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Cómo debes hablar para que tu opinión se tome en cuenta

Cómo debes hablar para que tu opinión se tome en cuenta

¿Quién no quiere ser una persona segura de sí misma, cuya opinión siempre sea tomada en cuenta? Tal vez todos, pero no siempre nuestros puntos de vista son atendidos. El autor y psicólogo Victor Sheinov escribió un libro dedicado a los métodos de convicción y en Genial.guru seleccionamos las 14 mejores recomendaciones; al seguirlas, podrás llevar una conversación magistral incluso con los interlocutores más complicados.

No es la cantidad de argumentos la que resuelve los debates sino su fuerza y orden. Además, el mismo argumento para diferentes personas puede ser tanto fuerte como débil, por lo tanto, antes de opinar, intenta ponerte en los zapatos de tu oponente y piensa cómo lo ve desde su perspectiva.

Científicos demostraron que cuando una persona escucha "no", en su sangre se libera la hormona noradrenalina, la cual predispone a una lucha. Y al contrario, la palabra "sí" lleva a la liberación de "las hormonas del placer", endorfinas. Al recibir dos dosis de "las hormonas del placer", a tu oponente le será más fácil asentir que entrar en una discusión.

"Nada desarma tanto como las condiciones de una capitulación digna", decía el gran Pascal. Ofrécele a tu oponente tal solución que le ayude a salir con dignidad de esta situación difícil y lo eleve en sus propios ojos. ¡Esto le ayudará a aceptar tu punto de vista!

Los estereotipos siguen presentes en nuestra mente, por lo tanto, no hay que acudir a un juicio o a una reunión con tu jefe en un pantalón de mezclilla roto. Al solucionar un asunto difícil no temas pedirle a la persona que respetas que hable a tu favor o al menos menciona la opinión de alguien respetable.

"Empleado: Necesito mucho su colaboración en..."
Jefe: "Creo que ya habías pedido mi ayuda, ¿no?"
Empleado: "Sí, muchas veces".
Jefe: "Pues ya fue suficiente, soluciónalo tú".

Este ejemplo señala que existen frases incorrectas después de las cuales no tienes nada qué decir. También deberías dejar de disculparte si no has hecho nada de malo o mostrar inseguridad y autodesprecio.

Señalar un error o falta de razón a tu oponente influye mal en su imagen y, por lo tanto, se percibe de forma dolorosa y provoca un conflicto. Si necesitas señalar su falta, dilo de tal forma que para la persona no sea humillante estar de acuerdo contigo.

Por lo tanto, no olvides antes de iniciar una conversación cuidar tu aspecto físico y buenos modales, y durante la conversación aprende a escuchar y expresar respeto hacia tu interlocutor. Hablar correctamente ni siquiera se discute.

Todos escucharemos con complacencia lo que va de acuerdo con nuestros puntos de vista y, al contrario, nos molestamos cuando escuchamos algo que va en contra de nuestra opinión. Lo primero vuelve a la persona que habla un interlocutor agradable, y lo segundo, desagradable, por lo tanto, encuentra al menos un detalle que tengas en común con tu oponente.

Intenta captar el estado emocional de la otra persona y compadecerla, de esta forma te imaginarás mejor su forma de pensar.

Esto va de acuerdo con las reglas anteriores y representará una gran ayuda: analizando las discusiones resulta que muchas de ellas inician solo porque los oponentes hablan de distintas cosas pero no se dan cuenta de eso.

Olvida la prepotencia, rudeza, burlas, jactancias, y tampoco impongas consejos ni interrumpas a tu interlocutor.

A menudo hablamos con las mismas palabras de cosas completamente distintas. Por eso, para evitar malentendidos, no te avergüences de hacerte preguntas como: "¿Qué quieres decir?" y resumir lo que has escuchado con las frases: "En otras palabras, crees que...".

No sabemos qué piensa en realidad nuestro interlocutor de las palabras que mencionamos, por lo tanto, la mejor manera es observar la reacción corporal de la persona. Además, a veces también nos portamos poco convincentes, por lo tanto, vale la pena prestar atención a nuestro lenguaje corporal.

La posibilidad de satisfacer alguna necesidad de tu oponente es un buen argumento en sí, por lo tanto, vale la pena señalárselo sutilmente y a tiempo.

Algunos consejos más:

Sé lacónico. Recuerda y usa las palabras claves de tu interlocutor. No temas estar de acuerdo con él. Pregunta, no afirmes. No compruebes lo obvio.

Recuerda: el uso mecánico y sin pensar de las reglas solo perjudica la comunicación. Cada caso es único y tendrás que adaptarte a las nuevas circunstancias.