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7 Hábitos comunes en los niños que podrían estar escondiendo un trastorno de ansiedad en tu pequeño

Como padres o personas que conviven de manera constante con niños, solemos mantenernos siempre en alerta para evitar situaciones que pudieran malograr el correcto desarrollo de los pequeños. Bien se dice que desde la niñez se determina la fortaleza y la independencia del adulto del mañana. Sin embargo, existen actitudes en los niños que, aunque parezcan muy comunes y puedan pasar desapercibidas, en realidad pueden estar indicándonos algo a tratar.

Genial.guru quiere nombrarte algunas de estas actitudes “comunes” que podrían indicar algún trastorno de ansiedad en tu pequeño.

¿Una situación normal...?

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos llegado a sentir miedo, angustia o preocupación que nos provocan reacciones físicas, como sudoración, en nuestro cuerpo. Eso es la ansiedad. Antes que todo, hay que comprender que sentirla es algo humano y que incluso puede ser saludable. La ansiedad, cuando no se convierte en un trastorno, nos ayuda durante la vida cotidiana, ya que nos alerta de posibles amenazas y nos impulsa a alcanzar objetivos que consideramos importantes. Por esta razón, es vital entender tres características naturales de la ansiedad:

  • No es peligrosa. Es verdad, puede ser muy incómoda; no obstante, la ansiedad está diseñada para alertarnos y activarnos. Es temporal y forma parte de un mecanismo de respuesta de nuestro cuerpo.
  • Es adaptativa. La ansiedad se adapta a la situación y nos prepara para ella; así activa nuestro cerebro para un examen o bombea sangre a nuestros músculos por si es necesario huir.
  • Es parte de la vida. Por las características anteriores, la ansiedad es necesaria en la vida y forma parte de ella. Intentar eliminarla por completo en un niño, o incluso en un adulto, resulta prácticamente imposible.

¿...O trastorno de ansiedad?

La cuestión más importante es: ¿cuándo y en qué punto se convierte en un verdadero problema clínico y psicológico? Para responder esta pregunta, debes tomar en cuenta cuatro características que pueden indicar que se trata de una ansiedad patológica:

  • surge en situaciones que realmente no representan peligro alguno, es desproporcionada y hasta irracional;
  • es tan intensa que, lejos de ser útil o productiva, se convierte en un obstáculo en la vida y también en un constante sufrimiento;
  • se prolonga por mucho tiempo hasta volverse permanente y dominante;
  • se vuelve incontrolable y puede provocar frustración en quien la sufre.

Señales de que tu pequeño puede padecer un trastorno de ansiedad

1. No quiere dormir en su propia cama

La transición de dormir acompañado toda su vida a dormir completamente solo es un proceso de por sí complicado para todo niño, sobre todo si sucede cuando ya es consciente de lo que pasa a su alrededor. Todo proceso lleva su tiempo y requiere de mucha paciencia, pero cuando el cambio simplemente no sucede y acuestas a tu pequeño en su cama por las noches y lo encuentras en la tuya por las mañanas, puede indicar un problema de ansiedad.

Un estudio liderado por la Dra. Candice Alfano, miembro del departamento de Psiquiatría del Centro Médico Nacional de Niños en Washington, examinó los problemas relacionados con el sueño en niños y jóvenes con trastornos de ansiedad. La investigación determinó que el 88 % de los pequeños experimentaron al menos un problema relacionado con el sueño y la mayoría (55 %) experimentó tres o más. Los problemas de sueño totales se asociaron positivamente con la severidad de la ansiedad, lo que significa que los trastornos de ansiedad en la niñez están fuertemente ligados a los problemas para dormir.

2. Usa de manera excesiva los dispositivos móviles

Sabemos que, actualmente, resulta casi imposible que los niños, desde pequeñitos, no se familiaricen con las tecnologías que tienen a su alcance. Esto es especialmente cierto considerando el ejemplo que les damos como padres. Además, tampoco podemos negar las facilidades que estos dispositivos nos han traído como un método de entretenimiento cuando realmente necesitamos que los niños se mantengan tranquilos.

Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad Estatal de San Diego en conjunto con la Universidad de Georgia ha demostrado la asociación entre los problemas de ansiedad y el uso de los dispositivos. La investigación sugiere a los padres que sus hijos no pasen más de una hora por día en las pantallas electrónicas. De lo contrario, pueden desarrollar problemas emocionales. Dentro de los resultados, estos fueron los principales:

  • el tiempo de pantalla se asocia con un nulo bienestar psicológico en niños y jóvenes de 2 a 17 años;
  • las personas que usan los dispositivos electrónicos durante mucho tiempo muestran menos curiosidad, autocontrol y estabilidad emocional;
  • el doble de usuarios que utilizan las pantallas por mucho más tiempo (contra los que casi no las usan) tuvieron un diagnóstico de ansiedad o depresión.

3. Ordena y limpia sus espacios todo el tiempo

Lo sabemos, muchos quisiéramos que nuestros hijos fueran limpios y ordenados con sus pertenencias, pero que un niño sea excesivamente ordenado no es un comportamiento común. Los niños, por naturaleza, suelen ser desorganizados y poco cuidadosos con la limpieza. Un niño que sufre de algún trastorno de ansiedad tratará de exteriorizarlo de diferentes formas. Esto indicará que el pequeño no sabe lidiar con la ansiedad que siente e incluso creerá que sus comportamientos son normales.

