo libre, tu salario, tu vivienda... tus padres "saben mejor" cómo gestionar todo eso. "Dámelo", "hazlo", "no compres porquerías", "permite que la tía Dolores se quede esta noche"... ¡Aaaaahhhh!

Qué hacer. Por supuesto, si no puedes vivir sin la ayuda de tus padres, no hay nada de qué hablar. Te toca dar de cenar a la tía Dolores. En todos los demás casos, es el momento de hablar sobre tu grado de implicación personal con la vida del resto de los familiares.

8. Los padres intentan eliminar a sus "rivales"

Los padres están dispuestos a "rechazar" a cualquier persona que te caiga bien. Paradójicamente, después de una serie de consejos del tipo "Fulanito no es para ti", los padres, de repente, empiezan a exigir nietos a su hijo soltero. Y, además, le reprocharán los fracasos por no tener una relación estable.

Qué hacer. Recuerda el punto 11. Detalles, los mínimos. Cordura al máximo. Sin embargo, si tus padres vieron la foto de tu pareja bajo el título "se buscan maniáticos", toma medidas. Y si son pequeños los detalles sobre tu pareja, mínimas apreciaciones, tampoco les des mayor importancia.

7. Tu bienestar está en riesgo

Por el miedo a perder su control sobre el hijo, algunos padres pueden llegar a hacer cualquier cosa. "Es mejor vivir mal, pero juntos", este es su lema. Siempre está en peligro tu apuesta por formarte en el extranjero, trasladarte a una ciudad más desarrollada o un cambio de lugar en el trabajo.

Qué hacer. Deja de callártelo todo. Habla. Y si dejas claras tus intenciones, no te olvides de llevarlas a cabo. Dales a entender a tus padres que no te olvidas de ellos. Simplemente, ha llegado ese momento en que uno tiene que iniciar su propia vida.

6. Los favores de los padres te salen caros

El agradecimiento es una reacción normal como respuesta a la ayuda de tus padres. Otra cosa son los requisitos de expresar esta gratitud en volúmenes dispares.

¿Cómo resolver esta situación? ¿Quieres ser independiente? Tienes que serlo en todo. No les pases a tus padres la potestad de solucionar tus problemas, con el fin de no darles motivos para posteriores reproches. ¿Has aceptado su ayuda? Agradécesela. Incluso a los padres más bondadosos no es justo exigirles algo sin ofrecer nada a cambio.

5. Tus planes no se toman en serio

Un síntoma alarmante: puedes contarles hasta 100 veces tu horario y todo será en vano. Algunos padres perciben a sus hijos como un servicio de rescate 24 horas al día, siete días a la semana.

4. Y por eso, a menudo, mientes

¿Cómo luchar contra eso? Cuando tus argumentos se agoten, sigue el principio "de cuanto más lejos están, más los quieres". Vuelve a leer el punto 10. Sal de la zona de la influencia de tus padres para que quede sin efecto el "ven ahora mismo".

3. Tus padres se comportan como niños

"¿Qué pasa esta vez?" Eso es lo que piensas cuando recibes una llamada de tus padres. Y aunque ya no vives con ellos, esta involucración constante en sus quehaceres diarios resulta del todo agotadora.

¿Cómo reaccionar? Por supuesto, en situaciones difíciles, ellos necesitan tu ayuda. Sin embargo, en la mayoría de las tareas diarias, las personas adultas sin problemas de salud graves son capaces de manejarse por sí mismas. Suprime esas operaciones de rescate. Piensa: ¿es posible que sus pequeños problemas surjan porque siempre cuentan con alguien a quien delegar esa responsabilidad?

2. Sueltan demasiados comentarios despreciativos

Tus decisiones, gustos y aficiones no se quedan sin sus valoraciones negativas. Tus logros a menudo se subestiman. Está claro que los padres tienen derecho a tener su propia opinión. Solo que la crítica (aun siendo merecida) siempre se puede presentar de múltiples formas.

¿Cómo demostrarles que eres "bueno"? Ni lo intentes. No existen maneras. Es mejor dedicar tu energía a otros menesteres.

1. Te "impregnan" con un sentimiento de culpa

Tienes miedo de negar algo a tus padres. Tus propios planes se disuelven en un sentido de culpabilidad como si fuera un metal en ácido clorhídrico.

Ya es hora de que te des cuenta de que el "quiero" de tus padres y el "lo haré" tuyo, no son sinónimos. Es poco probable que hayas logrado echar a perder tanto la vida de tus familiares como para tener que compensar constantemente este "daño". Si no consigues resistir a esa constante presión psicológica, es mejor acudir a un especialista. De esta manera, lograrás la fuerza suficiente para repeler sus ataques o chantajes emocionales.

Ilustradora Natalia Kulakova para Genial.guru
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