6 Cosas que resultan ser nada más que mentiras de Instagram

Instagram lo sabe todo acerca de nosotros: qué comemos, dónde pasamos las vacaciones, con quién somos amigos y qué lado del rostro consideramos más ventajoso. Y nosotros aprendimos cómo hacer las mejores selfis, qué filtros crean el efecto “sin filtro” y qué máscaras ocultan las ojeras mejor que cualquier crema. La simbiosis con la aplicación genera una imagen hermosa en la que quieres creer tanto, y los usuarios no escatiman las publicaciones e historias que apoyan esta imagen. Pero, ¿vale la pena? Vamos a ver en qué momentos las personas sienten tanta necesidad de crear una imagen falsa en Instagram y por qué sucede.

Genial.guru ofrece recordar las publicaciones más comunes para descubrir qué hay detrás de ellas además de deseo de publicar una foto.

“Sí, mi cara se ve así”

Los filtros de Instagram, Snapchat y las aplicaciones de procesamiento de fotos como Facetune ayudan crear un “mejor yo” en un par de clics. Y no hay nada malo en el deseo de editar la foto, siempre y cuando el usuario no olvide cómo se ve su cara en realidad. Para ser exactos, que no es peor que la versión en Instagram.

En algunos teléfonos inteligentes, las aplicaciones de mejora de fotos están integradas en la cámara: cuando se toma un selfi, la persona recibe una imagen editada inmediatamente sin siquiera ver la foto original. Casi todas las máscaras en Instagram contraen la cara, borran los poros, agrandan los ojos y encogen la nariz, y no importa que la persona solo quería “probarse” las cejas bailarinas para echarse unas risas. Mirando la pantalla del teléfono inteligente, no ven su rostro verdadero.

Tal vez alguien ya estaba contento con sus labios, pero después de docenas de fotos editadas automáticamente es fácil comenzar a poner en duda su apariencia y envidiar a Kylie Jenner. La revista médica JAMA Facial Plastic Surgery publicó un informe que afirma que las fotos con filtros que “difuminan la línea entre la realidad y la fantasía” pueden desencadenar un trastorno dismórfico corporal. Este es un trastorno mental, debido al cual una persona se obsesiona con deficiencias inexistentes de su apariencia.

Si bien antes los pacientes acudían a los cirujanos plásticos con las fotos de estrellas de cine y pedían “lucir igual”, entonces hoy en día a los médicos se les enseñan los selfis editados como muestra. Esto se ha vuelto tan generalizado que algunos expertos han dado el nombre a este fenómeno: “dismorfía de Snapchat”. Y no siempre se puede satisfacer la solicitud del paciente: es imposible eliminar completamente los pliegues nasolabiales o agrandar los ojos, como lo hace la aplicación.

Incluso si una persona no recurre a la operación después de experimentar con máscaras y aplicaciones de mejora de fotos, estas manipulaciones afectan la autoestima. Solo en el 60–65 % de los casos, las personas distinguen una foto real de una editada. Al acceder a Instagram, te das cuenta de que todos los rostros que ves son perfectos, y eres el único que tiene los poros dilatados, la piel apagada, la nariz gruesa y, en general, todo está mal. Es por eso que la gente tiene tantas ganas de aplicar un filtro y ocultar esta “desgracia” detrás de una corona de estrellas.

“Adelgacé para el verano”

Instagram está repleto de fotografías de modelos esbeltos. Los estudios demuestran que, si a las personas se les muestran perfiles de aquellos a quienes consideran más atractivos que ellos mismos, dejarán de estar satisfechos con su apariencia. Además, se encontró un vínculo entre el uso frecuente de Instagram y el aumento en los síntomas de la ortorexia nerviosa, un trastorno alimentario caracterizado por el deseo obsesivo de la nutrición sana. El siguiente hecho también es interesante: ninguna otra red social causa tal efecto.

En busca del cuerpo perfecto de Instagram, las personas recurren a dietas rigurosas, ayunos, entrenamiento excesivo. Pero el cuerpo de una persona promedio casi siempre estará lejos de ser una imagen hermosa (y editada) que vende una nueva bebida de desintoxicación. En este caso vienen al rescate las poses, la ropa, la edición de fotos, todo para ocultar el hecho de que nuestro índice de masa corporal, (¡qué horror!) no está por debajo de lo normal.

“Sí, ya necesitaba comprar esta cosa”

Ya no vamos a la tienda porque necesitamos algo. Vamos de compras porque vimos algo nuevo, moderno y hermoso en Instagram. El 85% de los usuarios de este servicio están suscritos a perfiles dedicados a la moda y estilo de vida. Muchos siguen a los blogueros que de vez en cuando anuncian diferentes productos. Además, el 80% de las personas que usan Instagram están suscritas a páginas de marcas famosas.

El 72% de los encuestados realizó una compra relacionada con la moda, el estilo y la industria de la belleza, luego de ver el producto en Instagram. En la mayoría de las ocasiones la canasta incluye ropa, cosméticos, calzado y joyas.

Hoy en día a las tiendas les resulta más fácil vender a través de Instagram: las marcas pueden marcar los productos en la foto. ¿Te ha gustado el vestido de la modelo? Haz clic en él y la red social te redireccionará inmediatamente a la canasta de la tienda, y no dudarás en sacar tu tarjeta para pagarlo. En el contexto de tales compras impulsivas, ya no parece extraño tomar una foto en el probador y dejar la prenda favorita en el mismo lugar. Incluso es razonable: al menos ahorras tu dinero (hasta la próxima colaboración de una marca popular con tu bloguero favorito).

