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9 Imágenes que prueban que entre el mundo de los niños y el de los adultos existe un gran abismo

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Está demostrado que a los 11 años ya se ha formado en el niño una visión del mundo, siendo este capaz de evaluar el entorno como un adulto, resolver problemas, e incluso, hacer planes para su futuro. Pero antes de esta edad, los pequeños perciben la vida de una manera completamente distinta a lo que piensa la gente grande: ellos aún no tienen la suficiente experiencia y conocimiento para entender cómo funciona, por lo que ven las cosas bajo un prisma completamente diferente. Los científicos han descubierto cuáles son las principales diferencias a la hora de percibir la realidad entre los niños y los adultos.

Genial.guru te propone ver el mundo a través de los ojos de un niño.

1. Imaginación infantil

Hasta cierta edad, los niños no pueden observar la diferencia entre la fantasía y la realidad. Es por eso que a menudo están convencidos de la realidad de acontecimientos que ellos mismos inventaron. Sin embargo, vale la pena destacar que si un pequeño ha inventado algo por sí mismo, no dudará de su veracidad, pero si oye algo poco probable de otra persona, actuará como un adulto: se negará a creerlo. Después de una serie de pruebas, los científicos han llegado a la conclusión de que la delgada línea entre la ficción y la realidad está claramente desarrollada en los más chicos porque, a edades tempranas, no pueden entender qué conocimientos son ciertos y cuáles no.

2. Ausencia de la mentalidad abstracta

También se ha demostrado que los niños menores de 11 años solo pueden reflexionar sobre una realidad concreta, pero todavía son incapaces de pensar de manera abstracta.

El psicólogo Rudolf Schaffer realizó un experimento en el que sugirió que dos grupos de niños encontraran un lugar en el cuerpo donde se pudiera colocar un tercer ojo. En el primer grupo, compuesto por pequeños de 9 años, todos los participantes establecieron como opción la frente, es decir, la zona donde ya contamos con dos ojos. El segundo grupo, formado por chicos de 11 años, ya podía reflexionar sobre lo abstracto. Comenzaron a ofrecer opciones completamente distintas, por ejemplo, las manos, que ayudarían a ver de lado y por detrás.

3. Aprendizaje de idiomas

Aprender idiomas puede antojarse fácil para los más pequeños, mientras que para los adultos, tal tarea requiere de mucho más esfuerzo. El lingüista Noam Chomsky explica esta cuestión por el hecho de que existe la denominada herramienta común, integrada en el cerebro humano, que conecta las reglas sintácticas de todos los idiomas existentes. Además, por la percepción y reproducción del habla de un niño, responden millones de células que se encuentran en su mente. Aprendiendo un idioma, gracias a ello, el pequeño establece conexiones asociativas a nivel neuronal que forman complejos sistemas conductivos. Tales sistemas acaban de formarse al cumplir os 10 años. Por lo tanto, dominar un idioma extranjero con el paso del tiempo se vuelve más complicado, ya que requiere de más concentración.

4. Persistencia de objetos

Todos los padres que jugaron con su bebé al famoso juego de "cu-cú" pudieron comprobar cómo el niño se molesta cuando mamá o papá desaparecen de su vista. Esto responde a que, hasta la edad de un año, los chicos están profundamente convencidos de que un objeto que no ven desaparece para siempre. El psicólogo Jean Piaget desarrolló una teoría sobre la persistencia de objetos en la que demostró que el conocimiento de la existencia de los mismos, fuera de nuestro campo de visión, se adquiere con la edad. Pero un niño pequeño aún no tiene la experiencia suficiente para comprender esto, por tanto, un objeto que no ve, aquí y ahora, ya no existe.

5. Identificación

Los científicos afirman que, a causa de una falta de experiencia apropiada, un recién nacido no distingue los rostros que ve. Además, no percibe con nitidez los objetos, sino contornos borrosos.

En uno de los experimentos, se demostró que los bebés de hasta 6 meses de edad no son capaces de distinguir las caras de las diferentes personas, pero a los 9 meses, el niño se adapta y empieza a identificar tanto los de su entorno, como el de los desconocidos. Y ya al cumplir un año, su mirada se enfoca y comienzan a ver los objetos de forma nítida y con colores.

6. Reversibilidad

Los niños no tienen el concepto de reversibilidad. Por lo tanto, si se le coloca en frente dos vasos diferentes en tamaño y volumen, y se pasa la misma cantidad de agua de un vaso ancho a otro alto, el pequeño estará seguro de que la cantidad de líquido aumentó. Hasta los 7 años, los pequeños estarán convencidos de que si el vaso cambió de forma, también lo hizo su contenido. Además, se estima que hasta una cierta edad, los chicos no son capaces de combinar los conceptos de alto y ancho, enfocando su atención solo en una de estas dos variables.

7. Dibujar

Es un hecho bien conocido que, debido a la motricidad fina peor desarrollada, los niños dibujan peor que los adultos porque todavía no son capaces de sostener un lápiz con firmeza entre sus manos.

Además, existe un dato curioso que fue descubierto durante un experimento. A los niños de entre 5 y 9 años se les propuso la tarea de dibujar una taza que se colocó de tal modo que el asa no se veía. A pesar de que esta no entraba en el campo de visión de los chicos, todos los menores de 7 años reflejaron lo faltante en su dibujo. Los niños mayores de 7 años dibujaron la misma, pero sin asa.

Los psicólogos han llegado a la conclusión de que esta es la principal diferencia entre un niño y un adulto. Si se le pide a alguien grande que dibuje un objeto que ve, lo dibujará tal y como lo ve. Sin embargo, los pequeños pueden agregar elementos que no se observan desde su campo de visión, pero que saben deberían estar ahí.

8. Noción de moralidad

Los niños tienen su propia noción de moralidad que difiere de la de los adultos. Los grandes saben cuál es una buena acción y cuál mala, y también conocen las normas generalmente establecidas (que a veces infringen).

Para los niños, en este sentido, todo se antoja mucho más fácil. Inicialmente, el comportamiento de ellos se basa en evitar castigos por uno u otro hecho. Los que van creciendo, comprenden la moralidad como un comportamiento que luego será recompensado. Cada etapa en la madurez del chico conformará los argumentos morales finales a los que la mayoría de los adultos, finalmente, nos adherimos.

La confirmación de este hecho se sustenta en los resultados de un estudio en el que a los niños se les planteó la siguiente cuestión: "¿Qué es peor: romper un par lentes, pero de forma intencionada, o bien romper varios pares, por casualidad?". Y la mayoría de los pequeños señaló que el que rompió mayor cantidad de lentes, actuó peor, ya que provocó más daño que aquel que dañó solo un par.

9. Teoría de la mente

La teoría de la mente consiste en comprender que no todos poseen la información y la experiencia que tienes tú. Para los niños, a diferencia de los adultos, este patrón les llega solo con la edad.

A esta conclusión se llegó tras un experimento llamado "Sally Anne". En una habitación hay dos adultos y un niño. Mientras uno de los grandes sale del cuarto, el otro esconde un juguete. Cuando el primer adulto vuelve a la habitación, se le pregunta al chico dónde tiene que buscar el objeto. La investigación demostró que los niños con una edad inferior a 3 años indicaban la ubicación real del juguete, sin tener en cuenta el hecho de que el adulto que regresaba no sabía dónde estaba escondido.

Imagen de portada saerchen/imgur
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