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9 Malas costumbres que abandonan todas las personas seguras de sí mismas

Hay malos hábitos que han provocado que todos los psicólogos del mundo desenfudaran sus armas: hablar mal sobre uno mismo o, de forma regular, machacarse antes de dormir. Esto impide sentir confianza en nosotros mismos y en nuestro futuro.

Por eso, Genial.guru reunió los errores que nos impiden ser felices y socavan nuestra confianza para no caer en ellos.

9. Preocuparte por tus imperfecciones

Los psicólogos aseguran que la búsqueda de la perfección está provocada por una baja autoestima y un alto nivel de ansiedad. Al mismo tiempo, ningún resultado, por mejor que sea, trae la satisfacción plena, porque no es perfecto.

Qué hacer: Cuando el bebé está aprendiendo a caminar, no se juzga a sí mismo por haber caído. Vale la pena aprender este amor propio y la auto-aceptación. En esos momentos, cuando aparece el "crítico interior" y empieza a convencerte de que no eres tal y como debes ser, trata de averiguar de quién son estas expectativas y por qué tú tienes que cumplirlas. Lleva un diario de auto-aceptación, donde apuntarías tres de tus logros al día y vuelve a leerlo de vez en cuando.

8. Compararte con los demás

Cada uno de nosotros es único, por lo que cualquier comparación es injusta. Normalmente, comparamos lo peor que se nos ocurre de nosotros con lo mejor que, creemos, tienen los demás. Muy recomendables son las palabras de Theodore Roosevelt sobre esto: "La comparación es el ladrón de la alegría".

Qué hacer: Compárate solamente contigo mismo. Es decir, tus logros actuales con los del pasado. Otra gran manera de estar más seguro de uno mismo es no compararse con los demás, sino aprender de ellos. Aprende de la vida de las grandes personas que te gustan e inspírate en sus biografías.

7. Infravalorarte en una conversación

El exceso de humillación de uno mismo en una conversación: "Oh, soy tan despistada", "Sabía que llegaría tarde"... Esto es una forma inconsciente de buscar que te den una respuesta en positivo, del tipo "qué bueno eres" o, por el contrario, un débil intento de justificar tus futuros fracasos, de los que ya estás de antemano casi convencido.

Qué hacer: Al fin y al cabo, nuestras debilidades nos hacen únicos. Si reconoces que tienes derecho a tenerlas, los demás harán lo mismo. Si, por el contrario, no cesas en la autoflagelación, a tu alrededor, tarde o temprano, quienes te rodean empezarán a considerar tus particularidades como vicios horribles.

6. Ver sólo los obstáculos y no las oportunidades

El hábito de, enseguida, empezar a pensar en tus propias limitaciones u obstáculos hipotéticos que no te permitirán lograr lo deseado es la mejor manera de permanecer sentado, resignado y sin hacer nada. Después tendrás sentimiento de culpa por omisión y falta de valor, perdiendo aún más la confianza en ti mismo.

Qué hacer: Comprender que los fracasos no existen, que son simplemente una experiencia gratificante. El fracaso es una razón para cambiar tu punto de vista sobre la manera de lograr un objetivo y no es un motivo para abandonarlo.

5. Pensar que nadie lo hará mejor que tú

¿Con qué frecuencia las personas admiten que no son capaces de confiar a alguien una tarea importante -o no tanto- de trabajo? Creen que sólo ellas son capaces de abordarla de la mejor manera posible. Los psicólogos dicen que la razón de esto deriva de una elevada ansiedad y el deseo de mantenerlo todo bajo control. Finalmente, esto responde a la inseguridad en uno mismo.

Qué hacer: La capacidad de delegar el trabajo a los demás y, lo más importante, delegarles también la responsabilidad, es una señal de confianza en uno mismo. Esto se aplica, no sólo a los puestos de toma de decisiones, sino también en la vida cotidiana: pedir a tu marido que haga la compra sin recibir llamadas intrusas del tipo "¿no se te habrá olvidado el pan?". Esto también demuestra que tienes capacidad de delegar. Quítate la pesada carga de la responsabilidad de todo lo que sucede a tu alrededor y respira con alegría.

4. Mirar a tu futuro con ansiedad

Imaginar el peor de los escenarios cuando solicitas un nuevo puesto de trabajo o en una conversación con un vecino que hace ruidos por la noche es la forma segura de perder energía y confianza en uno mismo.

Qué hacer: Piensa en lo bueno y recuerda que, en realidad, todo sucede siempre de otra manera diferente a lo imaginado. ¡Y la vida ya te lo ha demostrado más de una vez!

3. Buscar la aceptación de los demás

Un hombre inseguro quiere escuchar constantemente a los demás decirle que es bueno, guapo e inteligente. En realidad, es una carrera sin fin para conseguir la aceptación, que nunca traerá satisfacción ni alcanzará la saciedad. Además, cualquier signo de falta de atención o un malentendido, se percibe como una señal de falta de respeto, frialdad, alejamiento y, en definitiva, como el fin del mundo.

Qué hacer: Salir de ese círculo vicioso es posible sólo si tú mismo reconoces tu propia importancia y te conviertes en tu mejor amigo.

2. Perder el tiempo en un entretenimiento inútil

El hábito de tratar el mal estado de ánimo con ir de compras y los fracasos con ver series sin parar, no lleva a ninguna parte. Los problemas no desaparecen, pero el tiempo y el dinero que podrían ser gastados en el desarrollo de uno mismo y el movimiento hacia una vida mejor, se escapan.

Qué hacer: Es mejor no tapar las emociones negativas con el entretenimiento, sino convertirlas en energía para cambiar tu vida. Para empezar, dedica tu tiempo libre en dar un paseo y reflexionar sobre qué es, al día de hoy, tu vida y qué te impide sentirte más feliz. Y, por supuesto, actúa: canaliza tu energía y tu tiempo en el aprendizaje y la creatividad en las áreas que te interesan.

1. Dar a tus fracasos del pasado demasiada importancia

Pensar sobre el pasado, sobre aquello que hiciste mal y creer que, a los ojos de la gente, eres el mismo perdedor que falló en un proyecto importante hace no sé cuántos años es una actividad perjudicial que no aporta, para nada, confianza en uno mismo.

Qué hacer: Basta con aceptar que en el pasado hiciste lo que hiciste, basándote en lo que sabías y conocías. Analiza y apunta todo lo que has aprendido y entendido, de qué te has dado cuenta gracias a vivir esa situación. Siente el amor y la compasión hacia ti mismo y, mentalmente, tienes que decirte a ti mismo las palabras de apoyo que en aquel momento fueron tan necesarias. Todo esto te ayudará a liberarte de los recuerdos dolorosos. Y hay que añadir: hace mucho tiempo que la gente se olvidó de tus fracasos, porque cada uno está concentrado en sus propias preocupaciones y lo que te pasó ya se habrá olvidado.

Portada: Astkhik Rakimova para Genial.guru