Es en medio de esa confusión que puede manifestarse la ansiedad en acciones compulsivas como ordenar su habitación todo el tiempo, lavar sus manos constantemente o adquirir malos hábitos, como morderse las uñas o rascarse la cabeza con frecuencia.

“Algunos jóvenes piensan que la forma en que se sienten y actúan es normal porque es lo que se espera de ellos. A menudo, los niños demasiado estudiosos o perfeccionistas creen que es razonable estudiar durante horas y horas, mantener su dormitorio tan limpio y reluciente como un alfiler, o lavarse las manos excesivamente después de cada actividad”, afirma la Asociación de Trastornos de Ansiedad de Columbia Británica.

4. Retrocesos en etapas ya superadas, como ir al baño

Resulta más común de lo que creemos que, a cierta edad, probablemente a los 5 años, surja un retroceso en una etapa que se creía superada, como hacer del baño de forma involuntaria en lugares indebidos, sobre todo en la cama. Y, aunque es común, también es probable que a través de este mecanismo de mojar la cama, nuevamente, el niño pueda estar exteriorizando una preocupación que no sabe de qué otra manera liberar.

Un estudio de la Universidad de Ciencias Médicas de Arak, en Irán, encontró una clara relación entre la enuresis (al acto involuntario de orinar en la cama) y los trastornos generales de ansiedad en los niños. Se analizó a 180 niños sanos, sin enuresis, y a 180 con dicho problema. Tras los resultados, la investigación sugirió que, ante la incontinencia urinaria en los peques, es recomendable hacer un estudio psicológico para descartar que se trate de algún trastorno de ansiedad.

5. Quiere complacer a todos, principalmente a sus padres

Los niños, y en este caso también los adultos, con algún trastorno de ansiedad suelen desarrollar una enorme angustia por decepcionar a los demás. Esto es especialmente cierto cuando se trata de las personas que más aman. Así, se la pasan complaciendo y tratando de cumplir los estándares que los demás les imponen para ser aceptados, porque son incapaces de validarse a sí mismos. Les dan a los demás la atención y el cuidado que se niegan a ellos mismos. Evidentemente, un niño está en una etapa en la que aún está aprendiendo a autoconocerse y autoaceptarse, es por ello que resulta muy importante la comprensión y el apoyo de los padres.

El Dr. Leon F. Seltzer, psicólogo con especialidad en ira y resolución de traumas, explica la angustiante realidad de quienes viven con esta compulsión por complacer. Esta, evidentemente, puede agravarse en la niñez en cuanto a la relación con sus padres: “Una persona así teme por todo: teme perder la aprobación, teme al fracaso y el rechazo, teme perder valor personal, teme sentirse indigno, inferior y ’no lo suficientemente bueno’. Además, se preocupa excesivamente por satisfacer a los demás, siente inseguridad de sus habilidades personales, aptitudes o conocimientos y tiene miedo de decepcionar a sus familiares. Siente un impulso de huir del estrés constante de tener que demostrar que son ’lo suficientemente buenos’ y del agotamiento de siempre esforzarse tanto para ser perfectos”.

6. Mantienen una alimentación selectiva

Existe una generalidad en los pequeños de entre 4 y 7 años por una alimentación selectiva. Es decir, los niños de estas edades no suelen alimentarse bien, e incluso suelen rechazar la comida. Esta frecuencia ha hecho que los padres y algunos médicos vean esta actitud como algo normal durante el desarrollo, pero no es así. Debe tomarse especial atención a la alimentación de nuestros hijos porque el hecho de que se catalogue como algo normal no indica que sea inofensivo.

Aunque aún no se determina si es una causa o más bien un efecto, un estudio de la Universidad de Duke descubrió el vínculo innegable que existe entre la ansiedad y la alimentación selectiva. Se examinaron a 917 niños entre los 2 y los 6 años de edad, por medio de un estudio de cohorte. La investigación indicó que los niveles de ansiedad eran significativamente más altos en los niños que comen de manera selectiva, es decir, aquellos niños que solo pican la comida o que deciden únicamente comer lo que les gusta y en porciones pequeñas.

7. Retrasan sus responsabilidades

A veces no se trata de que los niños no quieran hacerse cargo de su tarea de la escuela por simple rebeldía. En realidad, no se sienten capaces de realizarla bien o de manera correcta; y de ser así, esto podría generarles más angustia de la que debería. Entonces, estamos hablando de una actitud que, aunque parezca tan común como negarse a hacer la tarea, en realidad puede ser un signo de ansiedad.

“El retraso crónico de las tareas va de la mano con sentimientos de vergüenza, culpa y ansiedad. Entonces, si bien tu hijo puede realmente querer lograr sus objetivos, el estado de ánimo y la emoción juegan un papel que interfiere con la ejecución. En resumen, las emociones negativas pueden descarrilar el autocontrol. Como tal, una clave para reducir el comportamiento pospuesto tiene que ver en gran parte con la mejora de las emociones”, afirma Renee Jain, maestra en Psicología Positiva Aplicada en la Universidad de Pensilvania y creadora de programas para GoZen!, una plataforma en inglés que contribuye al alivio de la ansiedad en niños.

El funcionamiento de la mente humana es siempre impredecible, pero estos pequeños signos pueden ayudarte a detectar y controlar la ansiedad en tu hijo y no pasarla por alto. ¿Crees que tu hijo padece algún tipo de ansiedad? ¿Cómo has ayudado a controlar sus crisis?