“Estoy de maravilla”

Si tuviéramos que describir a Instagram con una sola oración, sería: “Aquí todo el mundo es más hermoso y más feliz que tú”. Entendemos que, en la mayoría de los casos, esta es una imagen que no tiene nada que ver con la realidad y sirve para recolectar “me gusta”, pero aun así nos presiona.

El uso de las redes sociales ya se ha asociado con una mayor sensación de depresión y soledad, pero Instagram en este asunto va más allá del resto de las plataformas. La Real Sociedad de Salud Pública encuestó a 1 500 jóvenes (de 14 a 24 años de edad) en el Reino Unido. Se les pidió que evaluaran diferentes redes sociales según los parámetros que los expertos consideraban importantes para la salud y el bienestar. Según la encuesta, Instagram fue reconocida como la plataforma más dañina para la salud mental. La red social centrada en una imagen hermosa puede causar sentimientos de inferioridad y ansiedad entre los jóvenes. Por cierto, Snapchat está alcanzando a Instagram. Además, este último puede provocar una situación de acoso y FOMO (una abreviatura en inglés de fear of missing out), el miedo obsesivo a perder un evento interesante o una buena oportunidad.

Algunos expertos creen que si no mostraran la cantidad de “me gusta” en las publicaciones, beneficiaría el estado mental de los usuarios. Instagram ya probó el modo “sin me gusta” en Canadá. Y si bien a los blogueros no les gustó esta innovación, a los usuarios comunes les cayó bien. En este caso, las personas dejan de compararse con los dueños de las cuentas a las que muchos usuarios se han suscrito y seleccionar con demasiado cuidado las fotos para la publicación. Además, los usuarios se están volviendo más honestos con ellos mismos: “¿Me gustaría poner un corazón porque realmente me gusta la foto o porque esta publicación ya había gustado a mucha gente?”.

“Bellas imágenes de vacaciones no es lo más importante”

Los paisajes idílicos que aparecen en las cuentas de los blogueros viajeros hacen un favor a la industria del turismo. El 67% de los que usan hashtags sobre viajes, utilizan Instagram para elegir el destino de su viaje, y el 70% comparte sus planes de viaje en esta red social.

Algunos lugares, como las granjas de lavanda en Tasmania y los fiordos de Islandia, se han vuelto mucho más populares entre los turistas en los últimos años debido a su popularidad en Instagram. Según los resultados de la encuesta, este factor es el más importante a la hora de elegir el destino del viaje entre personas de 18 a 33 años.

Sin embargo, a veces el deseo de traer de vacaciones, no solo las impresiones, sino también las fotos que dan envidia a los suscriptores alcanza proporciones inesperadas. En 2016, en China se inauguró el puente de vidrio más largo y más alto del mundo. Después de 13 días, tuvo que cerrarse, ya que no pudo hacer frente al flujo de personas que querían tomar una foto para Instagram.

“Me lo puedo permitir”

Byron Denton, bloguero de YouTube de 19 años, realizó un experimento: durante una semana fingió ser rico en Instagram. Para esto, no tenía que hacer casi nada: el perfil se llenó sin ningún problema con fotos de tiendas caras y un jet privado con solo un par de aplicaciones (Facetune, PicsArt) y el programa Lightroom. La broma fue todo un éxito: los suscriptores no lo descubrieron. Como el mismo Byron admitió, se sorprendió de lo fácil que resultó el experimento.

Otro bloguero, George Mason, realizó un experimento similar: pasó una semana publicando sus fotos desde España, Francia, los Países Bajos y Grecia. Como ya has adivinado, no viajó a ningún parte, solo utilizó Photoshop. Pero, igual que en el caso anterior, el público no sospechó nada.

Si para estos blogueros los intentos de hacerse pasar por ricos eran solo un experimento, entonces algunas personas están seriamente dispuestas a pagar el alquiler de ramos de flores, cajas del último modelo de iPhone y joyas costosas por un selfie en Instagram.

Por supuesto, no todo el mundo va a tales extremos: algunos se limitan a las fotos del restaurante, otro sigue subiendo las fotos desde un pintoresco resort, a pesar de que regresó hace tiempo. A alguien no le importaría exhibir su nuevo teléfono inteligente, pero, por supuesto, sin mencionar que pidió un préstamo para comprarlo. En Instagram, todo el mundo es exitoso y rico, y es necesario estar a la altura de los demás.

Quién hubiera pensado que solo una aplicación de teléfono inteligente nos haría sentir peor que otros, gastar dinero, tiempo y nervios para estar a la altura de un ideal que fue inventado colectivamente por miles de usuarios comunes.

¿Significa esto que necesitas eliminar con urgencia tu cuenta de Instagram? Por supuesto que no. Todavía es un gran lugar para compartir tus fotos. Y cuanto más se parecen a la realidad, mejor. Tu rostro está bien sin efectos especiales, y las fotos espontáneas sinceras sirven mejor para un álbum virtual que las imágenes producidas y editadas. Además, ahora, cuando sabes cómo Instagram puede afectar nuestro estado mental, podrás controlar tus emociones negativas y darte un descanso del deseo de cumplir con el “estándar de oro”.

¿Qué opinas, hay más ocasiones cuando queremos mentir en Instagram? ¿Por qué ocurre? Comparte tus observaciones en los comentarios.

Imagen de portada helenabordon / Instagram
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